sábado, 11 de agosto de 2018

CORAZÓN DE TALA


Fría el agua -como nieve-
congelando hasta las bestias,.
y yo a un tronco las molestias
le sacaré -mientras yueve-.
Recostao contra la trebe
viá dejarlo todo el día
pa’ ver si la rebeldía
despacito se refala
y cuando lo atraque al tala
se prienda con alegría.

Un pedazo de madera
que habla de aves y de nidos,
de los inviernos sufridos
y flores de primavera.
Cada rama, la manera
de acariciar la distancia
y la espinuda arrogancia
se curtió con los poderes,
como se curten los seres
que sufren desde la infancia.

Hueya de su derrotero
es la cicatriz de un gajo,
la plataforma -barajo-
de una casita de hornero;
ayí se templó el pampero,
¡golpiaron los ventarrones!
…y en las frías oraciones
-la brisa suave que sopla-
dejó la silvestre copla
que acunaba a los pichones.

Si el final de su esistencia
lo vio rodar por la grama
tendrá que alzarse en la yama
como grito de presencia.
El chispiar será conciencia
y la brasa, integridá.
Dejando en la humanidá
el calor que fertiliza
…si hasta la misma ceniza
tiene alguna utilidá.

Lentamente debe arder
pa’ que’l humo ni se note,
pero que al fuego le brote
un amplio resplandecer.
Será como renacer
al yegar la madrugada.
Y el que no pueda ver nada
en la hoguera de’ste leño
¡qué despabile su sueño
al sol de la yamarada!

Versos de Julio H. Mariano

martes, 7 de agosto de 2018

LA MATERA DE SAN FRANCISCO


Como adornando la estancia
está la vieja matera,
de aspecto se ve por fuera
que no perdió la elegancia,
preserva aún la fragancia
de aquel último tizón,
que se apagó hecho carbón
junto a una pava tiznada,
esperando a la peonada
que haga rueda en el fogón.

Unos bancos de madera
en los costados quedaron
y al tiempo crucificaron
esa reliquia campera;
para el mensual ella era
un lugarcito de estar,
allí podía matear
y si es que andaba con hambre,
sobre una trebe de alambre
un churrasquito tirar.

Si se habrán contado historias
de luces y aparecidos
o de hechos ocurridos
que ya son solo memorias,
algunos llenos de glorias
los recuerda el paisanaje,
porque llevan el coraje
costuriados con un tiento
y son motivos de un cuento
que se unen con el paisaje.

Hoy suelto mi canto al viento
como el grito de un arisco
en la estancia San Francisco
junto a tu fogón me siento;
al verte sola lamento
con mi guitarra sentida,
quisiera llenar tu vida
y encenderte esta milonga,
como un caldén que prolonga
una brasita encendida.

Versos de Atilio Reynoso

domingo, 5 de agosto de 2018

LA MANTA PERUANA


Tengo una manta peruana
que fue del finao agüelo
tejida con mucho celo
en fina urdimbre de lana,
de su mesma trama emana
unos flecos bien trenzao
y el fondo, que’s colorao
muestra, retazos de albura
por las muchas ataduras
que por teñirla, han usao.

Yo, me la truje conmigo
cuando eya quedó sin dueño,
y al acariciarla sueño
con yerras, pingos, amigos;
la tengo como testigo
del tiempo de mis mayores,
cuando no había sinsabores
que’scurecieran mi infancia
y bebía las fragancias
de la vida y de las flores.

Siendo potriyito tierno
buscando un libro pa’estruirme
eya solía cubrirme
p’hacerle frente al invierno,
y formábamos un terno
cada cual en su función,
yo buscando la estrución,
el libro en papel de maestro
y tendido sobre nuestro
la manta era proteción.

A veces de fantasioso
solía salir bien montao
en un oscuro tapao
medio loro y muy fogoso,
yo me sentía orguyoso
al verlo bien aperao
y enseguida pa’l poblao
salía pisando chiquito,
mientras jugaba el vientito
con los flecos colorao.

Ni un zurcido se le ve
que le recuerde un puntazo,
nunca lo arroyé en el brazo
para echar una de a pie,
simplemente yo lo usé
en su misión verdadera,
como tibia compañera,
como adorno en otros casos,
siempre guardando un retazo
de mi vida campo ajuera.

Pobre manta!! Está gastada,
ha perdido algunos flecos,
pero conserva los ecos
de sus grandezas pasadas.
Cuando la veo arroyada
escondiendo sus heridas
veo mi vida repetida
y me quedo cavilando:
¡los dos nos vamos gastando
contra el filo de la vida!

Versos de Osvaldo Andino Álvarez


domingo, 29 de julio de 2018

PA´L BAILE


Aprontate bien mi china,
porque hoy baila mi compadre.
Empaquetate de nuevo
porque nos vamos pa’l baile.
Hasé las cosas ligero,
pa’ que no caigamos tarde,
que’l hombre si ha preparao
y la farra va a ser grande!...

Van las hijas de ño Fausto,
de Cleto y Nepomuceno,
y también las de Nastasio
y las gurisas de Pedro.
Hay boteya engüelta en pasto,
y la china de Leuterio
pasteles ha preparao
di una altura como serro!...

La música va’star güeña
porque si han tráido a Julián,
el hijo de la Saberia,
que capás es de tocar
hasta que no ardan las velas
y el sol comiense a asomar.
Hay vermú, y hay caña güeña,
anís, guindao y coña!...

También mi han asigurao,
y pue’ que sea sierto mesmo,
de que va cáir al bailongo
con la hija, el tano pulpero;
que la gringuita ‘stá linda
y mi ahijao, de lo güeno;
tiene campo mi compadre,
y el gringo, de plata un serro.

Mientra’hacen l’acomodada,
pa’ despuntar la afisión,
truquiaremo’en la cosina
con el viejo Nicanor.
Algún trago de lo güeno
y ratos de lo mejor,
por alguno que otro cuento
y una güeña rilación.

Y hasta que despunte’l día
pasteles y simarrón.
Y a lo mejor cái al baile
algún bravo payador;
y entre cantos y compuestos,
amores y pericón
vamo’a pasar de lo lindo
hasta que levante’l sol.

Versos de B. Firpo y Firpo

viernes, 20 de julio de 2018

AMIGO!!


Canto un canto a los amigos
cuyas amistades tengo
y en ese canto sostengo:
¡la vida está de testigo!
En ese cantar prosigo
firme’n el rumbo trazao
que si soy afortunao
porque de amigo te tengo,
como antes dije: ¡Sostengo,
vas de la vida, a mi lao!

miércoles, 4 de julio de 2018

EL RETORNO

Una vez que fue entregada
la tropa en el saladero,
se apresta cada tropero
a emprender la retirada.
La tarde que es apropiada
está invitando a ensillar
y después de bien sestear
las tropillas han reunido,
pues de lejos han venido
y hay mucho que galopar.

Salen; toman el camino
y al primer tramo que harán,
sus diez leguas matarán
al monte de “El Peregrino”.
Forman concierto divino
el cencerro y las canciones,
que los más jóvenes peones
entonan a su regreso,
hasta que muera todo eso
que hoy fusilan los camiones.

Llega la noche, se apean
y conociendo el lugar,
como van a churrasquear
desensillan y matean;
allí las yeguas manean
y, sin echar en olvido,
que la luna ha prometido
servirles de compañera,
andarán la noche entera
dando el resuello debido.

Y ya el cencerro se empeña
en ir sonando y sonando
y a su paso despertando
todo lo que duerme y sueña,
hasta que bella y risueña,
vestida con fantasía,
la alborada en su alegría
tira luz a la llanura,
deshaciendo la costura
que junta la noche al día.

Después…  cuando el sol ardiente
vuelve a mostrar su rigor,
dejan pasar el calor
para seguir nuevamente;
pero todo ese exponente
de gauchas ciencias rurales,
muere ante leyes fatales,
pues lo de hoy con su poder,
le inferido a lo de ayer
grandes heridas mortales.

Versos de Gualberto Gregorio Márquez

domingo, 24 de junio de 2018

PA' QUE RUMBEE

Pago de Samborombón,
día tres, del mes de mayo;
señor, Hilarión Carbayo,
Estancias “El Albardón”.
Con profunda estimación
es que le escribo paisano
deseando que esté cercano
el día de su visita
y espero que esta notita
me lo encuentre fuerte y sano.

Estas líneas Hilarión
aparte de saludarlo,
sirvan para anoticiarlo
de mi nueva ubicación;
discutí con el patrón
don Adrián Ceballos Montes
y pulsando los aprontes
vi que’ra pa’ disgraciarme
y allí decidí largarme
buscando otros horizontes.

Llegando al boliche’e Vedia
que usté conoce y recuerda,
vuelque con rumbo a la izquierda,
más o menos legua y media
si es que el sofocón lo asedia
allí hallará tres ombuses
y un callejón con dos cruces
allí, tuerza pa’l poniente
y lo ha de dar mesmamente
al arroyo Tacuruces.

Cruzando el puente se topa
con un callejón estrecho,
allí metalé derecho
como gringo en plato’e sopa,
saldrá al camino’e la tropa,
ahí tome de referencia
de una loma, la eminencia
y al borde de la barranca
verá una tranquera blanca,
dentre que esa es su querencia.

Si es que conserva el overo
aquel de oreja rajada,
creo que en una jornada
podrá enfrentarse a mi alero;
lleguesé, que aquí lo espero
como en tantas ocasiones,
gustando unos cimarrones
largo y lindo prosiaremos
y entonces retozaremos
mesmo que dos muchachones.

Versos de Víctor Di Santo