lunes, 24 de abril de 2017

JAGÜEL

Si ya has quedau al olvido
y te corona un laurel
y tu nombre de “jagüel”
en el campo se ha perdido
ya no se escucha el chiyido
de tu roldana inquieta,
solo se oservan las grietas
de la bebida rajada
y apenas las rastriyadas
de aquel mancarrón maceta.

Con un recau de arpiyera
‘taba ensiyao el matungo
y un balde que a los tumbos
cabrestiaba a la’sidera .
hoy casi todo es tapera,
el tiempo ríe de gozo
y se derrumba un pozo
donde anidan las palomas
y de tanto en tanto asoma
algún lechuzón curioso.

Nunca falta algún hornero
esperando su charquito
para amasar su barrito
y así construir su alero.
Se oye balar un ternero
-de su madre se ha estraviau-,
la hacienda se ha’montonau
y se rasca en la alambrada
y de tantas rasconiadas
se hayan dos palos ladiau.

La hacienda sedienta espera
ver parir a tus vertientes
pero el destino imponente
ya refrescó su sesera.
Amalaya quien pudiera
de revivir el pasau,
si todo está tan cambiau,
el progreso firme avanza
y su puntiaguda lanza
en tu pecho se ha clavau.

                                              Versos de El Pampa Carranza

domingo, 23 de abril de 2017

LARGARON!!

Siguen llegando jinetes,
allá retumba el rebenque;
es domingo y el palenque
está repleto de fletes.
En la esquina “Los Tres Sietes”
hay carreras ese día.
Un paisano desafía,
le aceptan y muy confiado
dinero, manta y recado
a su “moro” le confía.

Van dos jinetes de menta
en dos pingos de esperanza
y suben a la balanza
para redondear sesenta.
Allí la suerte no  cuenta,
tan solo la furia impera,
van a soltar a bandera
y, según lo establecido,
corren todo lo carpido
que son, trescientos de afuera.

¡Largaron…! Un griterío
ensordecedor se escucha,
es titánica la lucha
que hace honor al desafío.
Un paisano grita: “Al mío
voy doble contra sencillo”,
por allá brilla un cuchillo,
queda una cara marcada
y el Juez, falla en la llegada:
“Señores: ganó el rosillo”.

Al del barbijo lo curan,
alguien le vendó la cara,
el que lo marco dispara
-tiene deudas que lo apuran-,
los comentarios no duran,
la emoción le pone un velo.
De nuevo retumba el suelo,
la fiesta campera canta
y el que se jugó la manta
en su “moro” sale en pelo.


Versos de José Alaiz

miércoles, 19 de abril de 2017

MODESTIA APARTE

Como vanguardi’aguerrida
traigo mi poco saber,
aprendido al recorrer
los caminos de la vida.
De humilde cuna, mecida
bajo techo de humildá,
que aguantó la tempestá,
los años y la pobreza;
traigo: valor, entereza
y amor a la libertá!

Y soy, de poncho y espuela
sobre cualquier redomón,
uno más de mi nación
con la vida por escuela;
el que a versos y vigüela
con nudos y disonancias,
en poblados o en estancias
se cortó solo, a lo entero,
con modestia o altanero
asegún las circunstacias.

Cuando encuentro un reservao
d’esos que ninguno ensilla
es, pa’ mi, cosa sencilla
dejarlo, a espuela, charquiao.
Cuando topo un mal hablao
con fama de aguantador,
le hablo a solas “con amor”
que’s güeno pa’ dominar
y, si no quiere aflojar,
lo sé llamar al rigor.

En rueda’e “monte” prefiero
apuntar a la menor,
y si salgo ganador
rescato cuando yo quiero,
en la taba soy certero
y muy cebao a ganar,
durísimo de aguantar
cuando el güeso es de mi gusto.
De ver plata, no me asusto
cuando me afirmo a “clavar”.

Jamás, con mi “moro” arrollo
si d’entro en una carrera;
con “rastras” no armo cuadrera
porque teng’orgullo criollo.
Salir “de abajo” es un “bolloz,”,
cuando quiero corto luz,
“fiador”, “pescuezo”, “testuz”
los saco justo, pues no!
Siempre que lo corra yo
que me hago un ñudo en la cruz.

Y pialando a medio lazo
en un rodeo parao
soy seguro pa’l “volcao”
y de “revés” segurazo!
En elogios a mi brazo
se ha gastao gente campera,
pues pa’ guampiar campo ajuera
soy cosa que ni de encargo,
aunque tengo un lazo largo
como legua brasilera.

En ruedas de pericón
como en versos, no me achico;
echo, apenas abro el pico,
pa’ mi lao un corazón
Lo endulzo a conversación
porque mi labia no es poca
y si una “taura” me toca
de’sas que andan coquetiando,
me l’arrincono bailando
hasta que “le copo en boca”.

En amores nunca dejo
que naides me pida cuenta;
de los “quince a los cuarentas”
me dio por remedio un viejo.
Voy ende’ntonces parejo
sin faltar a mis deberes,
pues, en cuestión de quereres
da más la fama que’l oro…
he dejao lunanco el “moro”
de tanto cargar mujeres!

A todo el mundo respeto,
dende chico he respetao,
pero… cuando estoy mamao
mejor que me dejen quieto.
Ande me apretan, aprieto
y soy duro p’apretar.
Van a tener que aguantar
y es maña vieja que tengo:
a malas ni voy ni vengo
ni me dejo “caroniar”.

Que se abra cancha el caudillo
con las púas como gallo
y los baguales con callo
del bocao sobre’l colmillo…
Le saco el cuerpo al cuchillo,
tranquilo paro el hachazo,
a las mujeres… a brazos
-hijo de bárbara escuela-
a los baguales… a espuela,
y a los malos… a ponchazos!

Versos de Wenceslao Varela

                                         

miércoles, 12 de abril de 2017

EL COSTILLAR DE PALETA

Era domingo y soleao.
La chacra de Secundino
plantada junto al destino
pintaba como pa’asao.
Allá abajo en un tinglao
ya un fueguito se veía,
el patrón iba y venía
y enganchao en una horqueta
un costillar con paleta
oreándose presumía.

La patrona de la casa
aprovechando su franco,
corre la sillas, los bancos
y hasta los muebles repasa.
El humo su huella traza
y la carne ya ensartada
comienza a dejar colgada
de grasita, un lagrimón,
y prepara en un rincón
la patrona, la ensalada.

Sentao en banco’e cadera
Secundino prende un pucho,
mientras lo mira “El Barbucho”
sabiendo lo que le espera.
Linda mañana campera,
suave, como la esperanza,
una torcacita mansa
picotea en derredor
y pa’ aliviar el calor
la “doña” un vino le alcanza.

Se va dorando el asao,
ya el paisano lo dio vuelta,
y un fuerte: “-Vieja… -le suelta-
tené todo preparao!”.
Tarro con tierra al costao
pa’ clavar el asador,
y el tan agradable olor
lo motiva al apetito…
y abajo del ucalito
está armao “el comedor”.

Corta el gaucho una pulpita
que aceta su compañera
y queda en lista de espera
un riñón con su grasita.
En la galleta exquisita
come el criollo Secundino;
como testigo, el molino,
de ese cuadro familiar
y así yo quise pintar
cosas del campo argentino.


Versos de Darío A. Lemos

domingo, 9 de abril de 2017

EL AMIGO

Éramos como hermanos, con mi amigo:
suyas eran las pilchas de mi apero,
mi “moro”, mi guitarra, mi confianza,
y hasta la intimidá de mis secretos.

Y era mío también todo lo suyo:
su caballo, su poncho, su dinero,
y sus males también y sus pobrezas.
Éramos como hermanos con Ruperto…

En yunta trabajamos en las yerras
o rondando ganao pasamos sueños;
por turnos galopiamos los ariscos
o charquiamos a espuela los mañeros.

Me ayudó y lo ayudé, parejo siempre,
en la paz, en la guerra, en todo tiempo.
A brazo lo saqué de una creciente
y ancas me sacó de un entreviero.

Después, pa’ mi desgracia hice una muerte
de esas que llegan como llega el viento,
que nos pecha nomás y en cualquier caso,
resulta inútil perfilarle el cuerpo.

Ya metida la pata no sabía
si ganar las bagualas o dir preso.
Conozco las angustias de la celda
y la arisca tristeza del matrero…

“Tenés un gurisito y una moza
que viven de tu amor y de tus pesos
-me aconsejó con su habitual sonrisa-
cambiame de facón y yo me entriego”.

No pude disuadirlo de su idea.
Era como hijo’e vasco el indio’e terco,
y después de acordar declaraciones,
a presentarse se marchó pa’l pueblo.

El tiempo que pasó, no estoy seguro,
pero jue, más o menos… año y medio.
Cuando una tarde regresó con todas
las hondas cicatrices del encierro.

Y como antes lo ayude otra güelta:
con mi confianza lo acerqué a mi pecho
pa’ansí ahuyentar la timidez huraña
de perro cuando llega a rancho ajeno.

Y le di la mitá de unos baguales
-que amansarles, le agarré a los Lemos-;
la mitá de los tragos de mi chifle,
un medio corazón y un medio techo.

Y tuvo pa’ sus potros mi palenque,
mi gaucha lira pa’enredar recuerdos;
la sombra de mi ombú pa’l sol de estío
y el calor de mi poncho pa’l invierno.

Pero una tarde comprobé una escena
que aunque la vide, me costó pa’ crerlo.
Y me hinca el corazón como una espuela
y me hace lagrimear cuando me acuerdo.

Jue en ese tiempo que se ve en las lomas
repuntar las manadas los enteros
y los toros alzao taparse en tierra
rompiendo los lunares del rodeo.

Y se ajuntan de a dos los pajaritos
y los jaguares de la selva, en celo,
con las diez medias lunas de sus garras
les dibujan tatuajes a los ceibos.

Y máullan mano a mano los monteces
en arco el lomo y erizao el pelo,
y charquiaos a colmillo andan sangrando,
los cimarrones de peliarse entre’llos.

Que los vide clarito junto al poso…
y la que con su amor tejió mis sueños,
entornó los ojazos media augada
con el calor asfixiador de un beso.

Me asujeté del crimen, a una vara.
Pa’ que me vieran me compuse el pecho
y me puse a ensillar de lomo duro
como dice el refrán, pero en silencio.

Por eso, cuando agarro una guitarra
pa’ ahuyentar el dolor que llevo adentro,
me salen remolonas las versadas
como si me lerdiara el pensamiento.


Versos de Wenceslao Varela

PALETA SECA

En la estancia “Manantiales”,
cuartel segundo de Pila,
negrea una inmensa fila
con rumbo pa’ los corrales,
‘tan encerrando animales
porque’s tiempo de entorar,
así que al aprovechar
lo que se mueve’l vacuno
es el momento oportuno
pá’ ver y clasificar.

Entre grito y atajada
como pa’ sacarse’l frío,
ensordece’l balerío
de la hacienda’lborotada.
Vigilante la pionada
lo pispea al capataz,
que junto con Don Tomás
(de poncho fino al cogote)
ya están carculando el lote
que dejarán aquí atrás.

El martes hay en Belgrano
remate de Sáenz Valiente
y como la estancia es cliente
les van a dar una mano,
ya hablaron con  Don Silvano
pa’ dir sacando la guía,
cuanto se oyó la porfía
justo frente al tranquerón
y lo ve que está Ramón
que no sé lo que decía.

“-Echale el lente al toruno
porque si no te cuidás
se te va’volver p’atrás
y no te va quedar ni uno,
apistolalo al lobuno
así como vos sabés,
enverijalo, entendés,
cosa que’sté bien alerta…
que te va a buscar la puerta
no te dije… ¡áhi lo tenés!”.

“-¡Sacudíselo al cuadril!”,
se oyó antes del cabayazo
y ya se vino el porrazo
a dos velas y un candil,
le hizo cimbrar el mandil
del sopapo, al mancarrón,
que cuerpiando la intención
se abrió y lo quedó mirando
como se’staba ensuciando
el porfiao del revolcón.

“-¡Ajá! ¿Te gustó mierdita?
¡Se te saltaron los moco’!
¡Echale la culpa’l soco
que’nsiyo… pa’ la escuelita!”
Se sonríe Ramón Pita
mientras el armao desfleca,
y con socarrona mueca
acariciando el lobuno
le dice, hinchao, al toruno:
“-¡Me yaman… Paleta Seca!”


Versos de Álvaro Istueta Landajo

jueves, 6 de abril de 2017

TABA

¡Cómo te pareces a esas mujeres
que tienen siempre retobada el alma!
que a veces nacen buenas y la vida
de tanto hacerles mal… las hacen malas.

Mis manos te lustraron a caricias;
te llevé en las maletas cuando andaba,
gastando los caminos de la tierra
en busca de carpetas y tabiadas.

Y juistes en mis noches de desvelos
novia sin encetar, amiga, hermana,
toda mi fe de jugador sin suerte
pendiente de tu mísera esperanza.

Pues mi sencia en vos, con yapa y todo;
cuando entré a ejercitar tus güeltas pálidas
me faltó maña pa’enriendar un potro
o buscar un estilo en la guitarra.

Y, a siete pasos te dejaba siempre
como nacida allí… medio inclinada
sobre cualquier saliva en cancha dura;
naides pudo aguantarme en las oladas.

¡Y cómo me sentía de seguro
cuando las libra rebalsaban blancas!
¡Eres el alma de mi mano lisa
a riendas de domar, cabresto y grasa!

Cuando aburrido de gastar caminos
busqué la soledad de mi guitarra
pa’ revivir recuerdos en mis versos
y curarme de heridas que no sanan…

Te puse en la solera, pa’ olvidarte,
porque si bien me dista mucha plata
causaste con tu… liso, mi deshonra
como esas pobres mujercitas malas.

¡Por vos robé baguales entrerrianos,
pasé cien contrabandos pa’ mi Patria,
copé paradas sin tener ni un peso
y pelié sin razón; por vos malvada!

Me olvidé de rezar y de la Virgen,
me olvidé de golver de las tropiadas
al rancho tibio de mis padres pobres
ande la vida sus promesas canta…

Y estuve entre las celdas y los montes
pobre y hasta sin fe que es cosa amarga…
Te tengo un odio extraño vieja amiga,
Mezcla de compasión, cariño o rabia!

Tu amartillo tiricia, tu azaroso
vivir entre machaje, vino y caña
manoseada por todos, por cualquiera,
igual que esas mujeres desgraciadas.

Que viven muertas por su propia vida,
me hacen sentir por vos cariño y rabia;
tu suerte es falsa, volcadora, arisca…
y eso que eché mis veintidós clavadas.

A ocasión no puedo con el vicio
te saco’e la solera toda ahumada
te barajo en mi mano endurecida
a riendas de domar, cabresto y grasa.

Me voy al patio y en cualquier blandito
-como el que nace pa’ tirar la taba-
te dejo inclinadita a siete pasos
como en mis peores días, ¡qué desgracia!


Versos de Wenceslao Varela

martes, 7 de marzo de 2017

SOLITARIA SINA-SINA

Al lao del embarcadero
cerquita de la bebida,
una planta bien erguida
le dio su sombra al resero.
Sina-sina fuiste alero
del “changarín”… del “linyera”,
y aunque espinuda y matrera
vos eras un rancho pampa
y se recortó tu estampa
al costao de la tranquera.

¿Quién te puso…? Nadie sabe
pero… ¡que bien ubicada!
Y si habrás prestao gauchadas
ya que otro nombre no cabe.
Un chingolito es el ave
que en tu ramaje anidó…
¡cuántos vientos anunció
cuando rojizos celajes
iban sangrando el paisaje
por donde el sol se escondió!

Había como un fogoncito
y con alambre de vía
una parrilla servía
pa’ quemar un churrasquito.
Hoy, pienso que ese arbolito
fue silencioso testigo
de esos años en que el trigo
rebalsaba en las planchadas
hasta ver vacía y pelada
la estación, como un castigo.

No sé si estás todavía
o si has desaparecido,
quizá el tiempo haya vencido
doblegándote día a día.
Pero a la memoria mía
le clavaste tus espinas
y te añoro bien genuina
rodeada de pajonal…
aparcera del corral
plantita de sina-sina.

Versos de Darío Lemos

lunes, 6 de marzo de 2017

DOS PAISANOS

Una mañana temprano
como pa’ fines de agosto
en un callejón angosto
se cruzaron dos paisanos,
uno montao en un ruano,
otro un overo azulejo,
con traza de venir lejos
llevaba de tiro un pampa,
por el porte, por la estampa,
los dos criollos y parejos.

- Güenos días, aparcero
(el del azulejo dijo,
el otro hombre prolijo
saludó con el sombrero);
disculpe, soy forastero
y ando tras de un rumbo vago.
-Nacido y  criao en el pago
aquí estoy pa’ lo que ofrezca.
-Se agradece. -No agradezca
que entre criollos no hay halagos.

-Soy del lao de Lobería
y ando campeando unos pingos,
me faltan desde el domingo
a la fecha, cinco días,
anoticiarme quería
porque yo, ni un rastro hallo.
-Y, ¿cómo son los caballos?
-Cuatro a saber: un cebruno,
un pangaré, un lobuno
y un potrillo overo bayo.

-Ayer a la tardecita,
crucé con una tropilla
y recuerdo un testerilla
y un zaino cola cortita,
si el cebruno que me cita
llava la cola al garrón,
el potrillo es retacón
y el lobuno sin tusar,
creo que lo haré rumbiar
con muy buena dirección.

-Ya tiene mi gratitú,
indique el rumbo, esos son.
-Siga por el callejón
hasta dar con un ombú,
de allí con rumbo pa’l su
unas dos leguas avance,
saldrá al boliche ‘El Remanse’
ayí los vide acampao,
si apura un poco el montao
pa’ la siesta les da alcance.

-De Irineo Centurión
vaya el agradecimiento
con mi mano el sentimiento
por esta gaucha atención.
-Si pega la vuelta, don,
mi nombre es Telmo Barraza,
como a media legua escasa
hallará un molino viejo,
tope con el azulejo
que allí encontrará su casa.


Versos de Víctor Nicolás Di Santo

domingo, 26 de febrero de 2017

CON BUENA MANO

Hace unos meses escasos
m’enteré que un tal Ramallo
vendía en el pueblo un caballo
y lo fui a ver por si acaso.
Resultó ser un picazo
de pelo zaino-bragao
que su dueño acobardao
lo vendía por las razones
que en dos o tres ocasiones
con él se había disparao.

El hombre poco campero
más bien tirando a chambón
lo había comprao redomón
a la viuda de un puestero
y aunque trató con esmero
sacar una buena prenda
nunca pudo hallar la senda
y ande entraba a abalanzarse
era capaz de bolearse
con el peso de las riendas.

También era de cuidao
si lo montaba de apuro
pues salía de lomo duro
mirándose los costaos
bufarrón y desconfiao
espiaba con gesto altivo
o con un brinco a lo chivo
era capaz sin ver como
de abarajarlo en el lomo
ni bien pisaba el estribo.

Sincero como se ve
el hombre me dio esos datos
de igual modo al ser barato
el pingo le negocié
pa’ las casas lo llevé
ansioso como un muchacho
aceptando sin empacho
que si por esa ventura
nunca le hallaba la cura
lo hacía moneda en el tacho.

Lo dejé esa noche atao
y al otro, día bien temprano
l’eché la pampa a la manos
y al lomo todo el recao
lo monté con gran cuidao
de arriba lo desmanié
y al tranquito lo saqué
hasta pasar la bebida
y al campo abierto enseguida
a galopear lo invité.

Ni bien pisó la gramilla
quiso tomas las alturas
pero de ande yerba pura
cuando en la bolsa hay semilla
¡es un criollo el que t’ensilla!
le recordé por mi cuenta
y como manda el que muenta
con apenas dos tirones
lo hice arar con los garrones
cuando l’eché los noventa.

Dos tacazo a cada lao
le acomodé de propina
y un chirlo por la pretina
al notarlo abatatao
otro tirón bien pegao
le di pa’ su desconsuelo
y sin dejarlo alzar vuelo
lo hice marchar largo trecho
con la pera contra el pecho
que ni pisaba en el suelo.

Después de algunas volcadas
buscando probarlo a fondo
lo metí al corral redondo
con toda la novillada
cuando intentó unas moneadas
l’entré a’prietar las clavijas
y al ratito era una fija
metido entre los terneros
como cuzco ratonero
siguiendo una sabandija.

La cuestión que de ese día
ando demás bien montao
sin que le encuentre al  bragao
ni una falla todavía
y si esto sirve de guía
o alguna enseñanza deja
vayan parando la oreja
que aquí me juego en el fallo
¡¡es bueno cualquier caballo!!
cuando el criollo lo maneja.


Versos de Carlos Loray

martes, 14 de febrero de 2017

ANTOJOS DE VIEJO

1
Lo mesmo que Wenceslao
le voy hacer un pedido
porque sé que’s entendido
haciendo un lazo trenzao,
en mi modesto recao
va’hacer un lujo yevarlo
porque además de adornarlo
con esa pilcha campera
usté sabe que ande quiera
si se ofrece sabré usarlo.
2
Si lo elegí a usté pa’l caso
es porque’ntre los sogueros
son poquitos aparceros
los que trenzan bien un lazo
además será un gustazo
por nuestra amistá sincera
pero, pedirle quisiera
sin que usté lo tome a mal
que a mí me lo cobre igual
que si no me conociera.
3
Aunque usté’s hombre campero
conocedor del oficio
permítame que de vicio
le diga como lo quiero
en lo posible que’l cuero
sea de vaca colorada
con trenza bien apretada
de seis tientos bien parejos
pa’ que al volcarlo ayá lejos
obedezca bien la armada.
4
O le haga muchas brazadas
porque ya no soy muchacho
y con los años caracho
mis fuerzas están mermadas
sobre todo en las pialadas
la vista suele fayarme
y aunque suelo entreverarme
ya no es el tiempo’e nosotros
que solía pialando potros
con la presiya quedarme.
5
No lo haga fino ni grueso
más o menos regular
que me sirva pa’ pialar
y pa’garrar del pescuezo
que la argoya tenga peso
así el viento no la mata
trenzada de cinco chata
le hace doble la presiya
así es bien fuerte y senciya
como suela de alpargata.
6
La yapa de ocho largona
pues donde ciñe l‘armada
suele cortarse gastada
y hay que cambiarla nuevona
si es larga se soluciona
y aquí mi saber descoya
porque aunque sea a la crioya
algunos tientos enriedo
y con un remate puedo
cambiar yo nomás l’argoya.
7
Disculpe las pretensiones
son solo antojos de viejo
a su criterio lo dejo
más que sea de los juertones
porque haciendo redomones
siempre hay algún dormilón
que no obedece al talón
o lo abatata el lazazo
y al no poder darle lazo
revienta al primer tirón.
8
No se moleste en traerlo
ni se apure en terminarlo
me avisa que iré a buscarlo
ni bien termine de hacerlo,
pues con tiempo quiero verlo
pa’ charlar largo y tendido
no se me gaste en cumplido
que yo yevaré el churrasco
y haciendo escarciar el frasco
volveremos tiempos idos.


Versos de Ricardo “Tito” Urnissa

lunes, 13 de febrero de 2017

RECORDANDO LO PASAU

Hoy se me dio por pensar
en las cosas del pasau
mientras me hayaba sentau
y comenzaba a matiar,
cuando empezó a castigar
lluvia y viento sobre’l rancho,
y a lo largo y a lo ancho
se tupía el aguacero,
mientras gritaban los tero’
peliando con un carancho.

Y se vinieron cayau
los recuerdos en tropel
y me ví en el tiempo aquel
en los clinudo’ sentau;
me vi en más de un reservau
en una fiesta campera,
con los basto y la encimera
y lo imaginé al que anima
anotando pa’ las clina’
o pa’ la grupa surera.

Me vi entre la polvadera
de potros en el corral
con maneas y bozal,
desvasador y tijera,
pa’ voltiarles la clinera
y después de bien soguiau’
acomodar el recau,
atarlos corto en el palo
y asegurar -si son malo’-
cincha, estribos y bocau.

Recordé la madrugada
cuando el trote del nochero
salía por el potrero
mientras blanquiaba la helada,
con las manos escarchada’
hasta juntar las lechera’,
desfilaban las overa’
derecho al farol nochero
entre un balar de ternero
empujando la tranquera.

Y recordé esa mañana
-mientras seguía el aguacero-
hasta ‘el turco’ de los cuero’
que son su chata liviana
compraba cerdas y lana
y algún encargue traía,
que más de una vez le hacía
la gente de aquel paraje
y así se ahorraban el viaje
de galopiar medio día.

Y como no tiene freno
ni mordaza el pensamiento
dejé que lo lleve el viento
esperando el tiempo bueno.
Hasta que por áhi un trueno
me hizo volver del pasau…
y al ver el mate chorriau
lo imaginé en contrapunto
lagrimiando los dos junto
recordando lo pasau.

Versos de Hugo Pino

A MI OVERO PAMPA

Con una tremenda helada
de un galopito cortón
me ayegué hasta “El Boquerón”
pa’ juntar la cabayada;
Don Jigena a la pasada
me hizo seña con la mano,
me dijo: “-Abajate, hermano”,
y como es gente vecina,
nos dentramo’a la cocina
para yerbiar mano a mano.

Yo en el corral oservé
un zaino pampa, un gatiao,
un tubiano colorao
y un mestizo pangaré;
el Viejo, me dijo: “-Che,
le echastes el ojo al pampa,
no andes haciendo retranca,
ponele el recao, probalo,
y si te gusta… yevalo!”,
y me dio su mano franca.

Al pampa se lo cambié
por una crioya lobuna
que me costó una fortuna,
iba con la cría al pie;
cuando al pingo lo ensiyé
ni bien estuve montao,
lo volqué pa’ los dos lao
y pa’ no andar con fracaso,
áhi nomás desprendí el lazo
y revolié entusiasmao.

Al cabayo lo yevé
a la’sidera aquel día,
hoy toda la pampa es mía
y en sus patas tengo fe.
¿Qué vale un gaucho de a pie?
Es un linye sin destino,
es un jilguero sin trino,
es un freno sin coscoja..
Un gaucho a pie se me antoja
que’s un paria en el camino.

Mi recao, es una siya,
el pampa, un niño mimao;
lo junté con un gatiao
que quedó de la tropiya.
La cosa no es tan senciya
pa’ los crioyos argentinos,
hay que andar por los caminos
para no pisar la soja…
Entre un cantar de coscoja
será el fin de mi destino.

Versos de Mario Triviño Montiel

sábado, 11 de febrero de 2017

OCASO

OCASO

Con flecos grises de yuvia
se había emponchao la tarde
y el viento creció angustiando
ramas desnudas de sauce
el frío, oviyaba perros
ayí donde iban a echarse
y cuando las horas lerdas
mañeriaban pa’ marcharse
pa’echar por delante el tiempo
solía ensiyar su mate.

Los años manea redonda
que nadie puede sacarse
al acortarle su tranco
le achicaron el paisaje
y él, que montao en sus moros
no envidió el vuelo’e las aves
ni preguntaba ¿pa’ donde?
cuando le salían viajes
se le hacen leguas los metros
que hay desde’l fogón al catre.

Curiosidá de gramiya
borra el patio al atracarse
y se confunde el alero
con los verdes cicutales
del potrero sin tropiya
se adueñaron los cardales
y el silencio de un cencerro
que escucha por todas partes
le va amadrinando penas
que’n su alma van a rodiarse.

Desde la puerta del rancho
mirando pasar la caye
de tanto buscar distancias
sus ojos solían nublarse
y se iban con una tropa
por mil rumbos y parajes
parajes que yevó el tiempo
pero como él no sabe
desensiya y hace noche
rondando sueños baguales.

Y así se marchó su vida
lo mismo que aqueya tarde
con su tropiya’e recuerdos
reseriando soledades
su nombre por los fogones
siempre se toma algún mate
o entra en las pulperías
y se acoda entre’l gauchaje
pues no murió aquel resero
solo se fue en otro viaje.


Versos de Ricardo “Tito” Urnissa 

lunes, 30 de enero de 2017

POR MILONGA

1
Atribuyendo importancia
a pequeños incidentes
y escenas intrascendentes
en la vida de una estancia…
le cantaré a la fragancia
del campo recién llovido
al pastizal florecido
de macachín y verbena
y a esa enorme luna llena
que sobre el monte ha salido.
2
Lo mismo voy a cantar
al sol que recién asoma
y a todo el plan de la loma
lo va empezando a dorar.
A la tropa -que al pasar-
va dejando olor a vaca,
a la petisa bellaca
que ayer lo voltió al boyero
y al alazán parejero
que da vueltas en la estaca.
3
También cantaré a ese perro
que mató la comadreja
y a la madrina azuleja
que hace sonar el cencerro.
Al viejo mojón de fierro
que marca el camino a Pila.
A la laguna tranquila
rodeada de cortaderas
y al chirriar de las tijeras
en los galpones de esquila.
4
Igual cantaré al destete
que orillando el alambrado
bala desasosegado
buscando hallar un boquete.
Al misto en el mojinete
saludando al aclarar.
Al que está por vacunar
en la manga, los novillos
y al vagón con los tordillos
que se niegan a arrancar.
5
Merece canto también
la media res del capón
que al reparo del galpón
se puso al fuego recién…
y esos polvos que se ven
alzándose en remolino…
y la rueda del molino
brillando en tenues reflejos
y esa brisa que de lejos
trae el tufo del zorrino.
6
Y hay que cantarle al corral
repleto de yeguarizos
y al galpón que de improviso
se abate sobre el juncal…
al bravío cardo asnal
que va saliendo a su antojo.
Al intenso color rojo
del sol que ya va bajando
y aquel mensual que va arreando
los toros para el rastrojo.
7
Igualmente cantar quiero
a la vieja ordeñadora
que desde la temprana hora
lidia con balde y ternero.
Al zumbar bajo el alero
del cargoso mangangá
y a esa tropilla que está
detrás del corral de ovejas
apuntando las orejas
hacia el eco del chajá.
8
Y he de cantarle al placer
difícil de describir
que significa salir
bien montado a recorrer…
al que se apeó a componer
un torniquete gastado…
al capataz emponchado
siempre arrastrando el rebenque
y al patrón, que en el palenque
está atando su tostado.
                                        (07/1958)


Versos de Justo P. Sáenz (h)