viernes, 18 de diciembre de 2015

MI PONCHO ENCERAO

Aflorando del pasao
con remesones de historia,
se cobija mi memoria
en este poncho encerao.
Lleva en silencio guardao
el chasquear del aguacero,
que aguantó con el resero
pa’ cuidarle su elegancia
cuando salió de la estancia
al corral del matadero.

Poncho de tono cercano
al negro descolorido,
se nota que fue cosido
sin errores con la mano.
Hecho con lienzo liviano
y de forma circular,
suple al toldo y al hijar
sin ningún impedimento,
¡y al galopar contraviento
se agacha pa’ no volar!

Prenda de ayer que perdura
por muchas generaciones,
que fiel con las tradiciones
respetaron su estructura
aunque ya no la mixtura
de hollín, aguarrás y cera
con clara de huevo que era
aliada al aceite’e lino;
¡cosas del tiempo argentino
que usó la gente campera!

De boca más vale chica
pa’ que no le filtre el agua,
abajo es como paragua
cuando al caer se abanica.
Sobre el caballo se ubica
del anca hasta la clinera,
tapando las estriberas
pa’ cubrir hasta el encuentro
y poder pisar de adentro
estribos y agarraderas.

Es un testimonio estable
con entronco soberano,
que en la vida del paisano
fue su amigo inseparable.
Poncho encerao, impermeable
original por su estampa,
con cicatrices de guampas
de diferentes tamaños,
¡que le punzaron los años
y el temporal de la pampa!

Versos de Juan Roque Bonafina

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