viernes, 13 de mayo de 2016

EL PAGO DE LAS ESTANCIAS

El inmenso pastizal
como un océano bayo,
reverbera en cada rayo
del bravo sol estival.
Se recorta algún cardal
como islote en la distancia
y, extendiéndose en el ansia
de abarcar el horizonte,
la azul silueta de un monte
rodeando un casco de estancia.

Donde hubo ayer pajonales
con vacaje cimarrón,
hoy se agranda la visión
del verde de los maizales.
Ya no entran a los corrales
las yeguadas en tropel,
y como un símbolo fiel
de este progreso genuino
hoy la torre del molino
ha desplazado al jagüel.

Se plantó la estancia vieja
como un fortín en la pampa
y en esa orgullosa estampa
la estancia actual se refleja.
Tradición que no se aleja
del mismo altivo linaje,
ya son parte del paisaje
en la pampeana llanura,
bastiones de una cultura
del trabajo y el coraje.

Allí están las poblaciones
que alzaron tantos pioneros.
sus espíritus señeros
deambulan por los galpones.
Las nuevas generaciones
heredarán su constancia
y aquella perseverancia
será su mayor virtud.
¡Te canto, Chapaleofú,

el pago de las estancias!

Versos de Juan Antonio Beherán

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