sábado, 14 de diciembre de 2019

CABO DE GAUAMPA


Aquí  tiene el verijero
que me dio para encabar
y se que le va a gustar
por lo senciyo y campero!
Le puse bastante esmero
pa’ que me salga gauchón,
conozco su condición
de crioyo bien arreglao,
pa’ que esté a su mandao
y pa’ cualquier ocasión.

La guampa con que encabé
a su lindo verijero
era de un ciervo ligero
que a campo abierto enlacé!
Una tarde lo encontré
cuando el bañao recorría,
al verlo me sorprendía
y armé el lazo de un tirón
y al yegar al albardón
ya en mi armada lo tenía!

Cuando sintió el trenzao
el ciervo se sorprendió
y en disparada corrió
más ligero y asustao,
y cuando el lazo estirao
la carrera le cortó,
un lindo “seco” pegó
dando en tierra la osamenta,
y áhi nomás la cornamenta
contra la argolla quedó.

Ansí el ciervo descornao
se fue juyendo en la loma
y pa’ alcanzarlo, ¡ni en broma
era poder agarrarlo!
Nunca más volví a hayarlo
ni encontré rastros de aquel.
Hoy tengo el recuerdo fiel
de sus cuernos afilados
pa’ hacer lindos encabados
en homenaje a él.

Bueno Risso, aura sabe
el origen de “las guampas”
que ese hijo de las pampas
me “regaló” pa’l encabe!
Quiera Dios que lo acompañe
este crioyo verijero
de hoja, marca “Matrero”,
bien filoso y cortador,
como su fiel servidor
amigazo y compañero!!

Versos de Luis Rojo

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