Dende aqueya tarde, que’n un pericón,
me chuceaste’l alma
con tus ojos gauchos,
mi cariño sangra gotas
de dolor.
M’he güelto matrero,
como cimarrón,
juyendo de tuito lo
que no sea tuyo,
así sos más mía,
dentro de mi amor.
Cuando la pionada se
atraca al jogón,
mientras Ño Sandalio
cuenta un sucedido,
yo me corto solo, pa’
pensar en vos.
Campeo el silencio,
chairo una ilusión,
y como un abrojo, me
prendo al gualicho
de tus ojos gauchos,
empapaos de sol.
Pa’ mi ya no hay taba,
ni monte o choclón,
he dejao las fiestas y
hasta las cuadreras
de la esquina ‘e
ramos, aura ya no voy.
Vivo de recuerdos,
igual que un mojón,
y anegao de ausencia,
por la güeya ‘el tiempo,
culpa de tus ojos, voy
de mal en pior.
Versos de Délfor
B. Méndez