Entre los cardos en flor
que encendió la primavera,
mesmito como su hubiera
robao del cielo el color,
donde hasta el trébol de olor
emacionao s’estremece,
donde el arroyo se mece
y escucha el sauce una queja
está una tapera vieja
que hasta dormida parece.
Guarda entuavía el alero
vidalas y pericones
y un ricuerdo hecho girones
como silbo de tropero.
Enamorao el hornero
alzó pa’ su bien el nido
y del alero escondido
jue disgranando la queja
que alguna guitarra vieja
dejara allí por olvido.
Tapera, triste tapera
entre el pajonal perdida
como un calandria herida
por una mano cualquiera…
Esa chuza traicionera
que amargao tu mal agita
como si juera la cuita
quejumbrosa del pasao
tan adentro se ha clavao
que ansina te trae marchita.
Las estrellas embrujadas
que la noche disparrama
como tendiendo una cama
pa’ que duerman las miradas,
van parpadiando cansadas,
paliduchas y perdidas
y entre las ruinas vencidas
de aquella triste tapera
discansa la noche entera
por la estrellas dormidas.
Versos de Josefa López Osornio
(antiguo verso recogido en una carpeta de archivo de
versos y monólogos, de los años de 1950)
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