viernes, 12 de diciembre de 2014

EL COLORAO

Yo también tuve un güen flete,
vivaracho, escarceador.
Lindazo como una flor
y ligero… ¡la gran siete!
Hasta el más pintao jinete
pa’ montarlo ha desconfiao,
si era de verlo, cuñao,
hasta cosa de no crér
lo veloz que pa’ correr
era el lindo “colorao”.

Era sencillo el apero
conque mi pingo ensillaba,
pues nada lo engalanaba
como el brillo de su cuero.
¡Ah, si pudiera, aparcero,
verlo de nuevo a mi lao…!
Le juro que m’empeñao
pa’ olvidarme de él… ¡ahijuna!
…si era toda una fortuna
mi lindazo “colorao”.

Recuerdo que era un domingo
que a una carrera llegué
lugar ande m’encontré
a un chacarero algo gringo
a quien gané con mi pingo
un desafío montao,
y allí con un ‘reservao’
vino a pedirme revancha
y en las faldas de esa cancha
le ganó mi “colorao”.

En tuitas partes que juí
con mi “colorao” machazo
no sé mentirle, amigazo,
pues siempre halagao me vi.
Aunque también comprendí
que pa’ ser tan afamao
es que había dimostrao
ser un jinete sin trampa
sobre la soberbia estampa
de mi lindo “colorao”.

Sin entrevero ni engaño
e impulsao por un empeño
sabrá cómo me hice dueño
d’ese flete tan extraño,
el día de mi ‘cumpleaño’
en regalo lo he ganao.
Mi Tata (que hoy es finao)
aún recuerdo que me dijo:
“-Voy a regalarte m’hijo
un güenazo colorao”.

Y aquel flete escarceador
dueño de tantas victorias
envuelto en sus propias glorias
cayó… pero vencedor.
‘Inorando’ que un traidor
me lo había envenenao
un día que jui invitao
pa’ una carrera de agaya
triunfó, y, en la propia raya
cayó muerto “el colorao”.


Versos de Javier De Rúa

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