jueves, 7 de enero de 2016

ASTRONOMÍA GAUCHA

1
Mi abuelo, para yerbiar,
era hombre de tiro largo
y en ancas de cada amargo
un cuento solía contar;
hoy les voy a desgranar
de esa espiga un argumento
de cómo en un solo invento
Dios hizo cosas tan bellas:
la luna, el sol, las estrellas
y el azul del firmamento.
2
Como una argolla es el mundo,
no tiene boca ni fondo;
unos dicen que es redondo,
y otros que es largo y profundo;
sin ser un sabio fecundo
aseguro que es cuadrao
y que rueda, asujetao,
sobre unos ejes machazos
y que con sus barquinazos,
el alma me ha lastimao.
3
Allá por el año dos,
cayó a este pago un paisano,
un hombre rubio, galano,
de entendimiento precoz;
ese gaucho era un tal Dios,
hombre léido y bien pensao
que en un legajo trazao
tráiba los planos del mundo
y con trabajo profundo
hizo el milagro soñao.
4
Les aseguro que el cielo
en el suelo jue formao
y enterito levantao,
según contaba mi abuelo;
en cada punta del suelo
un poste habían plantao
y el celeste jue estirao
a juerza de torniqueta
y en el aire se asujeta
lo mesmito que un toldao.
5
Vieran óido el griterío
del gauchaje entusiasmao
después que el cielo jue alzao
donde hoy está, ¡Cristo mío!
Solo se óiba el balerío
de los planteles alzaos,
los potros alborotaos
juian parando la cola,
y le juro que ni a bola
pudieron ser alcanzaos.
6
Muchos curioso por ver,
que se hallaban en el suelo,
se subieron sobre el cielo
y no han podido volver.
¿Han óido cuando al llover
el fuerte trueno estamparse?
Son ellos que por bajarse
Pujan desde el otro lao
y así rompen el toldao
que tanto costó pa’ alzarse.
7
Cuando entre el rojo escarlata
como una degoyadura,,
desde la infinita altura
el sol nos da la culata,
como un patacón de plata
asoma el gaucho lucero,
cuenta no sé que aparcero
que el lucero ha descubierto,
que es el ojo de un güey tuerto
que Dios tiene en un potrero.
8
La luna en el infinito
es una moza embustera
que a veces se asoma entera
y en otras un pedacito,
y en el medio ¡Dios bendito!
se ve un jinete mentao
que a un burro se le ha sentao
lo menos hace veinte años…
hablándoles sin engaños
ninguna vez se ha bajao.
9
Una vez vide encantao
al mesmo Tata Dios viejo
en un bagual azulejo
lindasamente aperao;
le pregunté entusiasmao
¿cómo están po’allá po’el cielo?
Me contestó, ni el suelo
hay tan güeñas diversiones.
Estas son las relaciones
que sabía contar mi abuelo
10
Cuentan que el padre divino
pintó el infinto tul
de color blanco y azul
porque Dios era argentino;
hoy a ver en el camino
todo el gauchaje agringao,
¡velay! le puso el recao
a su azulejo bravío
y se perdió en el vacío
de purito abochornao.


Versos de Martín Castro

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