sábado, 7 de mayo de 2011

A BUSCARLA

Temprano me levanté,
mucho antes del aclarar,
y al acabar de yerbiar
apuradón, charrusquié,
por áhi medio me atoré
de lo nervioso qu’estaba,
y mientras güeltas yo daba
lo mesmito que’l carancho
parecía ahumarse el rancho
por lo tanto que pitaba.

Dispués manotié’l bozal
y apurao, al trotecito,
salí chiflando bajito
en direción al corral,
ayí agarré el animal
un colorao malacara,
que’n la noche yo encerrara
pa’ que se’sté alivianao
y hoy al ponerle el recao
ni por broma se aplastara.

Prolijo lo cepiyé
(me gusta ser cuidadoso),
y al dejarlo bien briyoso
más prolijo lo ensiyé,
en una planta lo até
pa’ tenerlo más a mano,
quedó escarbando el julano
mientras yo me jui a vestir,
como queriendo decir:
“-¡metele, apurate hermano!”

Ya pa’l rancho me gané
sudando, casi sin vista,
y al estar el agua lista
en un Cristo me afeité,
ni bien las botas lustré
las puse al lao de la cama,
dispués cepiyé con gana’
el de la retranca ‘e plata
porque le gusta a mi ñata
y no visto a la macana.

Me lavé reapuradazo
hasta el cogote y las patas,
me cambié las alpargatas
y jui a vestirme, amigazo,
lo hice apurao y despacio,
me puse mi tirador,
un colorao volador
de’sos que valen la pena…
me gustan las cosas güenas
cuanto más güenas, mejor.

Me terminé d’empilchar
y me miré’n el espejo
pues soy muy diablo y no dejo
nunca nada ‘e revisar,
al acabarme ‘e mirar
jui a la cocina a apagarla,
salí, pa’ dispués cerrarla,
una última ojiada eché
y muy contento monté
porque me voy… a buscarla.

Versos de Álavaro Istueta Landajo

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