domingo, 10 de junio de 2012

LA RURAL DE HOY


Se fueron los estancieros
de bota fuerte y puñal,
sus nietos en la Rural
hoy parecen extranjeros.
Aplauden al forastero
que judea al mancarrón;
a dos manos da el tirón,
se echa pa’trás el brutazo
como p’hacerle pedazo
boca, pichico y riñón.

Vieja Sociedad Rural,
orgullo del tiempo viejo,
se apagan hoy tus reflejos
de campera y nacional.
Como bosta de bagual
se encuentran amontonaos
mercachifles engordaos
marcando sus baratijas:
“beine, beinetas, cubijas
y calzones importaos”.

Nos avanzan los naciones
con jáquimas y cangallas,
frenos, pencas y morrallas,
pa’ gusto de chapetones.
Se acaban los pericones,
la mazurca y los estilos,
se va el bocao de pabilo
y los estribos de guampa,
la faja y el poncho pampa
y el cojinillo de hilo.

El caballo de Cabral,
de Quiroga y de Catriel,
de Pincén, de Juan Manuel,
que vencían el guadal.
Los créditos de “El Cardal”,
aquellos de casta güena,
hoy los sacan a la arena
de estribos como cajones,
sillas de fieros arzones
y arreglos “a la chilena”.

“El que no es mulato es chino…”
le dijo Burgos a Sombra,
y en la Rural, hoy asombra
ver que se va lo Argentino.
El cencerro cristalino
llora vergüenza campera,
está triste la encimera,
como la rastra de plata,
porque ancha hace la pata
cualquiera macaco de ajuera.

Casi parece traición
esa Rural que se aleja.
Volvé por la senda vieja
a trillos de tradición;
recuperá el redomón,
el cencerro y la madrina,
la daga de plata fina,
la espuela que al pingo arrolla,
y aquella matera criolla
de nuestra tierra Argentina.

                           (aproximadamente 1999)

Versos de Emilio Capristo

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