sábado, 23 de junio de 2012

LOS DIEZ HERMANOS ROSALES

1
Un rancho que llá se vía,
viejazo, largo, achatao,
fue el puesto más alejao
de la EstanciaLa Porfía”.
Daba un ombú su alegría
pegadito a los corrales,
y entre haciendas, pastizales,
y entre relinchos de potros
allí nos criamos nosotros;
los diez hermanos Rosales.
2
Mi padre, “el Viejo Zenón”,
cumplidor, serio y formal,
jamás carnió un animal
sin que supiera el patrón.
Mi madre, Aurelia Almirón
fue virtuosa pa’ cumplir,
y aunque lavar y el zurcir
mucho tiempo le llevaba
siempre un rato le quedaba
pa’ enseñarnos a escribir.
3
Mi hermano mayor, Hilario,
como es zurdo, por tal caso,
tanto el facón como el lazo
los lleva del lao contrario.
Tiene pa’ el trabajo diario
seis bayos y un azulejo,
y aunque va llegando a viejo
pobrón y con poca suerte
puedo decirles bien fuerte
que es un paisano parejo.
4
Yo soy Jacinto Rosales,
soltero por conveniencia
porque al resero, la ausencia
suele acarrearle sus males.
El tranco de mis baguales
por cien rumbos me ha llevao,
del catre estoy olvidao
y voy, sin que me haga meya
reseriando en cualquier güeya
y durmiendo en el recao.
5
El que sigue es Antenor,
campero entre los camperos,
corredor de parejeros,
bailarín y buyen cantor.
Por caprichos del amor
cambió a menudo de china,
pero en una tremolina
del pago se hizo perdiz
y aura vive muy feliz
“arrimao” con Juan Urbina.
6
Demetrio, Ignacio y Benito
-por los consejos de tata-
reuniendo un poco de plata
han arrendado un campito.
Áhi resalta como escrito
el valor de cada cual,
y como el medio rural
al más “quedao” despabila,
vieron después de la esquila
redoblao el capital.
7
Victoriano es de alma buena,
Pero… la sangre salpica…
y encerrao en Sierra Chica
‘ta purgando una condena.
Recuerdo con mucha pena
cuando por unas sonceras
tras dos palabras muy fieras
se desmontó de un tordillo,
y en una pela a cuchillo
mató a un hombre en las carreras.
8
Balbino y Julián Rosales
son aplicao domadores
que de sus mismos valores
no me hallarán dos iguales.
En sus riendas y bozales
resalta el trabajo fino,
y aquí mi opinión mezquino
porque pa’ hablarles sincero
si Julián es buen soguero
¡áhi nomás anda Balbino!
9
Serión, pero mal arriao,
mi hermano menor, Tadeo,
supo ser mensual de arreo
en “Las Tunas” de Alvarao;
si el hombre no anda alunao
es suave como una esponja,
pero no es santo y no es monja
y no sé porque cuestión
le dio una soba al patrón
que cuasi gasta la lonja.
10
Y ansí somos los Rosales
gente campera y honrada,
capaces de una gauchada
como los más liberales.
Virtudes muy naturales
con que Dios quiso dotarlos,
y al terminar de nombrarlos
viá decir, mordiendo el freno,
¡que habrá que pitar del bueno
pa’ atracarse a repecharlos!

Versos de Pedro Risso

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