martes, 7 de junio de 2011

EL RANCHO DE DON JOSÉ *

El rancho de Don José
tiene la puerta entornada
y el que llega de pasada
escucha un: “Abajesé”,
áhi puede encontrar usté
con un amargo en la mano,
de grueso bigote cano,
igual pelo y ancha frente,
¡a un gaucho!, fiel exponente
de un tiempo no muy lejano.

De bombachas y alpargatas
o botas, según el día,
con paisana cortesía
sonríe de forma grata,
en su rostro se retrata
el gaucho por excelencia,
y tras su rica existencia
por convivir entre criollos
fue recogiendo los rollos
del lazo de la experiencia.

Al punto lo harán pasar
y solícita su esposa,
en forma muy afanosa,
se ha de poner a amasar,
y lo habrán de convidar,
como es su costumbre vieja
con pasteles en bandeja,
con empanadas o asao
y verá el recién llegao
que’s una yunta pareja.

Sabrá que’s un maneador,
que’s un recao con lomillo,
un Potosí, un cojinillo,
una yapa, un arreador,
que’s un pingo escarceador,
o que tipo de bozal
se le pone a tal bagual
y aprenderá por supuesto,
porque se usa el sobrepuesto
y como se hace un pretal.

Oirá de gauchos cantores
las décimas espinelas
o el tin-tin de las espuelas
de criollos zapateadores,
y habrá de saber de autores
de tiempos que ya se han ido,
pero en su rancho querido
por siempre han de perdurar
pues los sabe rescatar
de los pagos del olvido.

En fin, a ese Don José
hoy yo le canté por gusto,
y si pasa por San Justo
a su rancho arrimesé,
podrá comprobar usté
lo cierto de mi verseada,
tendrá su mano estirada
y con ella el corazón,
y verá en tal ocasión
que su puerta, está entornada.

Versos de Alberto Andérica

* Refiere el autor a Don José Yebré y su esposa Doña Kika, yunta criolla de las que casi no hay, a quienes tuve el gusto de tratar disfrutando de su amistad.
Vivía en Isidro Casanova y trabajó hasta su jubilación en el Mercado de Hacienda; tenía una yunta de tobianos, todo los día ensillaba en uno y hacia allá marchaba, con el otro suelto, a la par.

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