miércoles, 1 de junio de 2011

MENSUAL DE ESTANCIA

En un catre pobretón
hecho con toda rudeza
y allá, en l’última pieza
que está pegada al galpón,
allí duerme el pobre peón
o sea el mensual de la estancia,
el que se crió en la inorancia
pero al trabajo arremete,
aquel que ensillando el flete
no le teme a la distancia.

En la mañana temprano
poco después que yerbea
a su tropilla rodea
como todo buen paisano,
y levantando una mano
corta un “overo rosao”,
pingo que se ha destacao
por ser de tan buena rienda
en los trabajos de hacienda,
cuando lo ha necesitao.

Ensilla y después espera
salir junto al capataz,
como éste se queda atrás
abre el mensual la tranquera,
después sale campo afuera
juntando una novillada,
porque va a ser revisada
por un fuerte comprador
y temprano, a lo mejor
va a estar allí de pasada.

Después una recorrida
tiene que echarle a un rastrojo,
lleva bien abierto el ojo
con la mirada extendida;
un desperfeto enseguida
él lo descubre al momento
y con cuidao, muy atento,
cruza po’entre la majada
hasta unas vacas echadas
que han buscao el lao del viento.

Y después que ha galopiao
divisando la llanura
vuelve al tranco, no se apura,
trae el “overo” sudao;
conciente que ha trabajao
cumpliendo su obligación
no le gusta que’l patrón
lo vaya a’garrar del pico,
¡fue pioncito desde chico
y aura, sigue siendo peón!

Versos de Juan G. García

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