A mi aparcero: ¡patriarca
de las letras gauchas!
por
un casual del destino,
tu
vida cambió el camino
de
herramienta codiciada;
útil
fuiste en la cerdiada
y
en las esquilas sin yel!
Tu
filo tuvo el cartel
por
ser muy aguantador,
y
el guapo esquilador
juntó
latas a granel.
En
un cajón arrumbada
quedaste
en algún galpón,
mientras
el tiempo, sobón,
te
jue dejando olvidada;
con
tus hojas osidadas
sin
tu sonido cantor,
sin
el gaucho tuzador
que
te cuidó con esmero,
pa’
lucirse a lo surero
haciendo
un tuze flor!
Después,
el destino quiso
que
una tarde cualquiera
te
yevaran a una feria
¡donde
te hayó Carlos Risso!
En
la oferta fue preciso
y
ansí poderte comprar,
el
ojo te jue a echar
pa’
hacerse de un verijero
y
como crioyo campero
tenerte
pa’ churrasquiar!.
Y
ansina cayó a mi mano
esta
tijera quebrada
para
hacerle la encabada
y
que la luzca mi hermano.
Como
todo buen paisano
la
yevará en la verija,
y
cuando el momento esija
saldrá
cortando a lo pampa
la
tijera cabo’e guampa
¡que’s
pa’l trabajo una fija!!
(13/03/2024)
Versos de Luis Alberto Rojo
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