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domingo, 19 de febrero de 2012

ÑANDUCES

1
¿Ande andarán los ñanduces que ni uno alvierto en la marcha?
¿Ande andarán, que me llevan tranquiando ya de tal suerte?
¡Bien haiga este sol de invierno que va a redetir la escarcha!
¡Bien haiga mi güen caballo que resoplando juerte!

Tuitas las matas del campo limpia la luz mañanera.
Y aura que al fin se divisa cuanto se mueve en el suelo…
ya te vide, macho viejo, salir de la cortadera,
detrás del oro jundido que parece cáir del cielo.

Tá la bandada de moros alerta a la arremetida,
ispiando los pajonales y el trebolar de los claros.
Cuanti que le afloje al pingo ¿pa qué te quiero, mi vida?
como víboras de luces se van a golver los charos.

2
Y ende que ya no me quiere la moza de ojos traidores,
las plumas pa Laudelina, que anda dentrando en amores.

3
Vi a ver de ganar el viento pa entretener la bandada
mientras de abajo del poncho despriendo las ñanduceras.
La loma tá que da gusto pa pegar una rodada:
todita de punta a punta sembrada de vizcacheras.

Han dao en gritar los teros… ¡Animalitos fatales!
si me vichan dende el bajo van a venirse a las bullas.
Quién sabe a qué le torean juriosos en los huncales…
Dejuramente a algún zorro que anda haciendo de las suyas.

No te asustes, macho viejo, que se va a alzar la tropilla.
Dispará más bien pa el limpio que áhi es ande está lo güeno.
Si en la primera hocicada no me saco alguna astilla
cuanti que le alfoje al pingo te pongo abajo del freno.

4
Y ende que la otra me tiene a pura juerza e rigores,
las plumas pa Laudelina, que anda dentrando en amores.

5
Aura, por el cuesta a bajo, van juyendo los ñanduces.
El macho de una tendida se ha distanciao como flecha.
¡Charabón que corre lindo, las patas igual que luces!
Ya mi caballo lo vido. ¡Ya le ganó la derecha!

¿Pero miren el antojo de querer buscar la juida
disparando a las cuerpiadas pa lucir las plumas moras!...
Aura sí, gambetiá juerte, macho viejo de mi vida,
que no al ñudo en el pescuezo te enllevás las boliadoras.

Pu allá van los charabones a la juria y viento abajo.
Endetrás el macho viejo regolviendo el plumerío.
¡Bien haigan las ñanduceras que le van dando trabajo!
¡Oigalén!... Con la rodada se te va a acabar el brío.

6
Y ende que ya no me quiere la moza de ojos traidores,
las plumas pa Laudelina, que anda dentrando en amores.

Versos de Carlos Molina Massey

LA RONDA

1
Humos en los montes pa el lao del Mangrullo,
pa el lao de Las Flores la punta de un juego.
Diban los novillos lerdiando en el yuyo
y la noche cáiba con desasosiego.

¿Ande hacer la ronda? ¿Ande armar cocina?
Empezó a dentrarnos susto a los paisanos.
Pa pior, del salitre ¡se alzó una ñeblina
que a gatas, de escuro, se vían las manos.

¡Toro-guay de mi vida!
De hambre no veo.
¡Güelta torito bayo,
güelta al rodeo!

Toro-guay con dos cuernos
pa’ que me mate.
¿Ande estará mi prenda
tomando mate?

2
Ladiamos la tropa pa prender fogones
y buscar arrimo contra la barranca.
Las aguas crecían a los borbotones:
era un hervidero tuito el Vallimanca.

Agua y juego juntos nos tráiban sitiando;
se óiban como voces juriosas del río,
y pa hacer coraje yo seguía cantando
y engüelto en el poncho tiritaba e frío.

¡Toro-guay con las aspas
como dos eses!
Han dentrao a hacer punta
los yaguaneses.

Se me yelan las manos
que es un castigo.
¿Ande estará mi prenda
con güen abrigo?

3
Dejuro toriaban perros cimarrones
dende la espesura de los pajonales;
porque a los bramidos y los encontrones
pasaban juyendo los toros baguales.

Era óirse en la ñebla trotes repentinos
y cruzar vislumbros como de tormenta:
se vían clarito los lomos barcinos
y el gosque cerrado de la cornamenta.

¡Toro-guay de mi vida,
güelta a la ronda!
Ñeblina colorada.
Luna redonda.

¡Torito con las aspas
a los reveses!...
Han dentrao a aquietarse
los yaguaneses.

4
No al ñudo es que se óiba bufar la madrina
y a las disparadas andar los potrillos:
¡brillaban dos ojos entre la ñeblina
que se me clavaban como dos cuchillos!

Con garuga y ñebla, ¿de ande armar un chala?
Tráibamos toditos mojao los yesqueros.
¡Noche de mis penas pa andar en la mala,
hecha ni de encargo pa gauchos troperos!

Toro-guay con las aspas
como alfileres:
¡Muy más pior que las fieras
son las mujeres!

Como voy, gaucho pobre,
tras del ganao,
¡siguro que mi prenda
ya me ha olvidao!

Versos de Carlos Molina Massey

lunes, 16 de mayo de 2011

LA YERRA

1
Jué en el bajo grande de los Tapalquenes
ande acorralamos la hacienda baguala.
Trujimos vacunos dende los caldenes
hasta ande comienzan los montes de tala.

Redondel de leguas, entre fachinales,
sáis días por junto duró la batida.
Ciegos de la rabia cáiban animales
que enantes juyeran de otra recogida.

Pa’ hacer el encierro no jué cosa ‘e juego.
Yo no mezquinaba mi caballo moro:
-¡Chuá já já la vaca de ojos como juego!
-¡Chuá já já el torito de las aspas de oro!..

Y diban dentrando por la empalizada
y se arrempujaban en los remolinos,
vaquillonas hoscas de guampa afilada,
vacas yaguanesas y toros barcinos.

2
De vaca baguala, chúcaro ternero.
Cuernos despuntados, en guay siñuelero.
Blanquiando de espumas cuerpiaba mi moro
cuando lo embestían las aspas de un toro.

A poncho y rebenque y haciendo gambetas,
yo ispiaba a una moza de entre las carretas
que habían desuñido la mesma mañana
trayendo pa’l pago gente padentrana.

3
Ah, tiempos! Se vían la mar de jinetes
que cáiban luciendo los pingos mejores.
Puertiaron; y agatas largamos los fletes,
ya empezó el floreo de los pialadores.

Yo gané güen sitio contra la tranquera
pa’ estar al acecho de los orejanos.
Cimbraba mi lazo cada puerta ajuera
y se diba fijo de sobre las manos.

Toros con las guampas como dos pilares,
las puntas hincudas igual que alfileres,
¡rodaban, el ruido de los costillares!
Y se óiban, nerviosas, ráirse las mujeres.

Sobre una carreta tában los mirones.
¡Era ‘e ver los gritos, dispués las risadas,
cuando un novillo hosco topó unas caronas
ande en una trebe fráian empanadas!

4
Anque con el lazo todo hecho un ovillo,
por sobre del lomo lo pialé a un novillo.
¡Pueblerita linda de ojos dentradores!
Por ella mi lazo tramaba primores.

¡Bienaiga el ricuerdo de aquel pial lucido
que penas y tiempos no han dao al olvido!
¡Bienaiga la gloria de aquella mirada
que hasta en las entrañas me dejó clavada!

5
Jué una yerra grande! El vacaje a veces
por ganar la puerta se golpiaba ciego.
Olor a chamusco se alzaba ‘e las reses
cuando les plantaban la marca de juego.

¡Cuidao. Al largarlas, con el chaguarazo!
¡Era una chacota pa’ la paisanada!...
Anque bien güenona la gente de lazo,
sol a sol, sin tregua, duró la pialada.

¡Mi acuerdo esa noche! Cansao y a deshoras
rumbié pa’l arroyo sin gana ninguna;
me envolví en las pilchas, entre unas totoras,
y vide en silencio despuntar la luna.

Siguro lidiando por una ternera,
llegaban bramidos de dos cimarrones:
chairaban las aspas en el campu ajuera
y se óiba el retumbo por los cañadones.

6
Cosas que suceden! Dispués de esa yerra,
anduve los años rodando la tierra
y juese de noche, juese en la mañana,
vía aquellos ojos de la padentrana.

Visité otros pagos, busqué otros placeres,
anduve en amores con otras mujeres,
mas no hallé en ninguna mirar tan extraño.
¡dejuro que adrede jué que me hizo daño!...

Versos de Carlos Molina Massey