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miércoles, 14 de junio de 2023

CIRILO DE LOS JUNCALES

 Invitao pa’ esa ucasión

a la estancia “El Durazniyo”,

bien montao en su tordiyo

se priesentó a la reunión.

Estábamos de junción

palenquiando unos baguales,

y al ver que sentaba riales

pa’ dentrar en la patriada,

esclamó la paisanada:

¡Cirilo de los Juncales!

 

 Hubieran visto qué lujo

lucía tuito el crioyaje,

lo mejor del aperaje

que ayí pa’ l’ucasión trujo;

y dominando el embrujo

de bastos, riendas, pretales,

cinchas, frenos, cabezales,

tuitos de oro y plata pura:

imponía su figura

¡Cirilo de los Juncales!

 

Las chinas endomingadas

priparaban tortas fritas,

y yoraban vidalitas

las vigüelas encordadas;

poyeras almidonadas

de cefires y percales,

puntiyados delantales

daban a la fiesta briyo:

y en su cabayo tordiyo

¡Cirilo de los Juncales!

 

Trujieron un riservao

pa’ ver quien se le animaba,

y como naides copaba

la parada, hubo un mamao

que dijo: -“¡Aquí está el mentao

domador de los corrales,

juro que no hay dos iguales

como él pa’ la jinetiada:

muenta sin riendas ni nada

¡Cirilo de los Juncales!”

 

Pero es ansina la suerte;

cuando más confiao estaba,

el colorao se boliaba

sorprendiéndolo la muerte.

Y al ver ayí el cuerpo inerte

del que no tuvo rivales,

tuitos yoraron iguales

con sentimiento projundo:

al que juera es este mundo,

¡Cirilo de los Juncales!

                     (Anterior a 1930)

 

Versos de Enrique Gaudino

jueves, 11 de septiembre de 2014

CHAIRANDO

Noche de junio… En los sauces
pasa silbando el pampero,
y en las cañadas vecinas
gritan ¡alerta! los teros…
En la quietú de mi rancho
hecho oviyo cerca’el juego,
pienso, contemplando un pucho,
que un pucho es igual a un viejo…

Pa’ dir cuartiando las horas
doy alas al pensamiento,
enhorquetao sobre el chuso
que me trái tantos recuerdos…
Y mientras pialo cien cosas
voy prieparando los cueros,
de ande saldrán como rulos
de mi tristeza, los tientos…

Tuito cristiano que pene
suelte en las noches d’invierno,
dir a ronsiar por los campos
ande las dichas juyeron…
Ayí ande los gauchos sonsos
dejan un tendal de sueños,
como pichones que pían
buscando el calor de un beso…

Curtido ya por los años,
con el cansancio en los güesos,
voy con mi pobre matungo
rumbiando al tranquito lerdo…
¡Y así se marcha la vida…!
¡Y así yegamos a viejos…!
Siempre soñando… soñando…
porque al final tuito es sueño…


Versos de Enrique M. Gaudino

viernes, 27 de mayo de 2011

LA CARRERA

Se están dorando al juego los costillares
que ha prieparao el dueño de la carrera;
se oyen en las guitarras dulces cantares
y van yegando gauchos a la tranquera.

El “pago” está de fiesta. Corre el tordiyo
del dueño de la estancia “Los Mojinetes”;
con el pingo ‘e Ño Braulio, lindo potriyo
de pura sangre criolla, duros jarretes.

Tienen fama los fletes de ser ligeros
y guapos en el tiro de los quinientos;
pa’ la largada vivos y ventajeros
y corriendo s’estiran como los tientos.

Caminan las “chiruzas” de un lao pa’l otro
las trienzas remachadas con margaritas;
en tanto los troveros de bota ‘e potro
cantan zambas y gatos y vidalitas.

¡Esas si que son fiestas! Se ven las chinas
lucir las maravillas de sus ojazos,
y al verlas tan hermosas como ladinas
cáin lo mesmo que chorlos, criollos machazos…

Ya se oyen estos gritos entre’l gauchaje:
“-¡Voy mi cinto de plata al pingo oscuro!”
-grita un paisano-. Y otro: “-¡Yo hasta el prendaje
me lo juego al tordiyo de lo de Luro!”

Y siguen las apuestas al favorito
ritrucao con un “-¡Pago! voy la parada”.
Porque pa’ las carreras como el máiz frito
se le priende de un salto la paisanada.

Ya están listos los fletes. Los corredores
han montao ágilmente los parejeros;
han dao güelta sus violas los trovadores
y prosiguen yegando los forasteros.

El más viejo del “pago” será el rayero…
Tuitos están conformes, porque no faya;
yeva sobre la nuca puesto el sombrero,
y se ha parao justito sobre la raya.

Hay un corto silencio. De pronto, gritos…
“-¡Ya largaron! ¡Se vienen! ¡Dejen más cancha!”
Hay ruidaje de cascos y tendiditos
cruzan los parejeros como avalancha…

En seguida el rayero piensa un segundo;
luego alza despacioso su mano enhiesta;
y dice con voz clara: “-¡Que tuito el mundo
degüelva las paradas, ha sido puesta!...”

Se oyen risas y gritos: “-¡Viva el rayero!”
los dueños de los fletes se dan las manos…
en tanto ya está a punto el asao con cuero,
que ha’bierto el apetito de los paisanos…

Versos de Enrique M. Gaudino