Mostrando entradas con la etiqueta Líneas. Carlos Daniel. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Líneas. Carlos Daniel. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de noviembre de 2024

LOS HERMANOS BALTAZAR

 “Los Hermanos Baltazar”

se criaron por “El Remanso”

y al gustarles el descanso

no quisieron trabajar,

pero se iban a ingeniar

pa’ poder sobrevivir,

cuando dejó de existir

su padre por borrachera

y su madre, curandera,

también se vino a morir.

 

El mayor era Severo,

muy cazador de perdices,

y como el nombre lo dice

serión, y mal compañero,

dañino, muy buen nutriero

y por demás atrevido;

para otro pago se ha ido

al descubrirse su maña:

que trampiaba en la espadaña

estando el lugar prohibido.

 

La que sigue es Robustiana,

mujer de “Chiquito” Aldao,

y no sé porque entripao

lo augó, en la palangana;

era melliza con Juana

que soltera se mostraba,

a las yerras se llegaba

para pialar puerta afuera;

y le ganaba a cualquiera

pisando ella la taba.

 

Cuarto venía Sabino,

muy hábil para carnear

y en eso de bolichiar

de tiro largo pa’l vino;

por haragán y ladino

una vez en lo’e Rosales,

se puso a robar bozales

de los caballos atau

pero cuando fue alertau

huyó por los pastizales.

 

Buena monta en las cuadrera’

era “El Petizo” Sotero

pero también muy tonguero

corriera pa’ quien corriera;

una vez en la bandera

se quedó chanta, parau,

estaba de más jugau

el caballo que él corría

y gracia’a la policía

no fue esa tarde finau.

 

Donde había mucha oveja

Clementino se llegaba

y un cacho de púa ataba

en una tacuara vieja;

en el puesto de Juan Ceja

una noche lo encontraron.

Dos corderos desataron

que ya los tenía maniau,

pero él, ha disparau…

ni con perros lo alcanzaron!

 

Otro era, Isabelo,

muy seguro pa’ boliar

y al no tener pa’ ensillar

montaba un picazo en pelo;

fue muy grande el revuelo

en la Estancia del “Dorao”,

traía un ñandú cortao

que iba abriendo los alones

y al ver una carga’e piones

saltó el pingo el alambrado.

 

No era pa’ darle ventaja

a la “Negra” Saturnina,

charlatana y muy cretina

pa’ jugar a la baraja,

usaba cuchillo y faja

y la fueron a acusar

que se estaba por cartiar

jugando por mucha plata

y en un patio quedó en pata

desafiando pa’ peliar.

 

Francisco, muy mal llevau

junao como “El Tuerto Pancho”,

para el ciervo y para el chancho

era un perro encarnizau;

una vez en un bañau

quisieron arrinconarlo,

dos hombres, sin respetarlo

lo trataron de cuatrero

y pelando el caronero

tuvo a los dos que matarlos.

 

El último, Sinforoso,

siempre se hacía el dormido

pero despierto había sido

y en la pasa, habilidoso;

en un juego ostentoso

buscaba al más quedau

y en el momento indicau

los dos ‘chivos’ le alcanzaba…

el quedau, manos echaba

y él, a buena había jugau.

 

Historia de cada humano

con una vida jugada,

estando la suerte echada

apuesta cualquier paisano;

ni por malo, ni por sano

se puede aquí sentenciar,

no les gustó trabajar

y fue a voluntá su empeño,

como diez almas sin dueño:

“Los Hermanos Baltazar”.

 

Versos de Carlos Daniel Líneas

jueves, 13 de febrero de 2020

A PONCHO NOMÁS


Voy a pedir un barato
creyendo que soy capaz
de hacer a poncho, nomás,
el decir de mi relato,
es medio potro y lo ato
pa’ darle una palenquiada
enfrente’e la paisanada
y ya con un trecho andau
veré si salgo parau
si pega una costalada.
  
Formé “tropilla” de sueño
a lo largo de mi vida
y entablé la recorrida
ensillando, “el empeño”.
Nunca de nada fui dueño
pero sí en mi corazón,
ha latido la emoción
de manera muy genuina
porque tuve una “madrina”
que se llamó “la ilusión”.
  
Su madre fue “la esperanza”
y su padre “el pensamiento”,
le embozalé “el fundamento”
y de cencerro, “confianza”,
el tañido que se afianza
al valorar la querencia
en los campos de “la ausencia”
entre loma’y pajonales
atravesando los males
curtido con “la vivencia”.

Y entablando “el placer”
también entablé “el sufrir”
y en ese ir y venir
fui sumando “el querer”,
que junto con “el deber”
anduvieron el camino,
cerca’e la madrina vino
uno de pelo intrigante,
medio a la par, adelante,
y su nombre fue “el destino”.

 Marcó un rumbo “la pobreza”,
pero sin tener un real,
de algún momento especial
guardó la mayor riqueza;
tuve “el logro” con guapeza,
que también supe entablar
y otro, pa’ mal recordar
que se llamó “el fracaso”,
ese que cortó mi lazo
y entraron a disparar.

 Ya no estoy entropillando,
es otro tiempo, otra acción,
hoy tengo este redomón
“el relato”, enriendando;
los años fueron pasando
y aquí me tienen plantau,
algo mío he valorau
para seguir en la huella…
Y si no alcanzo una estrella
por lo menos… lo he intentau.
                               (23/01/2020)

Versos de Carlos Daniel Líneas

viernes, 9 de febrero de 2018

LA ESPERA DE UN JINETE


A veces lo he oservau
en una fiesta campera
cuando un jinete espera
en los estribos sentau;
con un amigo ha charlau
del pingo que le tocó…
“-Es aquel que monté yo
(le dice su compañero),
mirá que es medio vueltero
a mi esa vez… me sacó.”

Al que anima le pregunta
por dónde va la planilla
y ladiando una mejilla
un pasto tierno despunta;
las espuelas tiene junta
dispuestas para calzar,
sus tientos hace enredar
en los dedos de una mano
y un rebenquito liviano
pa’ lucirse al revolear.

Se acomoda el sombrero
y lo asegura prolijo
atando fuerte el barbijo
como de frente al ‘pampero’;
en su instinto señero
todas las cartas baraja
y ajustándose la faja
un mano a mano ha jugau
con un taita reservau
que puede andar… o lo baja.

“No se las calza cualquiera”
dice un refrán conocido
pero él está convencido
de bota’e potro surera;
en esa imagen campera
se lo ve conversador
y tiene especial valor
lo que luce en la cintura
que’s herencia en su figura
la rastra y el tirador.

Debe tener las tensiones
del compromiso asumido
y está bien convencido
creyendo en sus condiciones,
con mucha fe en los garrones
él se juega por el llano,
en su andar se hace baquiano
pa’ lo que pueda ir logrando
y en la familia pensando
volver a la casa sano.

Lo nombra el animador
y un palenque es su destino,
enderieza ese camino
queriendo ser el mejor,
saluda’un apadrinador
que le queda a la pasada,
la suerte ya casi echada
porque se acorta ese viaje…
y entra a tallar el coraje
de un hombre en la jineteada.

Versos de Carlos Daniel Líneas


                                          

sábado, 5 de diciembre de 2015

ABRIENDO EL OJO !!

Por costumbre y tradición
del campo tengo el idioma
como cuando el sol asoma
nace así mi inspiración;
lindo plantar un mojón
deslinde de la cultura,
pa’ dar en la coyuntura
respetándolo al gauchaje:
que sea argentino “el pelaje”
por montañas y llanura.

La marca de nuestra tierra
que resalte en todo el mundo
teniendo un sentir profundo
de lo que vale y encierra;
si uno a la verdá se aferra
es porque está convencido,
debiendo estar prevenido
si vienen de otras regiones
con moda’y conversaciones
que al pueblo lo han desunido.

Respeto el idioma inglé’
-dicen: “lengua universal…”-
pero yo a lo nacional
quiero leerlo bien de pie;
cuando un letrero se ve
estando de indicador,
que me explique algún señor
por qué esa palabra extraña
se permite y es campaña
de un pirataje invasor.

Sentimiento federal
hay que lograr desde abajo
con educación, trabajo
que es base fundamental.
Querer lo tradicional
mirando siempre adelante
que no haya un solo ignorante
desconociendo lo nuestro.
¡Si es argentino el maestro
será gaucho el gobernante!

Versos de Carlos Daniel Líneas

martes, 23 de abril de 2013

EL TOSTAU DE LOS HERNÁNDEZ

A Luis Hernández y por el recuerdo de  Cora, su padre.

1
Con alguna galopiada
el “Cora” se lo compró
cuando Irey lo remató
en Brandsen, a la pasada;
linda postura y alzada
tiene el caballo “tostau”
y mucho se ha comentau
hablando de forma seria:
si un redomón va a la feria
…por algo lo habrán largau.
2
El “Cora”, en su condición
al ser un buen domador,
con sacrificio y sudor
ganó nombre en la región;
su recau al redomón
se lo cinchó precavido,
ya enhorquetao, decidido
lo convidó para “El Parque”
y es justo que le remarque
a un “tostau” muy atrevido.
3
Atrevido en el coraje,
encarador pa’ la hacienda
y al llamado de la rienda
obedece en los viraje’;
salió guapo para el viaje,
muy buena carta del mazo,
despierto si nota un brazo
campo abierto, revoliando,
pa’ después quedar tirando
de frente… mirando el lazo.
4
Por andar siempre enyuntao
a Luis, uno de sus hijo’,
“Cora”, que lo ve prolijo,
le entrega el pingo “tostau”.
El muchacho entusiasmau
pa’ todos lau lo enderieza,
le valora la guapeza
y toda su fiel entrega
pero… a veces se reniega
al levantar la cabeza.
5
Luis no lo quiere seguir
le dice: –Tiene un defeto;
“Cora”, callau, con respeto
lo agarra, pa’ corregir,
sabe del buen porvenir
que va a tener el “tostau”,
en su mano está confiau
para seguirlo enseñando
y con el tiempo logrando
un pingo garantizau.
6
Anduvo en él, trabajando,
acreditau pa’ un quehacer;
cualquier paisano a su ver
lo termina ponderando.
Por otros pagos  pisando
se supo bien comportar,
resuelto al apadrinar
en la fiesta más campera
y a Luis, de buena manera
se lo vuelve a regalar.
7
Alegría, tristeza, anhelo
la de Luis y familiares
cuando entran los pesares
porque “Cora” rumbió al cielo,
pero un orgullo revelo
que tiene su hijo plantau,
por su padre y bien montau
hoy ensilla un lindo pingo
y apadrina algún domingo
en el caballo “tostau”.
8
Lo tiene hoy en un potrero
ayá, para el lau del río
y si cuadra un desafío
cuenta con él, compañero.
Vivencias de algo campero
pa’ que en  un verso desande
y a lo criollo por donde ande
es la historia de un “tostau”,
con el sentimiento honrau
de Luis, hacia “Cora” Hernández
                                            (9/08/2012)
Versos de Carlos Daniel Líneas

lunes, 1 de octubre de 2012

COMO EL ESCUDO

A la memoria de
Don Roberto Coppari. Con respeto

Yo conocí un argentino
-gorro frigio el corazón-,
defensor de tradición
resultó el santafesino
que batalló en su destino
con un andar muy modesto,
dispuesto a jugarse el resto
por esta tierra sagrada,
como “el Santo de la Espada”:
¡imagen de un hombre honesto!

Contempló el sol naciente
trabajando de boyero,
y en ese ambiente campero
se rodeó de buena gente;
muy servicial y prudente
se vino pa’ la ciudá,
con trabajo y dignidá
fue trenzando ilusiones
y escuché sus opiniones
de respeto y libertá.

A través de la vivencia
y por sus manos inquieta’
le nace un criollo poeta
entre un malón de experiencia,
pa’ defender la existencia
de un pueblo originario
fue en verso su comentario
y con mucho fundamento,
dejó bien claro el acento
sin buscar un adversario.

Es mi sentido homenaje
para un hombre, que no dudo
es reflejo del escudo,
un símbolo del gauchaje,
ejemplo de fe pa’ un viaje
cuando uno encara el camino,
el alma de peregrino
para nosotros no ha muerto,
si está latente en Roberto
su corazón argentino.
                                 (14/11/2007)

Versos de Carlos Daniel Líneas

jueves, 28 de abril de 2011

APARIENCIA

La cuestión me entró a gustar
una tarde yoviznando
qu’iba un picazo montando
con dos galgos a la par;
áhi fue que al atropeyar
una liebre, en la ocasión,
noté despierto en la ación
al redomón de bocao,
y cuando estuvo enfrenao
lo entré a cuidar a galpón.

No mañerió pa’ comer
ni siquiera el primer día.
Yo bien chaireao lo quería
pues pintaba pa’ correr;
una tapa le hice hacer,
el pelaje entró a cambiar,
lo sacaba a caminar
de mañana muy temprano
y ya herrao de pata y mano
también aprendió a parar.

Con Panchito, mi muchacho,
le mandé a decir a Lara
que venga ni bien aclara
pa’ ponerlo frente al ‘tacho’.
El picazo vivaracho
bien ceñido, atutanao,
más me dejó entusiasmao
cuando Lara lo tendía
y con la contra tenía
‘un diecinueve’ aliviao.

Fue un domingo luminoso
antes que apriete’l calor
que’n un moro escarciador
salí pa’l pueblo, dichoso;
cabrestiando muy airoso
iba mi picazo atento
con un trotecito lento
a lo lejos divisaba,
y al verlo así aparentaba
de poder ganarle al viento!

Y entre copa y cigarriyo
estando ayí en las cuadreras
me desafió un tal Contreras
con pingo doradiyo;
nos arreglamos senciyo:
la bandera de parao,
trescientos metros clavao,
la cancha, el peso, el rayero
…y la sorpresa, aparcero
fue perder lejos… cortao…!

Después, al atardecer
medio en el trago bandeao,
montando el moro ensiyao
pa’l rancho quise volver.
Me costaba comprender
al picazo en forma lenta,
y ya sacaba la cuenta
que no iba a pedir revancha.
¡No siempre se ve’n la cancha
lo que’n el campo aparenta!

Versos de Carlos Daniel Líneas