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jueves, 21 de septiembre de 2017

PULPERÍA

Se detiene el camino en el palenque
dando frente a la “misma” pulpería.
Donde el cliente se anuncia, todavía,
golpiando el mostrador con el rebenque.

Un alero mesquino es la ante sala
y, en su lista de sombra, medios grises,
se revuelcan tirientos tres “gurices”
y una clueca hace carpa con las alas.

Dentro, todo se observa de un vistazo;
un estante que guarda cosas viejas,
y sobre el mostrador, tras de las rejas,
botellas, suciedad y algunos vasos…

Hay “fragancia” a las pipas del Mendoza
que fermenta el calor de plena siesta,
y las moscas zumbonas hacen fiesta
recorriendo los frascos, perezosas…

Lo demás, poca cosa; algunos bancos,
una mesa con naipes, los porotos,
en la pared carteles medios rotos
y un almanaque de Molina Campos.


Versos de Pedro Boloqui

miércoles, 31 de diciembre de 2014

MILONGA PARA MI GALLO

Anunciador de alboradas,
visitas y cerrazones,
su origen de cimarrones
la grita a las pamperadas.

Con las espuelas “trabadas”

luce su estampa machaza

y si alguna bataraza
cede a su intento amoroso,
saca pecho, y canta airoso
como el gaucho de mi raza!

Muestra la cresta cortada
por picotones en duelo,
y le cae, como un pañuelo
la golilla colorada.
Siempre alerta a la mirada
vigila atento el plantel,
no sea que alguna infiel
le acepte a un pollo un floreo,
y olvide que en su rodeo
no aparta nadie más que él.

Su relumbroso pelaje
parece un poncho barcino,
que levantó en el camino
por precauciones del viaje.
Nunca mezquina coraje
ni se acoquina ante nada,
y al soltar la clarinada
cuando echa el cuerpo hacia atrás,
se parece a un capataz
ordenando a la peonada!

Sabio en cuestiones de amor
sin preferencia en el pelo,
no causa envidias ni celo
y es con todas cumplidor.
Cuando alguna polla flor
viene mimosa, a su lado,
como criollo enamorado
que de su astucia hace gala,
le tiende el fleco del ala
y ensaya un “escobillado”.

Y así, feliz y orgulloso
pasa cantando las horas,
entre tantas ponedoras
que lo adoran como “esposo”.
Yo pienso, al verlo dichoso
que ojalá al hombre también,
la misma ciencia le den
para que al fin con fortuna,
pueda arreglarse con una
como mi gallo con cien!


Versos de Pedro Boloqui

lunes, 20 de octubre de 2014

MIRÁ MUCHACHO

1
Mirá muchacho, entuavía
pa’ mi vos sos un potriyo,
que apenitas el colmillo
la ve puntiando l’encía.
Dejuramente que un día
podrás ganarme cortao.
Pues en de chico te han dao
la mamadera ‘e la sencia,
y a mi solo la’esperensia
ciertas cosas me ha enseñao.
2
Risien la guía va echando
la planta de su saber.
Y ya querés engolver
al que sombra te está dando.
Sos poyo de pico blando
pa’ que peliés con puyones,
y aunque te suebran lisiones
sin galopiar aprendidas,
en lo que’nseña la vida
no salís d’entre mamones.
3
Se que pa’ mucho es mejor
tener la sencia ‘e los libros,
pues, entre muchos peligros
ser inorante es lo pior.
Pero aquel que’n el rigor
s’hizo a golpes en la güeya,
y jue curtiéndose’n ella
con más “picana” que pluma,
es como la uña del puma
que ni en el tala se meya.
4
Y un es que quiera decir
qu’estoy en contra ‘e la escuela,
diande! si a mi me consuela
mirar los que pueden dir.
Solo te quiero alvertir
que hay dos clases de enseñanza;
una, que solo se alcanza
con el contino estudiar,
y otra, qu’enseña el andar
como galera ‘e mudanza.
5
Yo n’esta última aprendí
lo que’l rigor me ha ditao,
y cuasi me he dotorao
de tanto que padecí.
Vos, en cambio, un es así
como te juiste ilustrando,
siempre te han ido alumbrando
la loma que has repechao,
y has aprendido sentao
lo que yo aprendí rodando.
6
Por eso no corcobiés
si esto va como lisión,
pues mi saber ni al garrón
nu ha de yegarte tal vez
pero vos ni aunque tenés
con lo aprendido un tesoro.
No te me hagás tanto el toro
sin madurar el sentido.
Que repetir lu aprendido
no es más que hablar como el loro.
7
Tuito el que’s inteligente
-y vos también lo serás-
nu hace alarde de ser más
pa’ que lo alabe la gente.
Va por la güeya prudente
siempre midiendo el hablar.
No se mete a cacariar
pa’ dárselas de sabiondo:
la tina que muestra el jondo
poca yubia va a juntar…
8
Pa’ que te sea provechoso
tuito lo que has aprendido,
demostrá que ser estruido
lu hace al hombre rispetuoso.
Nunca pequés de orguyoso
y acercate a la humildá,
no seas pura vanidá,
como el pavo al esponjarse;
que a veces, hay que agacharse
pa’ ver con más claridá.
9
Tratá que siempre tu boca
de el fruto de una enseñanza.
Yno seas pura alabanza
que’n vez de enseñar, provoca.
Pensá que también la roca
se pule con la marea,
y que’l hombre que se crea
ser a tuitos superior,
suele tener cada error
que hasta un zonzo lo bolea.
10
Sacale prenda al saber
que te alivió de salida,
pero, pensá que’n la vida
siempre hay mucho que aprender,
no es el asunto correr
por el apronte engañao,
el mundo es un campo arao
pa’l que se largue sin rienda,
y sin cáir, no hay quien aprienda
de golpe a salir parao.
11
Ansina a vos que’l rigor
no te ha ladiao de un pechazo,
ni te ha pegao un ponchazo
pa’ pruebarte en el fiador,
no vengás voraciador
sin calcular la distancia,
que, cuartiando a la constancia
hasta lonjiarme’l cuadril
he yegao a ser candil
pa’l fogón de la inorancia.
12
Por eso ti hablo muchacho
y aunque d’esto no te guiés,
ricordalo alguna vez
que nu es charla de borracho.
El que de sencias jue guacho
como él no tuvo estrución,
hecho a golpes o a lisión
según la taba le sale;
vale mucho cuando vale
lo que siente el corazón!


Versos de Pedro Boloqui

lunes, 13 de octubre de 2014

COMO ÑUDO POTRIADOR

Como ñudo potriador
que sin ceñirse asujeta,
a mi alma de gaucho pueta
ansí la ciñe tu  amor.
Y un es que apriete el rigor
sino que ya aquerenciao,
aunque a veces me has dejao
pastiar, con las riendas sueltas,
en ves de dirme doy güeltas
como borrego alunao.

Fue tu cariño bozal
que me acercó a l’enramada.
El cabresto, la mirada,
y tus brazos el corral.
Por más que yo era bagual
y tuve al lazo ricelo.
Aura, me suben en pelo.
Y apenas ya si mosqueo.
Y aunque decirlo sea feo
si otros te miran, te celo…

A toda güeya que sigo
vas de mi flete a la par,
si canto, te oigo cantar.
Si sueño, soñás conmigo.
Mirá que cosas, ¡cha digo!
pueden pasarle a un varón.
Después de ser redomón
golverse chuzo maceta,
que anda clavando la jeta
por culpa del corazón.

Ya ves que me has dominao
y si hoy pudiera soltarme,
de miedo a no acostumbrarme
prefiero quedarme atao.
Aveces, cuando el pasao,
me hace mirar campo ajuera,
aunque el destino quisiera
de nuevo ser volador,
siento el ñudo potriador
y uvedesco a tu esidera.


Versos de Pedro Boloqui

martes, 17 de julio de 2012

PA' LOS MÍOS

Déjenmén de retintines
pa’ decir las cosas gauchas;
el cardo nu es pa’ jardines
ni yo pa’ cambiar bombachas
por trajes de figurines
que a los paisanos disfrazan.

Sé que pa’ críticos ‘tiesos’
yo soy brutón de palabras;
pero a mí, me hacen lo mesmo
que a un toro un yuyo en la guampa:
yo, con los gauchos m’entiendo
y si eyos m’entienden ¡basta!

Sí, pa’ los crioyos escribo
no pa’ gente dotorada,
d’esos que tienen cien libros
pa’ buscar una palabra,
y andan midiendo con hilos
asentos, puntos y rayas…

Yo soy crioyo entre los crioyos
no injertao como las plantas,
y no he de cambiar de modos:
digo “naydes”, “truje” y “áura”,
porque prefiero ser tordo
más que canario de jaula.

Y, ande nos vamos a estruir
los que tordiyos en canas,
apenas lér y escrebir
sabemos, gracias a máma?
Pa’eyos, es fácil decir
pero en la güeya… ¡macánas!

Y endemás, ¡que tanta buya!
porque el gaucho de mi Patria,
sería brutón pa’ la pluma
pero seguro en lanza,
no como otros,  pura espuma,
que son bravos cuando charlan!

Siempre a los hombres de ajuera
los cretican, hasta si hablan,
nada al gaucho le toleran
y en las púas lo abarajan
cuanto pisa en la tranquera
donde el pueblero hace basa.

Pero el hombre d’esta tierra
hecho a sol y a viento pampa,
siempre ha honrao a su bandera
que por linda nació gaucha,
pa’ que tenga siempre en eya
fe y orguyo cuando canta!

Por eso, aunque suebren láidos
pa’ creticarnos las faltas,
yo dije y sigo diciendo
“truje, naydes, máma y tata”,
que siendo gaucho con eso,
ya se ha ganao una estátua!

Versos de Pedro Boloqui

viernes, 25 de mayo de 2012

¿SERÁ ÉL?


En los palos que resguardan
el viejo pozo aguatero,
con su percal dominguero
la moza, sentada, aguarda.
Se ve, en lo inquieta, que tarda
quien su cariño presiente;
porque, llevando a la frente
una mano, explora alerta,
la vieja huella desierta
donde no asoma el ausente.

Y mientras, cada mirada,
tras de un suspiro va huyendo,
un clavel se va durmiendo
sobre su cálida  almohada.
Ya al sol, la agreste lomada,
lo oculta, y ella, abatida,
mira la flor prometida
mientras sus manos, nerviosas,
torturan los moños rosas
de sus trenzas renegridas.

Pero, de pronto, calmando
sus inquietudes, divisa,
a un jinete que de prisa
viene el camino acortando.
Entonces, como soñando,
besa con ansia el clavel,
y, aunque ya, el instinto fiel
le confirma su ventura;
suspirando con ternura
se pregunta: ¿será él?

Y lo demás, ¿para qué
decirlo, si ya es sabido?
El reproche, no ha existido,
y la tristeza, se fue.
Solo al mirarlo, ya ve
que no es posible el enojo;
¡hay tanto amor en sus ojos!
que solo pierde terreno,
mientras temblando en su seno
revive el clavel, más rojo.

Versos de Pedro Boloqui

lunes, 30 de enero de 2012

ESCUELA GAUCHA

Ya estaba el potro ensiyao
en la playa, campo ajuera,
pa’ que Nicasio subiera,
un hijo de Pancho Aldao.
El viejo lo había agarrao
con atención al bagual:
una mano en el bozal
l’otra en la oreja, y de modo,
que tapaba con el codo
el ojo del animal.

El mozo, el basto tantió,
pisó el estribo y liviano,
como puesto con la mano
sobre el recao se quedó.
El pingo medio se arquió
como arroyando el peyejo,
y ansina entonces el viejo
viendo a su gaucho prolijo,
éstas palabras le dijo
dándole fé en un consejo:

“Güeno m’hijo, haga coraje
y apriete bien las rodiyas,
que es capaz de hacerse astiyas
beyaquiando este salvaje.
Priéndaselé y aunque raje
la tierra en cada bufido,
mire siempre, precavido
la cabeza del zotreta,
cosa que en cada gambeta
no lo haye desprevenido!

Incline el cuerpo pa’ atrás,
estribe corto y seguro,
cosa que’n caso de apuro
me le eche el “dos” áhi domás.
Háchelo bien si es capaz
no le mezquine rodaja,
pues siempre tiene ventaja
salir marcando a rigor;
de no, ande muestre temor
dejuro áhi mesmo lo baja…”

Dijo el mozo: “Largueló!”
Pegó el viejo la cuerpiada
y como ánima endiablada
la polvadera dejó.
Tuito el campo beyaquió
pero el mozo, sin recelo,
como nacido en el pelo
lo iba gritando de intento,
y el viejo decía contento:
“¡Estos son los de mi suelo!”

Versos de Pedro Boloqui

jueves, 5 de mayo de 2011

LA CITA

Arisquiando a los perros, prevenido,
llega el mozo, vaquiano, viento en contra,
y, hasta al freno, del pingo que desmonta,
le manea la coscoja, por el ruido…

Se aproxima hasta el quincho de la huerta
vigilando hacia el rancho que dormita,
y allí espera hasta la hora de la cita,
siempre atento al rumor de algún alerta.

Son las once -más bien medio corridas-
y la noche estival se desperesa,
en la luna grandota que bosteza
galopeando en el cielo, mal dormida…

Sonríe el gaucho feliz, y sin urgencia,
arma un “negro” de puntas hilachadas,
y ocultando el tizón echa pitadas
por matar, con el humo, la impaciencia.

Derrepente, una puerta silenciosa,
va agrandando una hendija con recelo,
y allí asoma, emponchada con su pelo,
una criolla vestida color rosa.

Tira el pucho el paisano, y de goloso,
se refriega el hocico, cual si fuera
a prenderse a un churrasco de ternera
que se está derritiendo de jugoso!

Y estirando a lo cisne los pescuezos
al toparse nomás, en cuanto apenas
se saludan, bajito, con las “Güenas…”
ya se quedan prendidos en un beso.

(Y, hasta el pingo, primero sorprendido
viendo el bulto “rosao” con extrañeza,
inclinando de apoco la cabeza
por no ver… se ha quedao entre dormido).


Versos de Pedro Boloqui