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martes, 6 de junio de 2017

LA TROPILLA DE BALBINO

1
He visto muchas tropillas
andando entre mi gauchaje,
distinta marca y pelaje…
redomones y de silla;
y entre tanta maravilla
que pisa el suelo argentino,
por más que anduve caminos
la que vi de mejor mano
fue una’e pelo tobiano
de un hombre llamao Balbino.
2
De capa color overo,
negra y blanca… bien pareja;
desde la cola a la oreja
tienen adornao el cuero.
Tobianos… si, compañero
y muy bien seleccionados,
como si fueran pintaos
por la noche y por la luna.
¡Pa’l dueño esa es la fortuna
que muchos le han codiciao…!
3
Ande el cencerro se hamaca
se arremolinan los fletes
y cuando silba el jinete
todos juntitos se atracan;
dando una vuelta… los saca
como agarraos al pegual,
demostrando cada cual
la pacencia de ese criollo
que vive cerca el arroyo
por los pagos de Vidal.
4
Al notarlos avanzar
llamaos por el tintineo
me hago de cuenta que veo
un cuadro para almirar…
pues le han sabido cortar
la cola al maslo, pareja
y un buen lustre que refleja
de la rasqueta el trabajo
con un tuse de arco bajo
desde la cruz a la oreja.
5
Mostrando sus largas clinas
y orgullosa de su laya
una tobianita baya
a esa tropilla, domina;
que además de ser madrina
de los pingos entablaos
lleva también a su lao
una linda potranquita
¡claro!... tobiana y bayita
pues no desmiente el legao.
6
Luciendo como en domingo
o en fiesta tradicional
ya la vi por “El Casal”
en una tarde, a esos pingos.
Ese día había “gringos”
como de ochenta naciones
que al almirarle los dones
al asomar por la loma
en diferentes idiomas
le hacían ponderaciones.
7
Y era una cosa segura
pues al pisar la gramilla
esa tobiana tropilla
parecía una pintura;
hermoseando la llanura
seguían a la madrina
y al ver a esa raza equina
uno a otro se dijeron
que era lo mejor que vieron
en esta tierra argentina.
8
Por eso la he ponderiao
tropilla tobiano negro
y la verdad que me alegro
hacerle este dedicao.
Tal vez, pa’ haberla entablao
prolijamente su dueño
ha puesto tiempo y empeño,
mucha paciencia y trabajo
porque amansar desde abajo
le quita a cualquiera el sueño.
9
Dios quiera que haya pintao
en mi verso a esa tropilla
y al hombre criollo que ensilla
con tanto esmero y cuidao.
No le pondero el chapiao
aunque es de plata y muy fino;
pero como hombre argentino
seguiré diciendo igual:
¡Ques’s orgullo pa’ Vidal
la tropilla de Balbino!

Versos de Víctor Abel Giménez

                           (Vasco)

miércoles, 31 de mayo de 2017

UNA YERRA DE LAS DE ANTES

Rojea en el calendario
el primer día de mayo
y van llegando a caballo
los criollos del vecindario.
Entre las nubes, corsario
el sol… pelea su mando
y mientras se va agrandando
el grupo’e los invitao,
los lazos bien engrasao
están su fiesta esperando.

Hay yerra en “Santa María”,
una estancia muy vistosa
y que conserva orgullosa
costumbres viejas, ‘toavía.
Su patrón, para ese día,
olvida manga y corral
y porque’s tradicional
del tiempo de sus abuelos:
quiere terneros al suelo
y volteados en un pial.

Se preparan en la playa
el que enlaza, pialadores,
marquero y atajadores
para empezar la batalla.
Sin alambrados ni rayas
va a comenzar la función;
en un costao, el fogón
tiene la marca candente
y entre’l bullicio’e la gente
entra el rodeo en acción.

Allí va el enlazador
montao en un rabicano
-es zurdo y con esa mano
de revés, tira mejor-.
Pa’ cumplir con su labor
ha sabido acomodar
el recao pa’ trabajar;
la cincha apretó bastante
y aunque está medio adelante
no lo han de ver sobaquiar.

Ya sale el primer ternero
disparando a campo raso
y están zumbando los lazos
midiendo tiros certeros.
Un pial de volcao, primero,
queda errao sin saber cómo;
después, otro sobre el lomo
lo saca de una gambeta
y con uno de paleta
lo voltea el mayordomo.

Se oye gritar al patrón
“-Aprete que va la marca!”
y con esa frase abarca
la primera marcación.
El ternero da un tirón
cuando se siente quemao,
queda olor a chamuscao
y después de la capada
festeja la paisanada
con un porrón destapao.

Y prosigue el desarrollo
sin darse tregua ninguno
entre el balar de vacunos
y los dichos de los criollos.
Hay tiros con todo el rollo
como puestos con la mano
y cada cual es baqueano
en lo que está trabajando
y así marcaos van pasando
los que fueron… orejanos.

Esa es la yerra a rodeo,
hermosa fiesta campera
de un tiempo que ya se fuera
y que antes fue de apogeo.
Me pongo a pensar, y creo
que hasta la vida ha cambiao
y de puro encariñao
le doy mi palabra franca…
¡que aunque fuera de payanca
yo… pialaría al pasao…!


Versos de Víctor Abel Giménez

domingo, 21 de mayo de 2017

SEÑOR JINETE ARGENTINO

        (relato)

Con mi decir más surero
viá ponderar los jinetes
que sobre’l lomo’e los fletes
en todo tiempo lucieron,
y aunque algunos ya se fueron
y otros siguen su durar,
al dentrarlos a nombrar
si mi memoria se pierde
a los que yo no recuerde
¡qué me sepan perdonar!

Fueron buenos y famosos
en tiempos de Esteberena
los Ezquiza, Pablo Menna,
don Ángel y Andrés Cardozo,
Julio Cabeza, de mozo
aceptó cualquier convite
y mi recuerdo repite
que no deje de nombrar
a Gaute, aquel de Pilar,
Fausto Guride y Ervite.

Fue muy buena la campaña
por los Pagos de Navarro,
de tres paisanos que narro
por sus proezas y hazañas:
Pessi, Juan Díaz, Lavagaña
y otros nombres desembucho,
Negrete, que ‘anduvo’ mucho
y pa’ terminar la trenza
digo: Alzaga y Lamenza
de los Pagos de Ayacucho.

Después de aquellos vinieron
otros, que hicieron escuela
"Tito" Tahilade, Casella…
del Pago de Mataderos,
alabo al “Gato” Lucero,
los Najurieta, Bogado,
De La Villa, y muy mentado
merece ponderación
Rodolfo Barrios, campeón
cuatro veces en “El Prado”.

Nombres que vienen y van
y en mi mente se destacan
Cuelli, Borges y Juan Vaca,
Toranzo, Rojas y Schang;
y aunque muchos quedarán
sin que los tenga presente
no puedo dejar ausente
en este recuerdo de hoy,
a’quel gran “Tito” Bedoy
que jineteaba con lentes.

Y la nómina es frondosa
Budúa, Farriol y Cuevas,
Lubet, Zapata, Oscar Nievas,
Gardiner, los Gemme, Sosa,
Acosta, Arce, Tolosa,
Quiroga, Souza, Contreras,
Bianchi, Pagola, Cabrera,
Luna, Bravo, Errecaborda,
Sotelo y los dos Borda,
Corvalán, Rojas y Herrera.

Siguiendo, busco el plantel
de los jinetes de ahora…
mencionando a Vilches, Lora,
Gómez Saravia, Montiel,
Ramírez y junto a él,
Los Córdoba en Miramar;
Bedia, Baca y Alazar,
Bigurriarena y Rodríguez…
¡y el asunto es suma y sigue!
en uno y otro lugar…

Y así… los Santamaría
del Pago de Cacharí,
de Marcos Paz, “El Gurí”;
Mailarro de Olavarría,
Güiraldes, Miguel García,
Domínguez y Calamano,
“Chicho” Lalli, Bernal, Cano,
Baez, Barreto y Alday;
Otamendi, Alzogaray…
(los dos últimos, pampeanos).

Se me escapan y lo acoto
los Tancredi y Sedares,
los Araujo y los Juárez,
Ledesma, De Vigo, Soto,
A “Filucho” Dualde anoto,
los Aristegui y Andraca
y tantos que se destacan
en lugares más lejanos
todos muy buenos paisanos
y a mi decir no se atracan.

Mucho quedó en el camino
pido perdón, pues valoro
a Belén, a Gomensoro,
Padín, el santafesino…
¡si hasta lo olvidé a Regino!
que’s mi amigo y yo le fallo
él… que arriba del caballo
hizo al público feliz
tanto aquí, en nuestro país
como en el suelo uruguayo.

Y ahora me pongo a pensar
que yo me metí en un brete
porque me han quedao jinetes
que me olvidé de nombrar
pero sabrán perdonar
la culpa la tengo yo…
tan solo porque me dio
hablar así, de improviso
por eso es que lo autorizo
¡ponga el nombre que faltó!

Aunque le aclaro paisano
que para el final del verso
mi pensamiento no tuerzo
por eso es que tenga mano
al que lo dejé orejano
(que son muchos, me imagino)
al ser un hombre de tino
lo pongo en renglón aparte
¡usté también fue un baluarte
señor jinete argentino!

Versos de Víctor Abel Giménez

                           (Vasco)

miércoles, 23 de noviembre de 2016

GENTE DE TRABAJO

El sábado amaneció
con tupidos nubarrones
y el tiempo se hizo opiniones
de si va a llover o no,
pero esto no incomodó
pa’ comenzar la jornada.
Se juntó la caballada
y entre la manga y tranquera
el ruido de las tijeras
sonó con gusto a tusada.

Durante todo ese día
se trabajó pa’l siguiente
demostrando aquella gente
saber muy bien lo que hacía.
El patrón, que dirigía
ordenaba la cuestión
y al mirar con atención
desvasar a los caballos…
al ver que rengueaba un bayo
le ató una cerda al garrón.

Y antes de que amaneciera
el domingo pa’ la doma…
churrasco, mates y bromas
adornaban la matera;
y porque el tiempo no espera
y la luz corre al lucero
ya todos se dispusieron
a comenzar sus labores…
los del lazo, acarreadores,
el que ensilla y palenqueros.

Y encaran pa’ los corrales
porque hay que clasificar
y por el nombre, anotar
a todos los animales;
antes, descuelgan bozales
y lazos, del corredor
y un buen apadrinador
el tiempo bueno… celebra
con un trago de ginebra
que alcanzó el anotador.

Y aura sí… no falta nada…
Se ha puesto en todo, cuidao…
los caballos bien ataos,
las espuelas destrabadas,
en el palenque amarrada
la bandera azul y blanca
y llega, luciendo en l’anca
un lazo nuevo, el patrón
con su felicitación
diciendo: “¡Mi gente es manca…!”.

Y cuando ya son la diez
y la fiesta se avecina
para empezar de las clinas
y no aflojar más… después;
será el aplauso, tal vez
para el flete o domador…
más yo que nací cantor
y aprendí a mirar de abajo
¡pa’ la gente de trabajos
será mi canto mejor!


Versos de Víctor Abel Giménez

sábado, 27 de diciembre de 2014

EL PUESTERO DEL SALAO

En un “zaino colorao”
vuelve al tranquito a las casas
Casiano Marcos Barraza
puestero cerca ‘el Salao.
Es que al hombre le ha tocao
mal día pa’ recorrer,
es por eso que al volver
se muestra más satisfecho
por el trabajo que ha hecho
hoy, que le dio por llover.

Es tiempo de parición
y no hay que aflojarle nada
-se lo exige la majada
aunque no mande el patrón-.
Supo cumplir su misión
con prolijidá y con tino:
cuereó, hizo mamar, fue y vino,
levantó algunas caídas
y echó a todas las paridas
pa’l monte al lao del molino.

Arregló un torniquetero
bajo la lluvia y el viento…
que castigaron sin cuento
durante ese día entero,
apartó algunos carneros,
alzó una tranquera rota
y aunque sintió que a una bota
el agua le había dentrao
se alegró que al encerao
no le pasó ni una gota.

Y cuando llega y desmuenta
el hombre ya se ha olvidao
del día que le ha tocao…
por eso, ni lo echa en cuenta.
Solo, al parecer, lamenta
-como todo buen paisano-
por su caballo, y baquiano
pa’ tratar al compañero…
antes de echarlo al potrero
le cuelga un morral con grano.

Lleva el recao pa’l galpón,
l’ubica en el caballete
y su silbido acomete
una mezcla ‘e pericón…
cuerpea junto al portón
una gotera maldita,
su compañera le grita
de la cocina pa’ ajuera…
donde saben que lo esperan
el mate y las tortas fritas.


Versos de Víctor Abel Giménez

jueves, 20 de febrero de 2014

EL PAISANO BRAULIO SOSA

Un monte con ucalitos,
un ranchito con alero,
el horno, jagüel, palenque
y cerca’e la puerta, un perro.

Todo eso es lo que tiene
(y algunas cosas adentro…)
el paisano Braulio Sosa
más bien diría…¡el puestero!

Por las mañanas, temprano,
ensilla su zaino overo
y se larga para el campo
a despertar el silencio…
con un chiflido en la boca
o de no… pitando un negro.

Tiene al cuidao la majada
y un lote de toros nuevos…
y puede estar bien tranquilo
el patrón, del desempeño,
¡porque el hombre es más derecho
que’l poste de un esquinero…!

En el pago se comenta
que jué un resero’e los güenos
pero un día echó raíces…
porque una moza del pueblo
le torció el camino al hombre
de andar lo mismo que’l viento…
Y entró a amasar… barro y paja
como si fuera un hornero.
Y que justo, cuando Sosa
pensaba en el casamiento
¡la paloma hizo otra yunta
y sin destino alzó güelo!
Otro… en su caso ¡tal vez!
¡qué cosa no hubiera hecho…!
Salir a campear el rumbo,
desparramarle los sueños…
Y darle cuenta a los dos
con el filo de su acero;
o de no… gastar las horas
en un boliche del pueblo
y entregarle sus sudores
al bolsillo del pulpero…
O por áhi buscando olvido
volver a los tiempos viejos
y andar detrás de una tropa…
con vientos, con aguaceros…
ya que dicen los que saben
que pa’ curar sufrimientos
¡no hay mejor que la distancia
cuanti más largo y más lejos…!

Tal vez… alguno pensó
que’ra mejor todo eso
que la vida que aura lleva
entropillando recuerdos.

Pero él nació pa’ ser hombre
y no pa’ mascar veneno
y anda borrando a sudores
los rastros del tiempo viejo.

…que también puede la vida
(a nada que pase el tiempo)
cubrir de olvido el pasao
pa’ dir quinchando otros sueños…
total… lo que sobra es juerza
y el rancho… pa’eso está hecho!
Por eso… porque nació
para ser un hombre entero,
¡yo lo almiro a Braulio Sosa
cuando en el campo lo veo…
cumpliendo con sus deberes
montao en un zaino overo…!
¡ con un chiflido en la boca
y de no, pitando un negro…!


Versos de Víctor Abel Giménez

lunes, 23 de julio de 2012

LAS MELLIZAS

1
Mucho antes de hacer pareja
y de armar su propio nido,
ya se le había metido
medio, de entre ceja y ceja,
esa idea que él refleja
en cada conversación,
que llegando la ocasión
se cumpla el mayor anhelo:
que Dios le mande del cielo
un hijo y que sea varón…
2
Llegó el casorio y la luna
dentró a dar vueltas enteras;
y un día… su compañera
le dijo: “pronto habrá cuna…”
Desde entonces, su fortuna
(desechando una muchacha)
le dibujaba la facha
del gurí que ya venía,
y pensó que lo veía
de alpargatas y bombachas.
3
Se imaginó recorriendo
con su gauchito, el potrero,
o macetiando algún cuero
pa’ que lo vaya aprendiendo,
y así pensando y sonriendo
se hizo la cuenta completa
del tiempo que no asujeta
porque la luna… no espera.
Y le avisó la partera:
“¡Lamento, son dos chancletas!”
4
¿Mellizas? ¡y pa’ más dos!
Primero, sintió un resabio,
después soltó de los labios
un  “muchas gracias a Dios…”
y al tiempo cuando en la voz
de la yunta salió un “¡tata!”
no hubo pa’ él cosa más grata
y sintió en esa ocasión
sacudirse el corazón
como zapatiando en patas.
5
Cuando vuelve y desensilla
después de andar campo afuera,
ya las mellizas lo esperan
del patio justo en la orilla.
Cada una, en una rodilla
se acomodan y se sientan
y mientras que le comenta
a la patrona… ¡mil cosas!
se le prenden las “mocosas”
como perro a una osamenta!...
6
El tiempo sigue su andar;
las mellizas van creciendo
y despacito… aprendiendo
sin tenerlas que mandar;
y por gusto de ayudar
mientras una hace las camas,
la otra junta algunas ramas;
y si cae una visita
ellas con el mate invitan
sin que las mande la mama.
7
Le va saliendo la yunta
más criolla que dos zapallos,
ya se han hecho “de a caballo”
y a los terneros rejuntan
si una soba una coyunta,
la otra maneja la horquilla;
si aquella echa la tropilla,
una vaca ordeña esta…
¡y ayer hicieron la apuesta
cual hacía más astillas!
8
Cumplen cualquiera misión
como si fueran varones;
y hasta parecen dos piones
pa’l tiempo ‘e la parición.
Cuando llueve, al galpón
lo acomodan con esmero,
si falla un torniquetero
allí van con la herramienta
¡y le embarullan la cuenta
al turco vendiendo cueros!
9
Y no por eso han perdido
la condición de mujer;
pues se amañan pa’ tejer
o pa’ hacer algún vestido…
De la madre han aprendido
ser prolijas y hacendosas
y cuando el día reposa
aprenden lo que es preciso:
lo mismo que hacer un guiso
que poner unas ventosas…
10
Como en otros tiempos narran
que el padre jue guitarrero,
cuando los quince cumplieron
les trajeron dos guitarras.
¡Hay que verlas! Las agarran
como jugando… se plantan,
un estilo viejo cantan,
o alguna milonga ofrecen
¡y dos calandrias parecen
que anidan en sus gargantas!...
11
Y el hombre que ya ha empezao
a echar canas en el pelo,
sigue agradeciendo al cielo
por lo que el cielo le ha dao.
Y evocando aquel pasao
si la memoria revisa,
se le escapa una sonrisa
y hasta piensa… en ocasiones,
que ni una tropa ‘e varones
se compara a las mellizas.

Versos de Víctor Abel Giménez

viernes, 23 de diciembre de 2011

PULPERIA "LA COLORADA"

Dicen que fue pulpería
pa’l tiempo de las galeras,
aura tan solo es tapera,
rincón, pa’ las brujerías;
pero conserva entuavía
una paré levantada
con varias letras pintadas
que al leerlas, al pasar,
uno se viene a enterar
que’sa fue ¡"La Colorada"!

Viejos que tienen memoria
cuentan de que aqueya esquina
fue pa’ los tiempos de Alsina
un mojón para la historia;
que ayí perdieron su gloria
entre pelea y jugada,
gente que fue muy mentada
recorriendo los caminos,
y que hasta el mismo Gabino
ayí templó su encordada.

Como si leyenda jueran
cuentan, que’sa pulpería,
en su costado tenía
una cancha pa’ cuadreras;
que un día yegó de ajuera
-del lao del ‘Rincón del Toro’-
un mozo yamado Floro
y desafió en güena ley,
al flete “Pangaré Güey”
pa’ correrle con su moro.

Y se amontonan las mentas
de aqueya esquina campera
que’n otros tiempos luciera
como el gauchaje lo cuenta,
y aunque tal vez se le aumentan
las cosas, como si nada,
pienso que’stá bien ganada
la fama que antes tuviera,
¡y que’s triste ver tapera
la que fue “La Colorada”!

Versos de Víctor Abel Giménez

domingo, 24 de abril de 2011

CON TODO EL ROLLO

Porque dentré al reñidero
viá probar mis espolones
me gustan las ocasiones
cuando hay gallos verdaderos,
yo siempre me juego entero
cuando cantando es el lance,
no me aflijo si en el trance
hay famosos payadores,
porque en este páis, señores,
donde hay yeguas potros nacen.

Y ya que he gritado flor
en la primer orejiada
trataré que’n la jugada
no me vean perdedor;
yo respeto al que’s mejor
sin medir mis intereses
y si hay que cuidar reveses
probarme es lo que yo quiero
ya que’l que pega primero
siempre ha pegado dos veces.

No es que me sienta confiao
ni que de vicio me agrande
pero donde quiera que ande
me han de encontrar bien plantao.
Pa’ defender lo que he hablao
con la guitarra me alcanza
y si me sobra confianza
será porque adentro siento,
que pulsando el instrumento
se me hace que’s una lanza.

Yo no soy percal barato
que lo achica el aguacero,
si saco el lazo aparcero
es porque hay rollo pa’ rato,
y aunque a veces me desato
medio porfiao y ladino
es culpa de mi destino
que no sabe de aflojada,
cuando en cualquiera trenzada
hay que cantar lo argentino.

Versos de Víctor Abel Giménez