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domingo, 3 de marzo de 2019

SOY EL GAUCHO


 Yo soy el gaucho, señor,
hijo auténtico del llano;
el pampero es mi paisano
por su temido juror;
como el zorzal soy cantor
cuando una vigüela encuentro
y creo que concentro
a mi modo pa’ pensar
más si me quieren juzgar
deben mirarme po’adentro.
  
Mi coraje es sin medida,
lo mesmo que mi bondá,
y siempre esta mano va
por mi honradez sostenida;
la sencillez no es fingida
pueden tener la certeza,
y se adientra en mi cabeza
tan solo el ideal humano;
pa’ tuitos soy un hermano
sin ventaja y con franqueza.

 Aunque justo orgullo tengo
no conozco vanidá,
y si brindo, mi amistá
la oferta firme sostengo;
no se hacerme ‘el chancho rengo’
frente al mal por pior que sea;
nunca busco la pelea,
mas si se presienta el caso
han de lidiarme, amigazo,
con el valor y la idea.

¿Mi más grande condición?
Es, no usar la mentira;
y mi pacencia se estira
a según de la cuestión;
quien se arrime a mi jogón
tendrá cimarrón y asao,
porque jamás se ha cerrao
pa’ ninguno mi tranquera,
y no ha de dormir ajuera
el que en mi rancho ha golpiao.
  
Más si algo me hace vibrar
hasta el fondo’el corazón,
es mi hermoso pabellón
cuando lo veo flamiar;
¡nadie se atreva a tocar
a ese lienzo sagrao!
porque entonces transformao
me verán en una fiera;
y allí sí, muera quien muera,
muerto antes que esclavizao.
  
¡Mi Patria, tu libertá,
tu gaucho siempre vigila,
seguí la senda tranquila
porque alerta tu hijo está;
pues si una vez te dio ya,
sin mengua, la vida entera,
volverá cuando vos quieras
pa’ defender tu destino
o a morir en un camino
abrazao a tu bandera!

                                                                                                                      (1953)


                                          Versos de Roberto Coppari

lunes, 15 de octubre de 2018

JUÉ PUCHA! QUE SUERTE TENGO


Si a veces el gusto tengo
de pasarme un rato largo
terciando con el amargo,
pa’ largar no me entretengo…
pero claro, le prevengo
ya que el hecho me divierte,
que esto es plata que se invierte;
y pa’ más claro le digo:
busco pa’l caso un amigo…
¡Jué pucha, que tengo suerte!

Y si aparecen las ganas
de hablar de Patria, de historia,
como hurgar en la memoria
las glorias viejas, lejanas;
tal vez porque peino canas
a ninguno desconcierte!
más si cabe que lo alerte
le aclaro de un solo trazo:
pa’eso tengo un amigazo!
¡Jué pucha, que tengo suerte!

Si acaso quiero dentrar
a charlar de tradiciones,
reuniones en los fogones
o a gauchos entropillar;
tenemos pa’ menudiar
hasta que el día dispierte!
o nos empuje la muerte
y es cierto que no exagero:
pa’eso guardo un aparcero…
¡Jué pucha, que tengo suerte!

Si es que hablamos de amistá,
de sentires familiares,
hallamos temas a mares
como pa’ una eternidá!
Soñando ver la verdá
cualquier opinión se vierte;
como pa’ quedar inerte
se gasta el último aliento;
mi criollazo, es un portento!
¡Jué pucha, que tengo suerte!

Estos y otros pormenores
apegaos a nuestro suelo
se discurren con anhelo
con los principios mejores.
Y quien derrama esas flores?,
el afecto que se vierte?
¿Qué me canta lindo y juerte
como un pájaro en su rama?
Carlos Raúl Risso se llama…
¡Jué pucha, que tengo suerte!
                                  (21/01/1992)

Versos de Roberto Coppari
                     (1924 / 2007)

sábado, 31 de marzo de 2018

TRAVESIANDO EN UN FOGÓN


Con un tono dominante
en mi vigüela paisana,
aunque pinte una macana
arranco lo más campante;
sin que me pidan que cante
les gorjea mi garguero
con este sentir campero
que hace temblar mis garrones,
cegao por las tradiciones
me meto en el entrevero.

Mientras que perdón les pido
por esta audacia tamaña,
pa’ ganarme un trago’e caña
me siento un zorzal florido;
mas si peco por metido
la tranquilidá les dejo,
que por ser criollo parejo
con esta lial travesura,
va mi amistá simple y pura
más redondita que un tejo.

Es que un fogón argentino
hace añico mi postura,
y dientro en la senda oscura
del más endiablao camino…
pero nunca pierdo el tino
en una meta señera
y los chumbo a mi manera
sin ninguna compadriada:
que esta alegría hermanada
como aquí adentro, está ajuera.

Ansí ha de fundamentarse,
y esto no es una alabanza,
que pa’ llenarse la panza
solo el tiempo ha de gastarse;
poco cuesta el obsequiarse
con algo’e filantropía;
pero a más yo le diría,
sin dentrar a una’partada
cayendo de una sentada,
que yo empiezo por la mía.

Entre comer pa’ estar juntos,
o estar juntos pa’ comer,
hay diferencias pa’ ver
hablando de otros asuntos…
Pego la güelta a mis puntos
pa’ callar con más cautela,
no porque en algo le duela
a mi ser, si hay que jugarse,
pero puede encocorarse
mi noble y gaucha vigüela.
                          (29/07/1983)


Versos de Roberto Coppari

¡JUÉ PUCHA, QUE TENGO SUERTE!


Disculpen mi vanidad de publicar este verso, pero me lo dedicó el poeta para mi cumpleaños número 40:

Si a veces el gusto tengo
de pasarme un largo rato
terciando con el amargo,
pa' largar no me entretengo…
pero claro, le prevengo
ya que el hecho me divierte,
que ésto es plata que se invierte;
y pa’ más claro le digo:
busco pa’l caso un amigo…
¡Jué pucha, que tengo suerte!

Y si aparecen las ganas
de hablar de Patria, de historia,
como urgar en la memoria
las glorias viejas, lejanas;
tal vez porque peino cana
a ninguno desconcierte!
más si cabe que lo alerte
le aclaro de un solo trazo:
pa’eso tengo un amigazo!
¡Jué pucha, que tengo suerte!

Si acaso quiero dentrar
a charlar de tradiciones,
reuniones en los fogones
o a gauchos entropillar;
tenemos pa’ menudiar
hasta que el día dispierte!
o nos empuje la muerte
y es cierto que no exagero:
pa’eso guardo un aparcero…
¡Jué pucha, que tengo suerte!

Si es que hablamos de amistá,
de sentires familiares,
hallamos temas a mares
como pa’ una eternidá!
Soñando ver la verdá
cualquier opinión se vierte;
como pa’ quedar inerte
se gasta el último aliento;
mi criollazo, es un portento!
¡Jué pucha, que tengo suerte!

Estos y otros pormenores
apegaos a nuestro suelo
se discurren con anhelo
con los principios mejores.
Y quien derrama esas flores?,
el afecto que se vierte?
¿Que me canta lindo y juerte
como un pájaro en su rama?
Carlos Raúlo Risso se llama…
¡Jué pucha, que tengo suerte!
                                  (21/01/1992)

Versos de Roberto Coppari

miércoles, 2 de septiembre de 2015

POR UN AGÜELO

Sacudió la pulpería
una fiera risotada,
justo que hacía su entrada
el mozo José María;
solo quince años tenía
el pioncito de El Horcón,
quien al mirar pa’ un rincón
vido tendido en el suelo
a Don Hilario, un agüelo,
enrendao en un cinchón.

A pararse lo ayudó
con rispeto y diligente
sin detenerse en la gente
ni pensar lo que pasó;
luego al mostrador siguió,
mas le dio una sofrenada
una inmunda carcajada
que lo giró en los talones…
se escarcharon los mirones
al hallarle la mirada.

Tambaliaba aún el anciano
por un empujón grosero…
“-Al de esa hazaña, aparcero,
habría que darle la mano!”
Se le adelantó un paisano
diciendo: “-Dela mamón…”
“-No de su mesmo pezón,
yo no chupé de una fiera”;
sin más encaró pa’juera
manotiando su facón.

“-Dentre a servirse, sotreta,
que es carne de charabón,
mas no sobre en intención
que puede fruncir la jeta;
su culpa es, si no respeta,
mi palabra, lo debido;
soy el agüelo caído,
más con sesenta años menos…
Los jundamentos son güenos,
que me pruebe lo convido”.

Se le jue crudo el zafao
creyendo que era chacota,
ni la idea más remota
tenía del risultao;
pero un planazo endiablao
le hizo cambiar de opinión,
y comenzó una junción
de tan variao colorido
que en su vida el atrevido
tendría, ni por mención.

Un tajo lo había partido
la boca pa’ ahugar la risa,
luego le dio tal paliza
que el maula cayó rendido;
el mozo, como al descuido,
jue al agüelo y lo besó;
hizo sus compras, montó
y con humilde prestancia
en dirección a la estancia
al tranco se encamino…
                             (15/07/1970)
Versos de Roberto Coppari
                   (1924 – 2007)

lunes, 25 de febrero de 2013

TEMPORAL

(sobre el catre)
  
Demora en llegar el día
y la lluvia persistente
es un estilo doliente
de cautivante armonía;
se corta la lejanía
cual si el mundo se encogiera
y en tanto una tropa entera
de añoranzas me porfía
se me hace que al alma mía
la apretara la cumbrera.

Dentra la mente a turbarse
con una rara ñeblina,
no está la voz cantarina
ni de un ave, al despertarse;
contemplo al sauce hamacarse
pesaroso, entristecido…
el mate tibio, escondido
en el güeco de mi mano,
se me hace el más fiel paisano
que en la vida haiga tenido.

Emponchao busco mi flete
apenas la lluvia afloja,
y al cantar de su coscoja
dejo limpio el caballete;
y empezando desde el brete
al potrero más profundo,
apenas meditabundo,
recorro con precaución;
y siento en esa ocasión
que no hay más naide en el mundo.

En la güelta sin apuro
siempre el cielo lagrimiando,
como naide está esperando
siento el silencio más duro;
se hace el mundo gris oscuro
cuando llego y desensillo;
solo el candil pone un brillo
mientras doy vida al fogón
pa’ gustar un cimarrón
sentao en un cojinillo.

Matiando el churrasco espero
en mudas cavilaciones
y aguanto los sacudones
de mi corazón matrero;
y aunque nunca desespero
porque el rigor me ha templao
apuro el jugoso asao…
y al buscar “otros momentos”,
me chirlean los pensamientos
aún sobre’l catre acostao…!

Versos de Roberto Coppari

domingo, 8 de julio de 2012

CANTO A UN AMIGO

Compañero confidente
y amigo como ninguno,
cuasi en mis manos te acuno
con gusto semisonriente;
tu cuerpo siento latente
y sin ver bien las razones
manejás las emociones
de mi espíritu sombrío…
sos luz en mi desvarío,
siñuelo en mis ilusiones.

Cuando despunta el lucero
pa’ despertar la mañana
sos canto en hora temprana
que te busco de ladero;
tu rezongo cancionero
me dice que no estoy solo;
sencillo sin protocolo
tu figura me entretiene
hasta el momento que viene
a conversarme el chingolo.

No sé que fastidio raro
siento cuando te abandono,
se me hace que te arrincono
con algo de desamparo;
y en las tareas que encaro
siempre en constante rutina
te me cubre la ñeblina
que los deberes provoca…
como es natural te toca
de la flor, también la espina.

Cuando el sol cái mansamente
y güelve el campo a la calma,
otra vez dueño del alma
te me apariás consecuente;
y en una charla inocente
que solo los dos hablamos,
parece que reiniciamos
cualquier diálogo perdido,
como hurgando en lo escondido
que dentro del ser guardamos.

En visitas de paisanos,
que no deshecho en mi afecto,
sos el mensaje directo
que va juntando las manos;
te veo soñar: hermanos!
y quedo meditabundo…
mas si busco en lo profundo
lo que no deseo inerte,
¡sos cimarrón, pa’ mi suerte,
lo muy querido en el mundo!
                                                      (25/08/1974)
Versos de Roberto Coppari

domingo, 24 de abril de 2011

PATRONA DE FOGÓN

Que misterioso poder
o sugestión primorosa
ofrecés como una rosa
o un adorable querer;
tenés llanto de mujer,
risa ‘e gurí juguetón;
pues cuando vibra tu son
con vida de primavera
llegás milonga campera
derechito al corazón.

Como al pantano, el hornero
siempre propicia te ven,
pues pa’ tuito venís bien
como caballo nochero;
cantás al gaucho matrero,
a las güestes patrioteras
y las costumbres camperas
en vos se hallan reflejadas,
y suplantás en payada
a la cifra montonera.

Si un paisano enamorao
va a cantar a una ventana
en serenata galana
el dulce te ha transformao;
se hace tu son delicao
como el alma de las chinas,
con tus notas cristalinas
el criollo más rudo afloja;
sos beso de boca roja
en vigüelas argentinas.

Vos sos brisa campechana
silbando en la paja brava,
suerte y revés de la taba,
carreta, rancho, picana;
la melodía pampiana
con sabor a tradición
que arrugás el corazón
al gaucho joven o viejo;
y sos patrona ¡canejo!
alrededor de un fogón.
                                    (1955)
Versos de Roberto Coppari