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martes, 11 de diciembre de 2018

A PURO CAMPO

Nací en el campo y me crié
igual que el “cardo castilla”,
y los males en tropilla
desde chico soporté,
y sin más motivo qué
mostrarme alegre y contento
le canto a los cuatro vientos
en los fogones rurales
mezclao entre los mensuales
y peones de campamentos.

Aunque de hazañas no hay nada
si voy a contar mi vida
yo contaré las perdidas
que otro cuente las ganadas;
me mido en la atropellada
cuando hay que salvar escollos,
en esta razón de apoyo
y perdón si me equivoco,
prefiero pialar con poco
que errarle con muchos rollos.

Soy, pa’ ser más caballero,
buen perdedor cuando pierdo,
me gusta más si es por lerdo
que por demasiao ligero,
sentador y pescuecero
a las mala’ y sus embates
y aunque disimular trate
los desengaños me han hecho
tremendo cayo en el pecho
como al avestrú’en el mate.

Detesto la fantasía
y por gusto de florearme
no me verán adornarme
con plumas que no son mías,
y no aprendí todavía
a mentir como a porfiar,
soy cuero sin macetear,
me sobó la mala suerte,
rústico pero más fuerte
que bozal de palenquear.

Soy tronco de árbol añoso
sasonao por una serie
de inviernos a la intemperie
y veranos calurosos;
precavido, respetuoso,
modesto, más bien callao,
y si pretende un mal criao
sobrarme con sus diabluras
¡qué no se cargue de achuras
porque el mondongo es pesao!

Graciano Ramón San Esteban

miércoles, 2 de marzo de 2016

EL ALAZÁN "EL TRAIDOR"

1
Estancia “Sauce Melú”,
entre Andant y Masurel,
anduve en el pago aquel
en mi plena juventú,
con acertada actitú
y coraje en abundancia
diré sin hacer jactancia
fui de mi hermano mayor,
ayudante domador
en esa famosa estancia.
2
Con cuarentaiún baguales
en dos tropillas formadas,
más bien una caballada
por los tantos animales;
con cabrestos y bozales
de sobra entre el guasquerío
pa’ sacarle bien los bríos
al chúcaro más matrero
y que no salga un mañero
por falta de soguerío.
3
Como al año, más o menos,
se terminó la domada,
ya estaba la caballada
todos mansos y de freno;
entregamos los ajenos
sin ninguna discrepancia
y pa’ no tomar distancia
del gaucherío rural,
allá quedé de mensual
por un tiempo en esa estancia.
4
Fue entonces que un tal Durán
-que en la estancia era puestero-
me dijo: “-Mire, yo quiero
que me dome el “alazán”,
que con esmero y afán
ya lo tengo palenquiao,
de tal modo lo he tratao
con paciencia y con trabajo
que está mansito de abajo,
bien sanito y bien cuidao”.
5
Era hijo de una “alazana”
-una buena parejera
que ganó muchas carreras
en una época lejana-;
yo, con la intención más sana
sus cualidades destaco,
por las conclusión que saco
no era de darle descanso:
si bien de abajo era manso
¡de arriba era muy bellaco!
6
Pero cái acidentao
por causa de una rodada
y una larga temporada
dejé caballo y recao;
todavía de bocao
lo entregué a medio domar,
no quiso el dueño esperar
y se lo pasó áhi nomás
a un mocito muy capaz
del pago de Salazar.
7
Pronto el mozo lo enfrenó
y aunque sacó un pingo flor
su istinto corcoviador
del todo no lo perdió,
en el campo lo probó
y le pareció ligero,
luego esperó con esmero
tener la oportunidá
de probarlo de verdá
corriéndole a un parejero.
8
Hasta que llegó ese día
y allá cerca, no muy lejos,
cuando en el San Pedro Viejo
grandes carreras se hacían,
allá este pingo podía
mostrar todo su valor,
y le corrió sin temor
a un parejero “tostao”
que en el pago había lograo
la fama de ganador.
9
Y así le corrió al “tostao”
en los trecientos de afuera,
pero a mitá de carrera
venía el “alazán” cortao,
con el triunfo asegurao
solo faltaba cobrar,
cuando llegando a un lugar
lo más duro de la playa,
antes de cruzar la raya
se le arrastró a corcoviar.
10
No lo pudo levantar
aunque de boca era blando,
a un flete que corcoviando
no era fácil jinetear,
un trecho lo pudo andar
peliándolo con destreza
y el “alazán” con fiereza
ganó al final la contienda
cuando lo sacó en las riendas
por sobre de la cabeza.
11
Quedó el paisano planchao
por el golpe del caballo
lo que parecía un desmayo
nada grave había pasao,
dolorido y atontao
después de este sacudón,
y el “alazán” en cuestión
echó las rienda’al costao
y costiando el alambrao
buscó el campo al galopón.
12
No bastan las precauciones
y es arriesgar demasiao
y si lo corre ensillao
es restarle condiciones.
Por estas simples razones
es tirar la plata en vano
y al dueño, tarde o temprano
y al que lo juegue de afuera
le hará perder la carrera
o estropiar un ser humano.
                                         (1948)

Versos de Ramón San Esteban

sábado, 2 de enero de 2016

LA TROPILLA DEL COMPADRE

1
-Traiga Compadre el bozal
y vamo’hasta la tropilla
que para luego, si ensilla,
voy a dejarle un bagual,
y como no uso el corral
en tareas de rutina,
pasando el monte’e la esquina
allá los tengo rodeaos…
están tan amontonaos
que no se ve la madrina.

2
Como podrá imaginarse,
aquel “bayo” es medio potro
que huye alredor de los otros
como queriendo escaparse,
ahora, si quiere entrenarse
le dejo este “colorao”,
que sacándolo apurao
suele ‘abrazarse’ ese pingo
la cabeza, como gringo
que le pisan el sembrao.

3
Y ese “overo” dormilón
que está detrás del “tobiano”,
aunque’s manso y para a mano
…no lo anda cualquier chambón,
ya le verá la intención
cuando la cincha le ajuste,
no es fácil que a usté lo asuste,
sé, que lo va a jinetear,
pero no le va a pegar
tampoco por donde guste.

4
Y aquel “zaino” es reservao
aunque al verlo no parece,
lo han jineteao muchas veces
pero muchas a voltiao;
tiene el pellejo marcao
por espuelas y azotera,
rayones por donde quiera
a lo largo y a lo ancho,
como la puerta’e mi rancho
cuando dejo el perro ajuera.

5
Si le tocase apartar
le dejo aquel “zaino” feo,
es muy bueno pa’l rodeo
lo mismo que pa’ enlazar,
sin quererlo aponderar
por sus dotes, lo valoro,
después me queda aquel “moro”
redomón, medio sotreta…
eso sí, tiene en la jeta
una fuerza como un toro.

6
Los otros días convencido
que no hay forma de ablandarlo
quise a la cincha tirarlo
con un bocao retorcido,
bien abajo y bien ceñido
por donde el bruto relincha,
sin tiempo a’tarme la vincha
hasta de a pie me dejó
porque se me disparó
con el montao a la cincha.

7
Y ya sabe, aquel “gateao”
lo mismo que’l “malacara”,
si un día lo necesitara
áhi los tiene a su mandao;
son de ponerle el recao
y galopar el día entero;
la verdá, no le exagero
aunque no le dé resuello,
antes que se cansen ellos
se  cansará usté primero.        

8
Y como suya le dejo
mi gaucha y pobre tropilla
con la madrina “tordilla”
madre de aquel “azulejo”,
si tiene que viajar lejos
o por un gusto, quizás,
manotéelá nomás
del medio de la clinera
y llévela pa’nde quiera
con los diez pingos detrás.


Versos de Graciano Ramón San Esteban