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viernes, 6 de junio de 2014

MENSUAL DE A PIE

Bordeando el San Borambón
por la costa del Salao,
fui mensual de a pié, cuñao,
baquiano pa’unir vellón.
Enlienzaba en el galpón
que había pa’ trabajar,
cerdas, cueros que apilar,
separar los de epidemias,
que bien se aprende si enseña
el que ponen a mandar.

Siempre fui voluntarioso
donde pude, di la mano,
porque el gaucho o el paisano
es listo y menesteroso,
de más noble, bondadoso,
franco, derecho, formal,
en el mundo no hay más leal
porque trabaja y se afianza;
con él nació la confianza
honrado a carta cabal.

Afilaba las tijeras
para esquilar y tuzar,
también para descolar
a las manadas potreras;
les voltiaba las clineras
de la frentera a la cruz,
sin implorar a Jesús
enhorquetao subía en pelo,
varias veces planché el suelo
y otras, cuerpié como luz.

Terraplené bebederos,
yapé alambres cortaos,
paré postes de alambraos
y estiré torniqueteros.
En los trabajos camperos
pude aprender de verdá,
la obediencia y voluntá
pasé de mensual de a pié,
y que bien que lo pasé
con salú y felicidá.


Versos de Roberto Reparaz

sábado, 7 de julio de 2012

ALAMBRADOR


1
Los que son alambradores
salen con la jardinera
recorriendo de manera
leguas y leguas, señores.
Esos nobles servidores
duermen siempre a campo raso,
al frío no le hacen caso,
llevan sus mantas de abrigo;
los puesteros son amigos
porque le tienden los brazos.
 2
Él lleva alambres distintos,
pala para hoyo, pisón,
esquineros y estacón.
Viste de bombacha y cinto,
carga la bota con tinto
para poder gorgoriar
y debe siempre observar
que’l alambre esté tirante,
que los postes sean de aguante,
que nada pueda escapar.
 3
Y mientras va recorriendo
ve la hacienda en los potreros.
Estirar torniqueteros
es su trabajo ir cumpliendo.
Observa, todo va viendo,
si es mucha la producción,
comprueba la parición
-caballar, vacuno, ovino-,
y en potreros de porcinos
puede elegirse un lechón.
 4
Pa’ cuando llega la noche
siendo lugar desolado,
prende fuego, hace un asado,
no sabe de los derroches;
duerme debajo del coche
sea furgón  o jardinera,
suelta el caballo ande quiera
que paste, apague su se’.
Todo lo que digo a usté
hace su vida campera.
 5
La pava, mate y bombilla,
yerba o té, como le agrada,
azúcar, muy poca o nada,
lleva una vida sencilla.
Busca siempre la gramilla
acomodando el vellón,
se tapa con un jergón
-manta tejida de abrigo-,
un poncho encerao, amigo,
y se duerme de un tirón.
 6
Y cuando amanece el día
ensilla y sigue rodando
los cuadros sigue mirando,
vive feliz su alegría;
por nada la cambiaría
carne, sal, galleta y yerba,
detesta toda conserva
su vida de peregrino,
el toma en bota su vino
y siempre guarda reservas.
 7
Cuando regresa a la estancia
-el viejo establecimiento-
silba y canta de contento:
ya recorrió la distancia;
rememora la constancia
y después que desensilla,
memoriza la cartilla,
cuenta lo que ha sucedido,
y el Mayordomo le ha oído
si cumplió su vigilancia.
 8
Para él son todos iguales
los días de la semana,
las tardes y las mañanas,
suple todas las bondades;
él pasó sus mocedades
siempre fue muy laborioso,
trabajador silencioso
que a todo puso cuidado,
alambrador, ser honrado,
que seas feliz y dichoso.

Versos de Roberto Reparaz