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viernes, 10 de enero de 2025

TUS OJOS

 Te dentré con un amago

y vos, sonriendo ladina,

quisite que juera, china,

el dueño’e ‘la flor del pago’;

y cuando con un halago,

poniendo mi alma de hinojos,

le respondí a tus antojos

y te canté conmovido,

te miré y quedé prendido

en el beso de tus ojos.

 

Hoy pienso que sos aqueya

china dulce que almiraba,

cuando los ojos alzaba

campiándote en una estreya,

y que al hayarla en mi güeya

antes sembrada de abrojos,

con miel en los labios rojos,

nido ‘e caricias y amores

hiciste brotar las flores

en mi senda, con tus ojos.

 

Soy lonja cruda, y un ruego

tuyo, me deja sobao

si en tu abrazo acorralao

maniao a tu amor m’entrego;

y si se da güelta el juego,

al rato, ni los despojos

te quedan de los enojos,

que son, al fin, puro mimo,

pa’ ver si ansina me arrimo

a besuquiarte los ojos.

 

Versos de Salvador Riese

jueves, 9 de enero de 2025

TU MOÑO DE SEDA ROSA

 Aleteaba tu pañuelo

como ave presa en tu mano

y tu pie, breve y liviano

rozaba apenas el suelo.

Despertaste así mi anhelo

en una zamba armoniosa

en que fingías, donosa,

rehuir el asedio mío

y lucía en tu atavío

un moño de seda rosa.

 

Ignoro que hechicería

o porque extraño motivo

de un moño el simple atractivo

exalta mi fantasía.

Veo en la noche sombría

de tu crencha relumbrosa

la aurora, que ruborosa

anticipa la mañana,

cada vez que la engalana

tu moño de seda rosa.

 

Más que tu boca encendida,

que es brasa donde se quema

y explota el ansia suprema

de mi pasión contenida,

a mi recuerdo prendida

llevo la cinta vistosa

que trocaste habilidosa

en ave que intenta el vuelo,

en adorno de tu pelo

y en moño de seda rosa.

 

Se apaga en mi pensamiento

tu talle airoso que emula

al trigal, cuando lo ondula

el blando peine del viento,

pero fracaso en mi intento

de olvidar la mariposa

que en tus cabellos se posa

abriendo en ellos sus alas,

cuando corona tus galas

el moño de seda rosa.

 

Ni tus brazos bien torneados,

cárcel de gloria en que preso

gusto el néctar de tu beso

en tus labios codiciados;

ni tus ojazos rasgados

de caricia luminosa,

son obsesión que me acosa

en los sueños y en la ausencia,

con la tenaz persistencia

del moño de seda rosa.

                           (Anterior a 1947)

Versos de Salvador Riese

viernes, 6 de abril de 2012

ALBORADA

El día como un resero
pechando las sombras llega
y el viento manso doblega
los juncos en los esteros;
muestra pendiente el lucero
sobre el campo su rodaja
y queda sangre en la faja
del horizonte encendido,
después de haber descorrido
la neblina, su mortaja.

Con la alborada, el puestero
que habita el rancho del bajo,
se apresta para el trabajo
cargando liado su apero;
mientras ensilla, su overo
le relincha a la madrina,
y sale de la cocina
-donde arde la leña humosa-,
diligente y cariñosa
con el amargo su china.

Devuelve el mate a su amada,
le da el cabresto del flete
y abre la puerta del brete
que acorrala la majada;
al regresar, su mirada
se baña en la faz querida,
y en la corta despedida,
ella, con gesto travieso,
lo incita a quemar un beso
sobre la boca encendida.

La brisa expande el aroma
del trébol, donde el rocío
se hace chispiante atavío
cuando el sol brillante asoma.
Cruza un jinete la loma,
un tero levanta el vuelo
y mostrando su recelo
su alerta insistido grita,
mientras en el bajo agita
una morocha el pañuelo.

Versos de Salvador Riese