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lunes, 16 de mayo de 2022

EL CANDIL

Siempre te vieron con sueño,

siempre con un parpadear,

como el que tiene al mirar

quien mira al sol con empeño.

Junto al fogón no pequeño

prodigando sus mercedes

como que todo lo puedes,

tu llama en su galopar

¡se divertía en jugar

con sombras en las paredes!

 

Cuando el baile en su apogeo

que daba cuerda la caña

rejuntaba la campaña

de una guitarra al rasgueo.

Se hacía tu parpadeo

indiferente al vistazo,

hasta que un gaucho machazo

al verte tan importuno

¡te apagó sin miedo alguno

de revés con un ponchazo!

 

La sorpresa provocada

dio tiempo al aprovechado

y en ancas del reservado

se alzó con ‘su peor es nada’.

alguien decía: “No es nada”,

otro le erró el tarascón

y atropellando al rincón

donde su prensa se hallaba,

creyendo que la abrazaba,

oyó un grito: “¡Soy varón!”

 

Después ya se hizo la calma,

volvió tu llamita a arder

y el llanto de una mujer

hacía partir el alma;

el que se llevó la palma

se alzó con la hija de aquella

y llora su mala estrella

porque aquel falso, mal hombre,

(eso a ninguno lo asombre)

¡iba a escaparse con ella!


Versos probablemente de Marcelo Altuna

miércoles, 15 de noviembre de 2017

HORNO

Parece un nido de hornero
que detrás de la cocina
dejó que hiciera, la china,
el amor del compañero;
en el pájaro campero
que enseña a los haraganes
halló cauce a sus afanes
en el nido que copiara
para que luego empollara
una nidada de panes!

La muchacha arremangada
se dedicó al amasijo;
todo era limpio, prolijo
como una cosa lavada:
la blanca masa empolvada
se apelota o desparrama
y ella que no se desgana
aunque dure largo rato
juega lo mismo que un gato
con un ovillo de lana!

Hasta que estuviese a punto
ya lista para cortarla
no dejaba de sobarla
en retazos o en conjunto;
lleva orgullo en el asunto
porque es todo su primor
que conserva con amor
y constituye un halago
¡las mentas que hay en el pago
que su pan es de mi flor!

Luego la corta amorosa
forma les da con cariño
y en cada pan como un niño
en sus manos lo reposa;
atentamente la moza
que su forma compromete
dentro del horno los mete
y el calor que le depara
pone arrebol en su cara
¡lo mismo que un colorete!
                                        (1938)

Versos de MARCELO ALTUNA

viernes, 14 de febrero de 2014

HORNO

Parece un nido de hornero
que detrás de la cocina
dejó que hiciera, la china,
el amor del compañero;
en el pájaro campero
que enseña a los haraganes
halló cauce a sus afanes
en el nido que copiara
para que luego empollara
una nidada de panes!

La muchacha arremangada
se dedicó al amasijo;
todo era limpio, prolijo
como una cosa lavada:
la blanca masa empolvada
se apelota o desparrama
y ella que no se desgana
aunque dure largo rato
juega lo mismo que un gato
con un ovillo de lana!

Hasta que estuviese a punto
ya lista para cortarla
no dejaba de sobarla
en retazos o en conjunto;
lleva orgullo en el asunto
porque es todo su primor
que conserva con amor
y constituye un halago
¡las mentas que hay en el pago
que su pan es de mi flor!

Luego la corta amorosa
forma les dá con cariño
y en cada pan como un niño
en sus manos lo reposa;
atentamente la moza
que su forma compromete
dentro del horno los mete
y el calor que le depara
pone arrebol en su cara
¡lo mismo que un colorete!
                                           (1935)
 Versos de Marcelo Altuna

lunes, 1 de abril de 2013

LA VUELTA DEL RESERO

Cuando la noche es oscura
y el rumbo se presta a yerros,
el tilín de los cencerros
es la guía más segura;
la madrina va en procura
de la querencia afanosa,
y la noche tenebrosa
parece menos huraña
¡dando una apariencia extraña
de misterio a cada cosa!

De los ranchos más cercanos
llegan furiosos ladridos
y los teros, sorprendidos,
gritan su angustia en los llanos.
Al llegar a los pantanos
el galope se detiene
y con molestia se aviene
el pingo baquiano al cruce:
más la espuela que lo induce
con él compasión no tiene!

La brasa del pucho que arde
porque el viento la acaricia,
en la noche desperdicia
el brillo que hiciera alarde;
se agranda de tarde en tarde
y parece así una estrella
que recorriese la huella
en la boca de un varón
¡campeando algún corazón
perdido en la noche aquella!

El viento descansa a ratos
dormitando en las cañadas
y descubre a la bandada
el silbido de los patos;
los teros sus alegatos
siguen en largo desvelo,
y alas tendidas en vuelo
de un pájaro misterioso,
en la noche, sin reposo
son las puntas del pañuelo.

Y el ruido del galopar
se prolonga en el camino
rumbo al deseado destino
que aguarda nuestro llegar;
un alegre respirar
el pecho gozoso hincha
que aunque esté floja la cincha
apura el gaucho el halago
de sentirse ya en el pago,
pues la madrina relincha.
                                     (julio/1935)
Versos de Marcelo Altuna 

viernes, 24 de febrero de 2012

COJINILLO

Con un cuero de carnero
-si más lanudo mejor-
el cojinillo es primor
con que se adorna el apero!
Su recorte bien certero
dá al recado gaucha estampa
y donde quiera que acampa
-sobre los pastos tendido-
es el sofá más mullido
que tiene el gaucho en la pampa!

Su blandura delicada
se parece a una caricia.
Tiene la suave delicia
de las manos de la amada;
su blancura inmaculada
un gran cuidado revela
y al sobarlo se desvela
aunque es la tarea cruda:
que es para el gaucho la ruda
necesidad, una escuela!

Cuando la noche se ahonda
en los abismos del cielo
ya la tropa en su desvelo
el gaucho seguro ronda.
Aunque la luna se esconda
no escapa a su vigilancia:
tiene de sobra constancia.
Tiende en tierra el cojinillo
se sienta y un cigarrillo
le ayuda a acortar distancia.

Recuerdos, que a su destino
con la brisa mañanera
a la buena compañera
le va enviando del camino;
y así que el relevo vino
a continuar con la ronda,
busca que el sueño le esconda
de su nostalgia, el reflejo
y en el cojinillo viejo
duerme lo mismo que en fonda!

Versos de Marcelo Altuna

domingo, 5 de junio de 2011

EL REBENQUE

En el machazo pasao
que envuelve a nuestra llanura
perdido en la noche oscura
de todo lo ya olvidao,
quedó quien te ha bautizao,
quien te patentó varón,
y en más de una ocasión
te tuvo como defensa:
cuando detrás de una ofensa
relampagueaba un facón.

No es alarde fanfarrón
ni demuestra ser bisoño
quien hace a la lonja un moño
y lo cuelga del facón;
de sentirse en la ocasión
es más cómodo el avío,
decía un amigo mío:
“Si el mozo es capaz y bravo
ha emplear mejor el cabo
si por casual hay un lío”.

Como si fuera de seda
lonja que es bien sobada
en la paleta arraigada
por buena puntada queda;
antes se rompa que ceda
al igual que la manija,
de confeción muy prolija
que del hocico asujeta
¡y al bagual por muy sotreta
como a palenque lo fija!

Lonja que trata a rigor
al potro que corcovea
y en las paletas chasquea
o en las verijas, mejor,
y hace alarde de primor
el que doma y no sancocha
y su habilidá derrocha
aunque de taura resume
¡si hasta jugando, presume,
con el rebenque, a las bochas!

Cuando el grosor desmedido
del cabo, resulta fiero,
le dá el nombre de “talero”
el gauchaje prevenido;
muchas veces le ha servido
al jinetear a un paisano,
para lucirse en el llano:
voltear de un palo tremendo
¡y salir fácil corriendo
con el rebenque en la mano!
                                         (1938)
Versos de Marcelo Altuna