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martes, 27 de enero de 2026

GALOPANDO SIN APURO

 Galopando sin puro

yo voy cruzando mi vida

con la vista dirigida

hacia un rumbo bien seguro.

Pa’ mi no hay días oscuros

por más que se enlute el cielo,

nada detiene mi vuelo

porque tengo la prudencia

de respetar la conciencia

de ser hijo de este suelo.

 

Si tengo mirada altiva,

créanme, no es de soberbio;

pues no dejo que mis nervios

me dominen mientras viva.

A veces trago saliva

y me hago el desentendido;

en la huella yo he aprendido

que no gana el que más grita:

más no siempre aquel que invita

me corre en un real envido.

 

Defetos debo tener

como cualisquier humano;

pero rispeto, paisano,

al hombre y a la mujer.

Ya de mi madre al nacer

recibí esta condición,

la sesera y la razón

se hacen daga en mi cintura:

que es el arma más segura

que puede usar un varón.

 

Soy cantor y no pretendo,

echarlas de consejero;

solo con tino y esmero

cuido lo que voy diciendo.

Que la vida se va yendo

es una ley bien sabida,

todo tiene una medida

y es al ñudo hacerse el duro:

galopando sin apuro

yo voy cruzando mi vida.

 

Versos de Osvaldo Andino Álvarez

martes, 28 de agosto de 2018

DE PANZA EN EL MOSTRADOR



De güelta de una tabeada
donde no me fue muy bien

eché pie en un almacén
que lo encontré de pasada.
Y con la panza afirmada
al borde del mostrador
algo tristón ¡si señor!
por la pérdida sufrida,
dentré a mirar la bebida
con ojo calculador.


Había de tuitas layas
en tamaños y colores,
algunas hasta con flores,
lisas, cuadradas, con rayas,
coloradas, negras, bayas,
y encontré al andar hurgando,
no sé ni cómo ni cuándo,
que algún gurí le aproveche:
una botella de leche
que andaba de contrabando.

Vi botellas empezadas
y otras que andaban tecleando,
una de lejos gritando
su bebida adulterada;
otra con fama ganada
por una existencia honrosa,
algunas sucias, roñosas
y rompiendo la armonía
vi varias estanterías
copadas por las gaseosas.

Carculo que los humanos
forman otra estantería,
porque su mercadería
suele ser de varias manos;
sabido que entre cristianos
los hay burro’, inteligentes,
atentos, indiferentes,
maulas, guapos y embrollones
y no faltan figurones
que son falsos influyentes.

 “-¡Sirva otra güelta pulpero!
tenga mano que’sta es mía,
prepáremé una sangría,
corte un chorizo casero…”
yo bichando el entrevero
y sin llamar la atención,
descubrí allá en un rincón
algo que el hombre celebra:
lleno de güeña ginebra
sereno estaba un porrón.


Versos de Osvaldo Andino Alvarez

domingo, 5 de agosto de 2018

LA MANTA PERUANA


Tengo una manta peruana
que fue del finao agüelo
tejida con mucho celo
en fina urdimbre de lana,
de su mesma trama emana
unos flecos bien trenzao
y el fondo, que’s colorao
muestra, retazos de albura
por las muchas ataduras
que por teñirla, han usao.

Yo, me la truje conmigo
cuando eya quedó sin dueño,
y al acariciarla sueño
con yerras, pingos, amigos;
la tengo como testigo
del tiempo de mis mayores,
cuando no había sinsabores
que’scurecieran mi infancia
y bebía las fragancias
de la vida y de las flores.

Siendo potriyito tierno
buscando un libro pa’estruirme
eya solía cubrirme
p’hacerle frente al invierno,
y formábamos un terno
cada cual en su función,
yo buscando la estrución,
el libro en papel de maestro
y tendido sobre nuestro
la manta era proteción.

A veces de fantasioso
solía salir bien montao
en un oscuro tapao
medio loro y muy fogoso,
yo me sentía orguyoso
al verlo bien aperao
y enseguida pa’l poblao
salía pisando chiquito,
mientras jugaba el vientito
con los flecos colorao.

Ni un zurcido se le ve
que le recuerde un puntazo,
nunca lo arroyé en el brazo
para echar una de a pie,
simplemente yo lo usé
en su misión verdadera,
como tibia compañera,
como adorno en otros casos,
siempre guardando un retazo
de mi vida campo ajuera.

Pobre manta!! Está gastada,
ha perdido algunos flecos,
pero conserva los ecos
de sus grandezas pasadas.
Cuando la veo arroyada
escondiendo sus heridas
veo mi vida repetida
y me quedo cavilando:
¡los dos nos vamos gastando
contra el filo de la vida!

Versos de Osvaldo Andino Álvarez


sábado, 17 de diciembre de 2011

SEMBLANZA SUREÑA

Hoy quiero cantarle al alma
de la llanura sureña
como una tierna reseña
de un atardecer en calma.
Su honda frescura ensalma
los males del pensamiento
refrescando sentimientos
de que tiempos que ahora son sueño
cuando tenía por dueño
al puma, el potro y el viento.

No voy a nombrar la gente
que sus campañas gastaron
ni las cruces que dejaron
al irse calladamente.
Nombro la paz imponente
que domina sus ocasos,
las vibraciones del lazo,
su cielo enorme y abierto
y su insondable desierto
erizado de lanzasos.

Nombro sus claras mañanas
emancipadas del mar
proyectando un aletear
de albas gaviotas lejanas,
la algarabía temprana
que empluma el aire de trinos,
sus arroyos cristalinos,
el rumor de sus cañadas,
y sus salinas cercadas
por el valor ranquelino.

Le canto al Río Salado
muriendo entre cangrejales
y a sus bravos pajonales
de crestón empenachado;
a los ombúes clavados
en las lomadas dormidas,
a las aguadas perdidas
en un silencioso orgullo
y a los solemnes mangrullos
de las montañas Mahuidas.

Nombro su noche estrellada
bitácora de baqueanos
y a los caldenes pampeanos
frontera de las boleadas,
a las crujientes heladas
plateando los fachinales,
a los tibios arenales
y al riesgo del forastero
por los piales traicioneros
que le tiran los guadales.

Versos de Osvaldo Andino Álvarez

martes, 6 de diciembre de 2011

DE LAS BRASAS A UN COSTAO

Lindo es después de un asao
mientras corre el cimarrón,
tirarse sobre un jergón
a conversar del pasao;
y de las brasa’a un costao
la pava medio tiznada,
con la tapita ladeada
pa’ que no suelte el hervor;
un viejo bolaceador
y una guitarra prestada.

Y entre un “¡Sírvase, aparcero!”
y un pedido de cigarro,
alguien prepara en un jarro
café al estilo campero;
otros limpian con esmero
su cuchillo en la alpargata,
que’s una prenda barata
y a veces no hay más remedio,
que hacerle un tajo en el medio
para que dentre la pata.

Con un cielo oscurecido
y el viento que pasa auyando,
a poco ya están hablando
de historias de aparecidos;
el “viejo” por consabido
es el primero que muenta,
y al tiempo que un caso cuenta
de hacerles fruncir el cuero,
se enrieda en unos aperos
y al suelo va la osamenta.

Allí se armó un zafarrancho
de marca morrocotuda,
al diablo se fue la viuda
y las historias del chancho;
las mujeres desde el rancho
preguntaban, ¿qué ha pasao?,
y salieron misturao
los que el golpe festejaban
con los que se santiguaban
vichando pa’ todos lao.

Versos de Osvaldo Andino Álvarez

domingo, 16 de octubre de 2011

CAPATAZ DE ARREO

Era ‘capataz de arreo’
ese Don Mariano Soria,
tan vivo está en mi memoria
que se me hace que aún lo veo:
muy cuidadoso en su aseo,
responsable, observador,
y como un timbre de honor
o rúbrica de su mando,
del hombro le iba colgando
el cabo del arreador.

Usaba chambergo ‘e lana
la copa bombeada entera
pa’ evitar de tal manera
formar una palangana;
la corralera liviana
y el tirador muy sencillo,
marca “Arbolito” el cuchillo
que le regaló un patrón,
junto con un redomón
de los Montes del Tordillo.

Lo conocí cincuentón,
con muchas huellas trilladas,
algo triste la mirada
¡pero entero el corazón!
Por la civilización
y aunque duro de pescuezo,
como un impuesto al progreso
y a sus nuevos elementos,
la “California” en los tientos
le formaba un contrapeso.

Nunca supe de donde era.
Pa’ donde se fue…? ¿quién sabe…?
Toda la tierra le cabe
sin alambraos ni tranqueras;
no ha dejao una tapera
al irse con su tropilla,
solo quedó en la gramilla
la sombra de su elegancia
y en el aire, la arrogancia
del vuelo de su golilla.

Versos de Osvaldo Andino Álvarez

jueves, 5 de mayo de 2011

PA' MI LA COSA ES ANSÍ

Despacio, sin apurarme
y sin fama de cantor
voy orejeando la flor
que’l destino quiso darme,
siempre me gustó hamacarme
al compás de lo que tocan,
de apurao, hay quien desoca
el caballo que más quiere
y ansina el mismo se hiere
como el pescao, por la boca.

Cualquier bulla no es cantar
ni cualquier copla es sentencia,
los años dan experiencia
si se sabe aprovechar,
quien se largue a bolacear
tiene un final muy cercano,
suele suceder paisano
que al primer desacomodo
le hagan borrar con el codo
lo que escribió con la mano.

Cantar de lo que se sabe
si no es gloria, es gran prudencia
y mantener esa ciencia
en el campo es buena llave,
no habrá candao que se trabe
ni arisco que me lo baje
y no sufrirá el ultraje
vergonzoso por demás,
tener que volver pa’atrás
estando en medio del viaje.

Palabra que se ha soltao
ya nunca vuelve al silencio
y eso yo se lo sentencio
porque me apoya el pasao,
hay que tener gran cuidao
con la idea que se desata
suele costar fama o plata
si por falta de cordura
después de tantas posturas
salimos bailando en patas.

Por eso yo considero
que es mejor el ir despacio
y ocupar justo el espacio
que abarca mi propio cuero.
Ni modesto, ni altanero,
simplemente sosegao,
sigo el consejo escuchao
de uno que estudio pa’ fraile:
¡Es triste llegar a un baile
con el caballo cansao!

Versos de Osvaldo Andino Álvarez