El día se puso lobuno,
se va apurando el cencerro,
y en la ladera del cerro
busca refugio el vacuno;
no queda fogón ninguno
del sol en su retirada
y en el corral la majada
parece un trozo de luna:
no tendrá mucha fortuna
el zorro en su rastrillada.
Cubierto de patacones
el azabache del cielo,
parece sembrao a vuelo
por chacareros chambones.
Hay silencio en los galpones,
misterio en el callejón,
como después de un malón
un palenque solitario,
y el nochero en su calvario
relincha su rebelión.
Un cachasiento molino
apaga al tanque su sé,
la rueda es la inquieta ré
que busca el viento mezquino.
Algún peludo dañino
hace gritar la lechuza
que ensaya una escaramuza
mezquinando sus pichones,
y el tero a los apurones
si una comadreja cruza.
Hasta al tigre más mentao
con trabuco y caronero,
se le ha de arrugar el cuero
si ruido a’lambre ha escuchao.
El que’n el campo se ha criao
sabe’l misterio que’ncierra
luces que besan la tierra
y se vuelven barrilete;
si no se molesta el flete
el paisano no se aterra.
Y en su rancho asillonao
por el correr de los años
están reparando daños
que la jornada ha dejao.
Vendrá el lucero apurao
reclamando claridá,
jagüel de felicidá
será el jilguero en un tala
y el viento abrirá sus alas
gritando su libertá.
Versos de Edilio Machado
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domingo, 1 de enero de 2012
domingo, 22 de mayo de 2011
TIRANDO UNA CUARTA
El sol ya me acariciaba
con su gigantesca mano
y aunque era medio temprano
alguna perdiz silbaba.
El oscuro que montaba
le quería ganar al viento,
un pingo de gran aliento
que nunca pedía una tregua
y devoraba las leguas
como si estuviera hambriento.
Recuerdo en esa ocasión,
cosas que tiene el destino,
en un cruce del camino
lo encuentro al Floro Almirón.
“- He manchao a mi facón
-me confesó arrepentido-
sabe Dios que no he querido
este lance provocar,
y si me voy a entregar
seguro que estoy perdido.
El dueño ‘e la estancia “El Mate”
me sacudió un talerazo
y aquel que levanta el brazo
está dispuesto al combate.
No nació quien me maltrate
le dije sin titubear,
usté podrá controlar
si cumplo mi obligación
pero el día ‘e la eleción
yo sé a quien debo votar.
Mi vergüenza no se quiebra
y menos ante el ultraje
y yo, por suerte, al coraje
no lo gano en la ginebra.
El hombre no era culebra
y ya se armó la de a pie,
aunque un susto me llevé
es de agallas el caudillo,
se aflojaron sus colmillos
cuando el brazo le corté.
Hasta aquí me trajo el ruano,
siete leguas de un tirón,
pero a causa de un tendón
está aflojando una mano.”
-No se preocupe paisano,
le contesté muy seguro,
lamento este trance duro
pero todo saldrá bien,
para que no pierda el tren
aquí le ofrezco mi oscuro.
Muchos años ya han pasao,
siempre el hombre en libertá;
por mi gesto de amistá
me tuvieron apurao.
El tiempo todo ha borrao
pero yo recuerdo el día,
apenas amanecía,
un relincho trajo el viento
y el oscuro, muy contento,
me anunciaba que volvía.
con su gigantesca mano
y aunque era medio temprano
alguna perdiz silbaba.
El oscuro que montaba
le quería ganar al viento,
un pingo de gran aliento
que nunca pedía una tregua
y devoraba las leguas
como si estuviera hambriento.
Recuerdo en esa ocasión,
cosas que tiene el destino,
en un cruce del camino
lo encuentro al Floro Almirón.
“- He manchao a mi facón
-me confesó arrepentido-
sabe Dios que no he querido
este lance provocar,
y si me voy a entregar
seguro que estoy perdido.
El dueño ‘e la estancia “El Mate”
me sacudió un talerazo
y aquel que levanta el brazo
está dispuesto al combate.
No nació quien me maltrate
le dije sin titubear,
usté podrá controlar
si cumplo mi obligación
pero el día ‘e la eleción
yo sé a quien debo votar.
Mi vergüenza no se quiebra
y menos ante el ultraje
y yo, por suerte, al coraje
no lo gano en la ginebra.
El hombre no era culebra
y ya se armó la de a pie,
aunque un susto me llevé
es de agallas el caudillo,
se aflojaron sus colmillos
cuando el brazo le corté.
Hasta aquí me trajo el ruano,
siete leguas de un tirón,
pero a causa de un tendón
está aflojando una mano.”
-No se preocupe paisano,
le contesté muy seguro,
lamento este trance duro
pero todo saldrá bien,
para que no pierda el tren
aquí le ofrezco mi oscuro.
Muchos años ya han pasao,
siempre el hombre en libertá;
por mi gesto de amistá
me tuvieron apurao.
El tiempo todo ha borrao
pero yo recuerdo el día,
apenas amanecía,
un relincho trajo el viento
y el oscuro, muy contento,
me anunciaba que volvía.
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