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viernes, 8 de junio de 2012

NO TE RINDAS, CORASÓN


Corasón, no seas flojaso
ni te pialés en tus penas,
ricordá que hasta en las piedras
nasen florsitas ‘e raso;
y que si el sol en ocaso
emponcha al vaye en tristesas,
repuntando l’asperesa
de la sintura serrana…,
güelve a’parecer mañana
con oro, luses y fiestas.

Que si el malón del pampero,
atronador y bravío,
con sus chusasos ‘e frío
hase gemir los aleros,
cambea en abril sus arreos
y en susurro, brisa, canto…
trái de las cosas del campo
aromas, besos, suspiros…,
y hasta el “Amén” de un estilo
pa’ que se duerman los ranchos.

Quien te vido, se rairía;
vos que’n malambo de amores
sapatiastes tus primores
sobre’l querer de las chinas…,
hoy, solo, porque una indina
en yerra d’ingratitú
te quemó con su atitú,
¿vas a hosicar en la vida?
no, pues; corazón, ¡arriba!...,
y a repechar juventú.

No te rindas, corazón,
ni pasuquiés tu congoja,
mirá que la vida es floja,
no tiene más que’l tirón;
aguantále su encontrón,
que dominada en el chumbo
te ha de cabrestiar po’el mundo,
alegre, amorosa, güena,
¡hecha arpegio en tu vigüela
y coscoja en tu lobuno!

Versos de Arsenio Cavilla Sinclair

domingo, 3 de junio de 2012

CEPOS Y CORAZONES


Al cumplir la pena que gané en mi hombrada,
iba liao‘e manos con fierro en los pieses,
sobre una carreta quejosa y tumbada
igual que mi vida, ¡charquiada‘e los jueses!

Amparao al ruido de juertes senserros
y en el ¡güeya, güeya! de una tropa en marcha,
con los ñervos duros como cortafierros
rompí los griyetes pa’ ganar la pampa.

Por segunda güelta se me negó el güeso
echando p’abajo lo que m’escasea
y gané de gola pa’l pobre pescueso…
un sepo “sebao”, po’ayá en la frontera.

Como los quirquinchos, hise dos ujeros;
afirmé los tacos, me crujió la isliya;
se simbró mi cuerpo mesmito que asero
y a juersa‘e garganta rompí esa goliya.

Cansaos ‘e mis juidas, ande me tomaron
m’echaron la falta con ¡a vaintisinco!...,
pero en una tarde las rejas flojiaron
al ver patacones sestiando en mi sinto.

Al volver la cara, tarjé muchas leguas;
y por mi fatiga, jué que’n una estansia
hise cabesera en dos trensas negras
y dormí al rescoldo de ojos mácuas.

Y ansina, con besos, cariños, promesas…,
con eso que disen que son cosas falsas,
me amarraron firme como no pudieran
ni griyos ni sepos, ni rejas ni guascas.

Si, amigo; en la vida, tuitas las cadenas
seden a l’astucia, la juersa o la plata;
el alma‘e la prienda que se ama endeveras…
es l’unica cársel de ande no se escapa.

Versos de Arsenio Cavilla Sinclair