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miércoles, 19 de septiembre de 2018

RAMOS GENERALES


Viejo almacén de campaña
reflejo de un tiempo ido,
hoy, ya has desaparecido
y sos una cosa extraña.
Viejo almacén de campaña
tapera de una estación,
te regalo mi emoción
por todo lo que me diste.
Y te digo que cumpliste
con tu muy noble misión.

Tu caja registradora
que era marca “National”,
habrá tirado el total
al llegar su última hora.
Su campanilla cantora
duerme un silencio oxidao.
Ya no se acoda un mamao
en tu mostrador machazo…
Ni hay un resero de paso
comprando un poncho encerao.

Las viejas estanterías
ya no encuentran acomodo.
¡Pensar que tenían de todo!
en otros lejanos días.
De poder, me subiría
a’quel majestuoso tren
que cortaba el terraplén
echando humo en la subida,
y para verte sutida…
trajo cajas del andén.

Hasta vos, llegó el puestero
sin tener una moneda,
y cuanta “Alpargata Rueda”
habrán comprao los bolseros.
Si habrás aguantao ¡mañeros!
con una excusa berreta,
y sin que nadie se meta
a revolverle cajón…
Seguro, que en un rincón
quedó impaga una boleta.

Yo iré imaginariamente
pidiendo “fiao” un recuerdo,
desandando el tiempo lerdo
de un ayer de buena gente,
y cuando diga… ¡presente!
en la puerta de tu casa
se le ha de prender la brasa
al fogón del corazón…
y habrá nostalgia en montón
envuelta en papel de estrasa.

Versos de Darío Lemos

PEONA CORAZÓN DE FIERRO

Fuiste reina indiscutida
vieja cocina de leña,
y mi memoria se empeña
en recordarte por vida.
Quizá sucia y carcomida
te encuentres en un rincón
el fuego de tu emoción
hoy, te calienta la plancha…
porque hiciste la pata’ncha
junto a tu hermano el fogón.

Te vi en el campo con brillo
bien reluciente y limpita,
cuando la buena abuelita
te frotó con un ladrillo.
Método simple y sencillo
para que luzcas esbelta
y al calorcito que suelta
la llama en una ramita…
mientras el fuego crepita
se hace un bife vuelta y vuelta.

Si habrás quemao ilusiones
junto a quienes te rodeaban
en años en que escaseaban
los lujos y patacones.
Si habrás escuchao los peones
en las frías madrugadas
y esa, tu almita tiznada
debe guardar todavía
el eco de una alegría
o una pena trasnochada.

Pa’l tiempo’e las choriceadas
te hicieron rendir a pleno,
de humo se fue el caño lleno
como tren en repechadas.
Y se puso colorada
la chimenea con razón
por tu férreo corazón
se desangró la ceniza…
y tu horno doró con prisa
la torta de chicharrón.

Vieja cocina querida
cuantas cosas que vivimos,
en tiempos que compartimos
aquel pedazo de vida.
La nostalgia dolorida
es un nudo retorcido
pero el tiempo no ha podido
sacarte de mi memoria…
vos, sos un cacho de historia
con gusto a mate cocido.

Versos de Darío Lemos

miércoles, 12 de abril de 2017

EL COSTILLAR DE PALETA

Era domingo y soleao.
La chacra de Secundino
plantada junto al destino
pintaba como pa’asao.
Allá abajo en un tinglao
ya un fueguito se veía,
el patrón iba y venía
y enganchao en una horqueta
un costillar con paleta
oreándose presumía.

La patrona de la casa
aprovechando su franco,
corre la sillas, los bancos
y hasta los muebles repasa.
El humo su huella traza
y la carne ya ensartada
comienza a dejar colgada
de grasita, un lagrimón,
y prepara en un rincón
la patrona, la ensalada.

Sentao en banco’e cadera
Secundino prende un pucho,
mientras lo mira “El Barbucho”
sabiendo lo que le espera.
Linda mañana campera,
suave, como la esperanza,
una torcacita mansa
picotea en derredor
y pa’ aliviar el calor
la “doña” un vino le alcanza.

Se va dorando el asao,
ya el paisano lo dio vuelta,
y un fuerte: “-Vieja… -le suelta-
tené todo preparao!”.
Tarro con tierra al costao
pa’ clavar el asador,
y el tan agradable olor
lo motiva al apetito…
y abajo del ucalito
está armao “el comedor”.

Corta el gaucho una pulpita
que aceta su compañera
y queda en lista de espera
un riñón con su grasita.
En la galleta exquisita
come el criollo Secundino;
como testigo, el molino,
de ese cuadro familiar
y así yo quise pintar
cosas del campo argentino.


Versos de Darío A. Lemos

martes, 7 de marzo de 2017

SOLITARIA SINA-SINA

Al lao del embarcadero
cerquita de la bebida,
una planta bien erguida
le dio su sombra al resero.
Sina-sina fuiste alero
del “changarín”… del “linyera”,
y aunque espinuda y matrera
vos eras un rancho pampa
y se recortó tu estampa
al costao de la tranquera.

¿Quién te puso…? Nadie sabe
pero… ¡que bien ubicada!
Y si habrás prestao gauchadas
ya que otro nombre no cabe.
Un chingolito es el ave
que en tu ramaje anidó…
¡cuántos vientos anunció
cuando rojizos celajes
iban sangrando el paisaje
por donde el sol se escondió!

Había como un fogoncito
y con alambre de vía
una parrilla servía
pa’ quemar un churrasquito.
Hoy, pienso que ese arbolito
fue silencioso testigo
de esos años en que el trigo
rebalsaba en las planchadas
hasta ver vacía y pelada
la estación, como un castigo.

No sé si estás todavía
o si has desaparecido,
quizá el tiempo haya vencido
doblegándote día a día.
Pero a la memoria mía
le clavaste tus espinas
y te añoro bien genuina
rodeada de pajonal…
aparcera del corral
plantita de sina-sina.

Versos de Darío Lemos

sábado, 7 de julio de 2012

EL HIJO DE LA LLANURA


Orillando una laguna
bordeada de pastizal
montando brioso animal
viene don Cirilo Osuna;
desfilando una por una
las cosas que ayer vivió,
todos los años que dio
trabajando de mensual
lo pintan así, tal cual:
sencillo como nació.

Luce con autoridad
bombacha, botas, pañuelo,
orgulloso de este suelo
que canta a la libertad;
amante de la verdad
su palabra es documento.
Enfrentó los cuatro vientos
porque’n el campo se crió
y en el esfuerzo aprendió
a pensar con fundamento.

Respeta y pide los mismo
de todo aquel que lo trate
y es amigo aunque lo maten
pues no sabe de egoísmo;
no le gusta el revanchismo
porque sabe perdonar.
¡Quién! no puede equivocar
la huella, o el pensamiento
sin tener mal sentimiento
sino una desgracia, errar.

Es prolijo por demás
pero sin ser fantasioso,
en el trabajo animoso
si puede, hace de más;
no pidas, dice, y si das
que no se note la ayude
la beneficencia muda
es la que Dios más valora
y el sentimiento que aflora
es pago bueno, sin duda.

Hombre de fe, no vacila
cuando la mala arremete,
el sufrir ya es un juguete
para los años que apila;
pone la experiencia en fila
y en balance generoso
hasta se siente dichoso
porque Dios lo está probando,
por eso sigue luchando
para salir victorioso.

Es hijo de la llanura
y su criolla identidad
tiene la autenticidad
de un arroyo y su frescura,
es tan grande su ternura,
tan puro su corazón,
que yo pienso ¡con razón!
es tan hermosa mi raza
si en esta gente que pasa
se ve nuestra tradición.

Versos de Darío Alfredo Lemos

jueves, 5 de mayo de 2011

EL MORO Y EL ALAZÁN

Cierta vez que cabresteando
a la vida, su mandao…
iba en “el moro” montao
por la huella, rezongando
ya que la suerte amagando
no tocaba mi portal…
llegué a la estancia “El Puntal”
del criollo Antenor Maidana
porque andaba con las ganas
de trabajar de mensual.

Vide atrás de un montecito
una larga fila ‘e gente,
y siguiendo la corriente
me aproximé al trotecito.
Don Farías, pegó el grito:
“-¡Llega justo, Don Ramón!
…hay carreras y el patrón
puso feriao en la zona
por el santo ‘e la patrona
y el compromiso del peón.

Bájele al “moro” el recao
y busque pa’ encarrerarse,
pero mire, ha de cuidarse
de aquel “alazán tostao”,
qu’es ligero pa’l mandao,
salidor como saeta,
pelo ni marca respeta
su dueño en el desafío.
¡No olvide el consejo mío
y lárguele al meta y meta!”

Agradeciendo a Farías
por sus claras intenciones,
relojié los mancarrones
y me dije… ¡Esta es la mía!
Aunque plata no tenía
ni ha correr había venido,
si alguno por atrevido
me convida una carrera
le corro el tiro que quiera
pero ¡a caballo perdido!

Y así fue, vino el mocito
con modales de orgulloso,
diciendo… “-¡Pa’l ‘moro’ brioso
tengo aquel alazancito!”
charlamos un momentito
en forma pausada, lenta,
a él, la soberbia lo alienta
y mi propuesta permite…
La carrera es a convite
metros: trecientos cincuenta.

Palmié en el pescuezo al “moro”,
él al pingazo montó,
la gente se amontonó
pa’ ver quien era más toro.
Al largar, medio lo atoro
y pa’ que seguir?, cuñao,
aquí me ve, desahuciao,
sin conchabo de mensual,
¡pero llevo del bozal
un lindo “alazán tostao”!

Versos de Darío Alfredo Lemos