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domingo, 9 de diciembre de 2012

AL "VASCO" ISA

A los “moros” entablao
ya los vendió en el remate
es que ya era un disparate
también tenerlos parao,
los viajes se han acortao,
las tropas están escasas,
por eso su tiempo pasa
donde se fue avejentando,
¡cuarenta años tropiando
pa’ Ferrante y Apaolaza!

Bien respetao donde quiera
por su decencia y su arrojo
de gorra vasca a los ojos
y de blusa corralera
y como herencia campera
le queda‘e los animales
pelos, marcas y señales
de estancias como pintadas
y pa’hacer una gauchada
no pregunta lo que vale.

Si habrá buscao en la huella
un grillo que le responda
cuando le toco hacer ronda
una noche sin estrellas
o cuando la luna aquella
que salió de madrugada
y en los talas enredada
le dio una sombra a su estampa,
pa’ pintarle al poncho pampa
la plata de alguna helada.

Resero viejo famoso,
si habrás arreao animales,
esquivando cangrejales
y mil yuyos venenosos
y hoy al tranco despacioso
de tu limpia trayectoria,
sobre el pingo’e la victoria
como arriando una sonrisa
allá se va el “Vasco” Isa
rumbo al campo de la historia.

Versos de Horacio Otero

jueves, 6 de diciembre de 2012

JAGÜEL


Igual que una sepultura
tenías dos palos en cruz
y eras un rayo de luz
en medio de la llanura,
eras señal de frescura,
¿te acordás del tiempo aquel
cuando la hacienda en tropel
cáiba al rigor de la siesta?
Era pa’ vos una fiesta
sentirte rodiau, jagüel.

La rondana que en su ruido
lo dejó solo al hornero
que en lo alto del crucero
le gustaba hacer el nido;
hoy de un tala que ha salido
donde estaba la represa
ya no le causa sorpresa
verlo al tranquilo puestero,
si parece el aguatero
con su pingo que regresa.

El balde que fue una joya
perdió y quedó sin desquite
y en el puesto es escondite
que enclueca la pata criolla;
un lazo perdió la argolla
en el gancho volcador
y un cacho’e cadena flor
gastau de tanta batalla
es la única medalla,
que el tiempo dejó en tu honor.

Y en el medio del potrero
donde te hiciste leyenda
sigue afirmada una rienda
sosteniendo el esquinero;
han quedao del bebedero
los ladrillos desparejos
y en el último bosquejo
que el silencio te provoca
te han tapado bien la boca
con púas y tachos viejos.

Hoy ya no te queda nada
y solo por tradición
cuando cae un chaparrón
junta un charco tu hondonada,
y vuelve en las madrugadas
a darse un baño el lucero
faro de un grillo viajero,
navegante  de algún tarro
y seguís juntando barro
pa’ que se quede el hornero.

Versos de Horacio Otero “El Puestero Payador”

viernes, 27 de enero de 2012

TRAVESURA 'E DOS MENSUALES

Igual que’n los vendavales
si el “pampero” se desboca
yo vi dentrar como loca
la mandada en los corrales,
travesura ‘e dos mensuales,
rienda suelta de dos ansias,
que aprovechan la distancia
de un día de cerrazón
pa’ hacer andar el garrón
ya que no ven de la “Estancia”.

Atao en unas varillas
de la costa ‘el alabrao
hay dos pingos ensillaos
barajando las presillas,
los perros por una orilla
no dentran al entrevero,
hay un pingo coscojero
que los tiene sorprendido,
dos veces se han confundido
con el grito de los teros.

Mientras estiran los lazos
en tres tirones, los pillos,
le van cantando los grillos
de la espuela a cada paso,
el rebenque por si acaso
colgao en la fariñera
y al dir a’brir la tranquera
las yeguas en un istante
se llevaban por delante
con gana’e salir pa’fuera.

Son dos criollos al acecho
y una yegua que se escapa
entre el chiflar de las yapa
de un revés y de un derecho,
son dos lazos que hasta el pecho
se vuelcan como una ola,
la yegua se hace una bola
al sentirlo en las rodillas
y hace un surco en las gramillas
con el marlo de la cola.

Y en medio ‘e la polvadera
al grito de “abran cancha”
el más muchachón engancha
prendido de las clineras,
ni rodaja, ni sotera
sabemos que le mezquina,
son cosas de esta Argentina
que’n mis pagos fue creciendo,
y áhi nomás salió corriendo
con un puñado de clinas.

Versos de Horacio Otero

domingo, 24 de abril de 2011

LOS PICAZOS DE OLIVERA

Viene subiendo el repecho
un criollo de altiva estampa,
montao en un pingo pampa
que pega la pera al pecho
y al verlo ansina aprovecho
pa’ir destacando su esmero,
en el tuse, en el apero,
en cola, oreja y ranilla
y en el lujo ‘e su tropilla
que es su orgullo de campero.

Señores viá presentar
al gaucho Lucho Olivera
que trae una yegua overa
con un moro de ‘lunar’,
la estancia “El Espartillar”
representa en este caso,
su experiencia es como un lazo
que apreta trece cogotes
y hoy la va siguiendo al trote
su tropilla de picazos.

Un cencerro charlatán
le va hablando a la distancia
de amores viejos y estancias
por los pagos de Pirán,
y en sus clarinadas van
hablando de cada doma,
tropillas, viejo no es broma
le aclaro bien ese punto
de día salieron juntos
de la estancia “Siete Lomas”.

Después le brindó el destino
los premios de su trabajo
y el golpear de su badajo
le fue marcando el camino
y al verlo tan argentino
se hace milonga un suspiro
porque ocasiones me inspiro
al ver gauchadas como estas,
que sigue siendo una fiesta
dir con la yegua de tiro.

Versos de Horacio Otero