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viernes, 5 de julio de 2024

ACONSEJANDO

 Del lazo de mi emoción

hoy voy a soltar el rollo,

entonando un verso criollo

que me dicta el corazón.

Con mi pobre inspiración

voy a rumbiar campo afuera,

y si la rima mañera

quiere cerrarme el corral

como soy medio bagual

se saltar por la tranquera.

 

El error es falta grave

si se hace con intención,

pero tiene su perdón

cuando la maldad no cabe.

Del apuro nadie sabe

si ha de sacarlo la suerte,

pero nunca sea vida o muerte

el cometer un error,

al que nació parador

la rodada lo divierte.

 

Si a un amigo lo crees bueno

y te sale echao pa’tras

o si creyéndose más

te quiere tener por menos,

tratá de ponerle frenos

pero eso sí, sin recelo

no le temas al revuelo

que es bueno imponer respeto.

El chancho se queda quieto

si lo rascan contra el pelo.

 

Si un día te la ves mal

inclinate pa’l lao fuerte

que va colgando la muerte

en la punta de un puñal.

En política hace igual

fijate bien la balanza

que si el invierno le alcanza

a castigar la osamenta,

del lao que el sol más calienta

el perro pone la panza.

 

Si en la vida se deslizan

las novias en procesión

no les des el corazón

que a lo mejor te lo pisan.

Y si por lindas hechizan

como hombre soltale un reto

y llevá por amuleto

el corazón hecho fierro,

toma el ejemplo del perro

que no deja un palo quieto.

 

Del que con rodeo con vida

nada debés aceptar

por algo antes de largar

se va gastando en partidas.

Es bueno no te decidas

por lo que tu suerte elija

y sin que nadie te exija

dos cosas debés querer:

la madre que te dio el ser,

y el suelo que te cobija.

 

Versos de Emilio J. Frattini

martes, 9 de febrero de 2016

BROCHAZOS CAMPEROS

La tarde, lenta moría
sentenciada por la sombra,
y, el campo, su verde alfombra
como apenado escondía.
Una triste melodía
pasa silbando, un boyero,
mientras que bajo el alero,
contempla un viejo contento
como a la pared, el viento,
le está pasando el plumero.

Poniendo fin a su vuelo
chocó el sol en el ocaso,
y, al saltar, hecho pedazos,
llenó de estrellas el cielo.
La sombra, con desconsuelo
detuvo su ritmo lento,
porque la luna, en su intento
de mostrar su cara chata
dejó su farol de plata
colgando del firmamento.

Adentro, el rancho alumbrado
-con muchas horas de vida-
hay una vela encendida
que se la pasa llorando.
Demuestra un criollo, cantando,
su expresión, clara y sencilla;
mientras que haciendo cosquillas
entre las manos de un mozo,
rezonga el mate, celoso
de ver besar la bombilla.

En esa noche que empieza
entre el silencio, dormida,
le canta un himno a la vida
la “madre naturaleza”.
Deja al pasar, la tristeza,
una emoción campesina,
porque una raza genuina
le da brillo, sin querer
a este criollo anochecer
de mi patria: La Argentina!


Versos de Emilio J. Frattini

martes, 10 de mayo de 2011

ALETEANDO

Aunque me encuentro boliao
en el instante en que vivo
salgo a campear un motivo
para traerlo enlazao.
Viá cortar el alambrao
que ataja mis emociones
para sacar a tirones
alguna rima encerrada
que a’gua n’el charco estancada
el pasto la descompone.

Siempre busco lo seguro
para no ir a un fracaso
aunque sé salir del paso
cuando me veo en un apuro.
Yo no me tengo por duro
pero tampoco por blando,
no me achico ni me ablando
cuando cambio de lugar
y a veces sin alcanzar
seguro que estoy sobrando.

Yo no sé pa’ donde voy
tampoco de donde vengo
y lo que soy le prevengo
que lo grito donde estoy.
Todo lo que digo hoy
mañana yo lo sostengo
y aunque me haga el chancho rengo
cuando me toca perder
soy rico de no tener
y me sobra lo que tengo.

Para no perder el tino,
yo nunca me hago el pesao
y no aprendí a ser ahijao
para no tener padrino.
Casi siempre es el destino
quien templa los corazones
por eso en mis conclusiones
he llegao a comprobar
que a veces el tropezar
pone a prueba los talones.

En el loco desconcierto
de este mundo pervertido
más vale hacerse el dormido
que demasiado despierto.
Fingir el ronco concierto
de la sierra cuando tronza
pues yo no doy ni una onza
al vivo que se amilana.
La rana con ser tan rana
la pescan siempre por sonsa.

Yo que sabio me creía,
cuando rodé cuesta abajo
me costó mucho trabajo
saber que nada sabía.
La vida al mostrarse fría
es la fuente del saber
por eso que a mi entender
mirando de cualquier modo,
aquel que lo sabe todo
tiene mucho que aprender.

Perdí la fortuna entera
tal vez por no ser muy cuerdo
con pingos que fueron lerdos
y mujeres muy ligeras,
pero de todas maneras
a nadie pido clemencia,
ni me muerde la conciencia
de encontrarme ahora así,
porque cuando yo perdí
gané toda mi experiencia.
                                    (1951)
Versos de Emilio J. Frattini