Mostrando entradas con la etiqueta Magallán. Juan Mario. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Magallán. Juan Mario. Mostrar todas las entradas

miércoles, 9 de enero de 2019

PICO A PICO 2

Contraparte del "Pico a Pico" de Carlos Loray


Cuando Don Juan Cabanilla
salió pa’ cambiar el palo
que le quebró un toro malo
de la estancia “La Amarilla”,
le entró como una cosquilla
a su esposa, la Isabel,
de hacer lo mismo que él:
irse un rato de las casas
pa’ hacer un pollo a las brasas
con la esposa de Esquivel.

Y fue muy bien recibida,
pues la esposa de Clarito
había encendido un fueguito
pa’ hacer una pata hervida.
Al verla fue desmedida
la alegría de Raquel,
que empezó, con Isabel,
a darle fuerte a la lata
mientras pelaba la pata
que le matara Esquivel.

Hablaron de los maridos
que pa’l amor andan flojos
que se le cierran los ojos
y hasta se quedan dormidos.
De los novios que ha tenido
la Rosalía Videla,
de los chicos que en la escuela
no aprenden ni a dividir,
y de cómo entró a escribir
el poeta de Cañuelas.

Hablaron con gran dureza
en un tono más que crítico
de aquellos malos políticos
que vendieron las empresas.
De la terrible torpeza
de algún cura violador
que confundiendo el amor
lo cambiaron de vocablo
y están más cera del diablo
que de la paz del Señor.

No perdieron la ocasión
de criticar con motivos
aquellos preservativos
que llegaron de Hong Kong.
La maldita importación
más de un susto les pegó
pues cuando alguno falló
ante el empuje viril
usaron el perejil
que la abuela recetó.

Hablaron de San Martín,
de Rosas y de Perón
y de la mala impresión
que les ha causao Cosquín.
Del fatigoso trajín
del payador Marquesini,
de la quiniela, del quini,
del filipino travesti
y del gaucho Figuretti
de Carlos Spegazzini.

Hablaron de lo que cuesta
apenas sobrevivir
del modo de seducir
y de la próxima fiesta.
De los chicos, de la orquesta,
que siempre ensayando están,
de lo malo que es el pan
si se exagera con él,
de la estirada de piel
que se pegó la Legrán.

Hablaron de los maizales
y de la falta de lluvia
y de María, la rubia,
que se fue con Juan Rosales,
la misma que en los umbrales
de casarse enamorada
estuvo, pero en la armada
aquel gaucho no cayó
porque’l espiral fayó
y ella quedó embarazada.

Conversaron del pasao
cuando tallaba Moreira
y del “Malevo” Ferreira
que estuvo un tiempo escapao.
De lo mal que se ha portao
la sobrina de Ramona
que se ha vuelto querendona
y ya arrebató un marido
y del aire comprimido
con que tiró Maradona.

Hablaron de cosas idas
entre las dos,  pico a pico,
se olvidaron de los chicos
y no hicieron la comida.
Fue breve la despedida
pero ante todo fue grata,
Isabel se hizo la rata
llevando su poyo crudo
y Raquel tampoco pudo
ver cocinada su pata.

Versos de Juan Mario Magallán

lunes, 7 de enero de 2013

CUATRERO

-Decí, hermano, que te pasa
que llegás tan apurao,
con el caballo cansao
a entrarte dentro ‘e la casa?
Aunque el tiempo cruza y pasa
y algún recuerdo se aleja
no olvidaré que las rejas
se han abierto para vos
y por ser lo que ahora sos
murió de pena la vieja.

-Decime, ¿ya te olvidaste
de aquella noche de luna,
cuando sin piedad ninguna
la tropilla me robaste?
Bajo el freno disparaste,
y me dejaste de a pie.
Te juro, nunca dudé,
que vos eras el ladrón
y aunque no tengas perdón
yo jamás te delaté.

-Después llegó a mis oídos
que la partida enfrentaste
y que una banda formaste
de cuatreros y bandidos.
Yo sé que andarás metido
en algún oscuro enredo.
Me señalan con el dedo
tan solo por ser tu hermano.
Precisarás una mano
pero… ayudarte no puedo.

-Ya ves, yo no te pedi,
ni ayuda ni protección,
tan solo quería el perdón
de la madre que perdí.
Si murió pensando en mi
moriré pensando en ella.
¿O no ves que allá, en la huella
ya se acerca la partida?
Quieren quitarme la vida
para sumarse una estrella.

-Hermano, voy a pelear,
yo jamás me entregaré.
Y si hasta aquí disparé
aquí los voy a esperar.
No los alcancé a contar
pero vienen en malón,
no he pedirles perdón
ni he de darles el revés.
Te juro que sin son diez
hay cinco pa’ mi facón.
………………………
Y diciendo así el cuatrero,
besó la cruz del facón
cual murmurando un sermón
se metió en el entrevero.
Su hermano bajo el alero
volvió la vista al pasao
y al ver que se había acunao
como él, en la misma falda
dando espalda con espalda
murieron acribillaos.

Versos de Juan Mario Magallán