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lunes, 26 de mayo de 2014

CARRERO

Al monumento al “Carrero Quilmeño”
inaugurado en Ezpeleta, el 13/04/2014

Le hiciste un tajo a la pampa
cuando las llantas cortaron
y así las huellas quedaron
profundas pero sin trampa.
Y del carrero la estampa
me trae grato recuerdo
hay uno que no lo pierdo
siempre en las rienda afirmau
y cerca d’él, un trenzau
por si hay que apurar un lerdo.

Son las manos femeninas
que dan vida a la escultura
y ahí se agranda la figura
de la mujer argentina.
Ha de saber el que opina
que el carrero no fue un mito
al tranco o al trotecito
afirmau en el pescante
recordando un tango de antes
se fue silbando bajito.

Pienso que fuiste y serás
un soldau en el camino
que en este pueblo argentino
peleaste como el que más.
Y si pecaste de audaz
fue porque sobró coraje
y aunque hoy el tiempo te ataje
mientras que alumbre una estrella,
habrá un carrero en la huella
¡como señal de homenaje!
                                           (6/04/2014)

Versos de Juan Carlos Gaffoglio

                        “El Cimarrón”

domingo, 30 de diciembre de 2012

"EL MORITO" DE VICENTE

1
Tengo un “morito” liviano
en los doscientos ligero
sin laya de parejero
pero pa’l caso baqueano.
Bracea muy bien de mano
afirma bien el garrón
como trompo en la ocasión
pa’ obedecer en las riendas,
y trabajando en la hacienda
con más fuerza que un malón.
2
“-Vicente, me dijo un día
un criollo chascomusero,
con tu “morito” yo quiero
dentrar en una porfía.
Vos, sos gaucho de valía
no me lo vas a negar
a Palermo quiero entrar
-me decía muy risueño-,
pa’ que aprecien los porteños
su condición al andar”.
3
Cuando dentró a concursar
y se afirmó en las arenas
Pedrito a las nazarenas
ni las tuvo que sudar.
La gente lo entró a mirar
como sapo de otro pozo,
yo retozaba de gozo
afirmándome en un banco
porque vi que “el pico blanco”,
se les ponía trabajoso.
4
La monta, un caso especial,
Álvarez fue garantía
mostró saber y baquía,
pa’ese trabajo rural.
Lo entendía el animal
como si fueran hermanos
“el moro” sin ser  baqueano
se le prestó para el juego
aplaudiendo desde luego
la habilidad del paisano.
5
Fue pa’un concurso de rienda
y caballos de trabajo
los jueces miran de abajo
pa’ ver mejor la contienda.
Y sin que nadie se ofenda
les viá decir compañero,
que “el moro”, entró primero
sin ninguna discusión
segundo el de Marañón
del Pago de Mataderos.
6
Por sus encuentros macizos
capaz de tumbar un rancho
y le observas a lo ancho
que no es tripa pa’ chorizo.
Detallándolo es preciso
decirles que es muy baqueano,
yo se lo compré a un paisano
de los Pagos Coneseros,
marca de Erbite, aparcero,
seguridad de antemano.
7
Verlo andar es una joya
como avispas sus orejas
y enlazando no perpleja
por más que zumbe la argolla.
Muestra así su estampa criolla
de caballo muy mentau
ricos se me han arrimau,
con cheques y documentos
pa’ tentarme en un momento
fortuna me han ofertau.
8
Jamás pensé en negociarlo
ni separarme del “moro” 
pero un tal Romualdo Floro
en plata vino a taparlo.
En seco quise cortarlo
pero él redobló la usura
yo afirmado en mi postura
le dije: Mire paisano,
ni el oro del Vaticano
me paga las herraduras.
9
Es mi “moro pico blanco”
hoy un chuzo codiciau
es mi crédito cuñau
con más respaldo que un banco.
Y así por honesto y franco
les viá decir amigazo,
mostrandole de un brochazo
otra cualidad marcada,
lleva una pata calzada
pa’ dato, del lau del lazo.

Versos de Juan Carlos Gaffoglio
                       (El Cimarrón)

sábado, 20 de octubre de 2012

LA FIAMBRERA

Por lo mucho traqueteau
y sin entrar en cuestiones
me están sobrando razones
como pa’ hablar del pasau.
Y aunque quedaron de lau
casi todas por igual
ya que no les cae mal
como ha sido tan campera
les viá hablar de la fiambrera
que ha sido tan servicial.

Bajo una planta colgada
no eras motivo de adorno
si las mosca’, en tu contorno
zumbaban desesperadas.
El resto de una carneada
supo engordar tu esqueleto
dicho con todo respeto
ya que naciste vacía
y si te llenaste un día
jamás te han visto en aprieto.

De tranquera siempre abierta
pa’ recibir cualquier cosa
allí el paisano la goza
viéndola siempre cubierta.
El bicherío no acierta
como bandear tu enrejau
y al ver que del otro lau
está el manjar preferido
muchos se quedan dormidos
prendidos del alambrau.

Se me hace verla a mi vieja
tranqueando a tu alrededor
arreglando tu interior
pa’ que después no haya quejas.
Hoy mi memoria refleja
los años de chiquilín
que en caluroso trajín
le echaba otra mancha al piso
desgrasándose un chorizo
queriendo ser salamín.

Guardó desde la manteca
a un peludo sancochau
el queso, un hueso pelau
y a veces carne reseca.
Porque si el invierno enteca
el bolsillo del cristiano
uno de a poco echa mano
y por áhi queda vacía
hasta que vende una cria
o puede cobrar el grano.

Suelo verte a las perdidas
en algún rancho pobrón
triste como el corazón
que va perdiendo su vida.
Por eso en la despedida
te quiero nombrar con ganas
si un día fuiste campana
bien te ganaste el derecho
porque afirmau a tu techo
un gallito cantó a diana.

Hoy se vive el modernismo
de aparatos enchufau
muchos ya te han olvidau
pero vivís pa’l criollismo.
Te has perdido en un abismo
difícil de regresar
mientras yo pueda cantar
despacio y a mi manera
te voy a nombrar, fiambrera,
como algo más de mi hogar.

Versos de Juan Carlos Gaffoglio (El Cimarrón)

viernes, 22 de julio de 2011

LA BOINA 'E VASCO

En pocas palabras quiero
contarles como al descuido
algo que está en el olvido
de muchos versos camperos,
opino que es lo primero
que un hombre va a acariciar
cuando se dentra a pasar
la mano por la cabeza,
le da una tibia pureza
“la boina ‘e vasco” al rozar.

Con el tambero ella espera
madrugadas de rocío,
se calienta en el vacío
de alguna vaca lechera,
pa’ largar una carrera
como bandera se usó
y si algún criollo encontró
huevos de tero fresquitos
en la boina y al tranquito
pa’l rancho se los llevó.

Porque es prenda muy barata
se acomoda donde quiera
y la usas de agarradera
cuando hirve la pava ‘e lata;
su presencia es siempre grata,
no molesta en ningún lau
y hasta en el mismo poblau
la veo lucirse orgullosa
sobre el pelo de una moza
o algún viejito acriollau.

La boina no se acompleja
por la forma que le diera,
si hay sol le encajás visera,
si hay viento, hasta las orejas;
ella comparte tus quejas,
sufre con tus desconsuelos,
por áhi la tirás al suelo
descargando un malestar
y a veces pa’ festejar
feliz, la tirás pa’l cielo.

La “conserva” es colorada
y blanca la “radical”,
la negra es primordial
que a todo criollo le agrada;
pienso que nadie ni nada
puede olvidar tu pasao
y hoy contento he comprobau
con alegría y anhelo
que una gris con mucho vuelo
se está ganando al mercau.

Si le prestás atención
a su vida cotidiana
verás que la boina hermana
nuestra gaucha tradición;
se encuentra en cualquier reunión,
le calma el nervio al cristiano
cuando a veces el paisano
le habla de amor a una china
buscando palabra fina
la hace jugar en sus manos.

Si un día queda en la huella
y ya no puedas usarla
la que venga a reemplazarla
va a ser eficaz como ella;
los años no le hacen mella
pero le abrirán la herida,
si le das la despedida
sin tenerle compasión,
tirándola en un rincón
por vieja y por desteñida.

Versos de Juan Carlos Gaffoglio
                         "El Cimarrón"