Mostrando entradas con la etiqueta Gandola. Pancho. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gandola. Pancho. Mostrar todas las entradas

martes, 13 de febrero de 2018

LA TROPILLA DE BARBOSA


En la esquina de Liceaga
que’s una esquina’e reseros,
vi tropilla y parejeros
de cuanto gaucho llegaba;
unos venían por la taba,
otros por oír cantar
y muchos para tomar
algunos tragos de caña,
esa inolvidable maña
para el vicio despuntar.

Entre las tantas tropillas
que vide en ese lugar
una les viá a detallar:
pingos flores, maravillas,
redondo como bolillas,
no hay desecho ni mañero;
su dueño, es un resero,
un tal Juvenal Barbosa,
que trabaja’e cualquier cosa
¡linda planta de surero!

Mansa como un perro viejo
va adelante la madrina,
chiquita, criolla, muy fina
y es de pelaje “azulejo”;
badajea bien parejo
el cencerro al caminar,
un “moro” le va a la par,
le sigue un “aporotao”,
relincha un “bayo encerao”
y un “pampa” dentra a trotar.

Un “oscurito” macuco
de la marca’e los Piovano,
ligero de pata y mano
dispara como un trabuco;
el “palomo” es pa’ un retruco,
no he visto de más valor,
corajudo y pechador
es de atropellar de a un ciento…
Pa’ mi, no ha empujao el viento
otra tropilla mejor.

Versos de Francisco "Pancho" Gandola

viernes, 18 de julio de 2014

EN LO DE ALMADA

Atráquese compañero,
pele el fierro y pegue un tajo,
si anda con vueltas, barajo
va hayar las garras y el cuero;
chicuelón era el cordero,
no esperaba tanta gente
y pa’ mejor, dirrepente,
me han caído unos reseros
del lau de los mataderos
que aquí los tiene presente.
  
Ya le avisé a la Ciriaca
que haga unos güevos freyidos
ansina como al descuido
que llene el buche’l que atraca;
una quijada de vaca
ya la tengo sancochada,
que en casa de Justo Almada
ninguno salió con hambre,
y ya les traigo un matambre
de la última carniada.

Vos Demesio, anda a buscar
al pozo una damajuana
que dende hora temprana
he puesto pa’ refrescar;
acarriá pa’ este lugar
algunos jarros de lata,
queso y dulce de batata
y unos chorizos en fiambre,
que’sta gente está con hambre
y no es cuestión de bravata.

Será muy pobre la casa,
pobre’l rancho de terrón,
pero grande’l corazón
pa’l que llega o pa’l que pasa;
no cualquier caldito es grasa,
y pa’ seguir con la farra
alcanzame la guitarra,
por milonga cantar quiero,
soy argentino y surero,
mi alma a lo gaucho se agarra.


Versos de Francisco “Pancho” Gandola

sábado, 24 de noviembre de 2012

EL RANCHO


Hecho pa’ las agachadas
cuando soplan los pamperos,
cuasi a pique los aleros
como buscando aliviadas,
soportando las heladas,
de la lluvia y el chubasco
en el que a veces me atasco
porque’s ancho y retacón,
habrá “pa’usté” en el fogón
sangrando siempre un churrasco.

Hecho de paja y terrón
¡como “pa’que ustè” lo viera!
sosteniendo su cumbrera
con fuerte, enjarrao horcón;
en la guitarra, el bordón
vibrando mis sentimientos,
un catre trenzao de tientos
y dos sillas de vaqueta
¡como “pa’ que usté”, coqueta,
se arricueste en sus asientos!

Por los tehuelches indianos
matrones pampas tejidos,
serán “pa’ usté” como nido
en los inviernos pampeanos,
contra el sol en los veranos
dos sauces forman ramadas
y en las tardes incendiadas
si “usté” quiere refrescarse,
¡no tiene más que tirarse
al remanso de la aguada!

En él vivieron mis viejos
y como yo quedé guacho
necesito pa’ un empacho
sus remedio’ y sus consejos;
tirando en yunta, parejos,
repuntaremos los dos
y… ¡como oyendo su voz!
si “usté” se lo pide al cielo
al año tendrá el consuelo
que un hijo le mande Dios.

Versos de Francisco “Pancho” Gandola 

sábado, 21 de mayo de 2011

LOS DOS HERMANOS

Entre sauces coloraos
que cimbran como bordonas
y los lagos de esa zona,
hay dos ranchos afamaos;
viven en ellos guasquiaos
por la lonja del destino
dos criollo’a cual más ladino
pa’ conocer el terreno!,
uno es un roto chileno,
el otro, un gaucho argentino.

Hasta la mesma cumbrera
alzaron su rancho igual
con barro ‘e tembladeral
y paja de vizcachera;
cada cual una bandera
ostenta en el mojinete,
y a cada cual le compete
al tremolar sobre el quincho
esta leyenda: “El Relincho”,
y estas palabras: “El Flete”.

Tropilla de doradillos
monta el paisano argentino,
y el chileno campesino
viaja en caballos tordillos,
pellizcan los culandrillos
y las matitas de berros,
y el tintín de los cencerros
bordeando el tembladeral,
es el mismo; como igual
el alerta de los perros.

Hasta ayer fueron rivales
y los vieron no sé cuando
sin lastimarse, peliando
veinte minutos cabales;
iban los largos puñales
de hacha, punta y de revés,
yendo al mover de los pies
los golpes de arriba a’bajo
y cuando llegaba un tajo
paraba el poncho a la vez.

Pero, murió un hacendao
dejando dolores fijos
y se supo que eran hijos
los dos del mesmo finao…
Tenía aquel viejo endiablao
a más del rancho querido,
otro calor, otro nido
que abandonó en sus desbandes
del otro lao de los Andes
donde el chileno ha nacido.

Esta es la historia sencilla
de éstos que, si en su existencia
el poncho lo diferencia,
no la bota y la golilla;
la una y la otra tropilla
sabe de apartes sin bretes,
y en los lagos, ¡no es juguete!,
se azotan como el carpincho
nadando los de “El Relincho”
mesturaos a los de “El Flete”.

Versos de Francisco "Pancho" Gandola