de la
estancia en que nací
cuántos
recuerdos pa’ mi
guardás en
cada rincón.
Sos
pedazo’e tradición
que se
conserva orgulloso,
sos el
punto luminoso
donde el
gaucho se guarece,
sos como el
criollo que ofrece
su poncho
para el reposo.
Cuando el
invierno empezaba
a hacer
sentir su crudeza,
junto al
fogón, con presteza,
la gente se
acomodaba.
Un cantor
nunca faltaba
que a
pedido de un mirón,
entonaba
una canción,
pa’ darle
gusto al oido,
mientras
algún comedido
ensillaba
un cimarrón.
Solo había
en su interior,
dos
candiles pa’ dar luz,
y un par de
fierros en cruz
que servían
de asador.
Una pava de
color
y un mate
grande y bocudo,
adornao con
un escudo
hecho a
punta de facón,
y unas
leñas pa’l fogón
que se
encendía a menudo.
Versos de Tomas
García