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jueves, 20 de diciembre de 2012

MI CENCERRO CUADRAO


Cencerro tradicional
que a mi me hicieron llegar,
me lo dio Carlos Villar
dueño’e la Estancia “El Casal”,
y pa’ mi vida rural
me viene como pintao,
es un clarín que ha sonao
al despertar la mañana
cuando pastea mi “Tobiana”
con mi cencerro cuadrao.

Hecha’e seis la cogotera
bastante fuerte quizás,
y pa’ que no la eche atrás
le coloqué la frentera,
y más pa’ que no sufriera
al ver “el ojo” gastao,
de tiento crudo y mojao
lo retobé con trabajo,
y de argolla es el badajo
de mi cencerro cuadrao.

Sonador como campana,
sigue contando sus quejas
y mojando las orejas
lo hace sonar mi “Tobiana”,
los pingos en caravana
lo escoltan, y es respetao
y algún relincho cortao
de aquel que queda pastiando,
ya lo alcanza retozando
a mi cencerro cuadrao.

Abre un surco en la neblina
con su estridente sonido,
y al pegar algún chiflido
escoltan a la madrina,
si la noche se avecina
y el cielo queda toldao,
o si la luna se ha entrao
y hay que salir de un apuro,
lo siento en lo más oscuro
a mi cencerro cuadrao.

Hace acortar el camino,
derrota legua por legua,
bien hermanao a la yegua,
a quien alegra su trino,
su sentimiento argentino
lo deja desparramao,
y ahora, que lo he destacao
con fuerza quiero gritar:
¡gracias Don Carlos Villar
por el cencerro cuadrao!

Versos de Juan Félix Oar

jueves, 28 de abril de 2011

ACLARACIÓN

1
Mi verso quiero dejar
así nomás de pasada,
para nuestra caballada
que jamás voy a olvidar.
Yo quiero solo aclarar
a todo el aficionao
que a veces he oservao
en uno y otro paraje
que confunden el pelaje
del pingo que han ensillao.
2
Es muy poco mi saber
y muy chica mi esperiencia
pero hay que hacer diferencia
en el pelaje, a mi ver.
Si hasta suele suceder
que al “picaso”, en un apuro
hay quien lo ha llamao “oscuro”
y si el sol los ha quemao,
“cebruno” los han llamao…
Eso yo les aseguro.
3
Al “moro” con el “tordillo”
no me lo confunda, hermano,
como el “alazán” del “ruano”
y el “moro” con el “rosillo”;
“colorao”, del “doradillo”
y del “zaino colorao”;
el “bayo” con el “gatiao”
no confunda, le diré,
el “zaino” del “pangaré”
y el “alazán” del “tostao”.
4
El “overo” y el “manchao”
separo uno por uno,
el “barroso” del “lobuno”
y “rosao” de “entrepelao”.
No confunda en ningún lao
el “sabino” y el “tordillo”
y sepárelos con brillo
como el “palomo” del “blanco,
eso se conoce al tranco
es muy fácil y sencillo.
5
Está el “castaño”, el “pintao”,
el “azulejo”, el “tobiano”,
el “dorao” y el “rabicano”,
el “yaguané” y el “bragao”.
Y empiezo por otro lao
con manchas particulares,
en el campo muy vulgares
como el “lista” y “malacara”,
que tan fácil encontrara
andando en estos lugares.
6
Está el “pampa”, el “mascarilla”,
el “estrella” y el “lucero”,
el “lista tuerta”, que quiero,
“pico blanco” y “gargantilla”.
También está el “testerilla”,
el “media res” y el “maneao”,
el ”medias botas”, el “trabao”
y el “argel” ya lo atestigua;
me voy con la frase antigua:
¡Es muy ligero el “cruzao”!
7
Yo he querido en mi versiar
destacar pelo por pelo
que para mi es un anhelo
el poderlos comparar,
y así poder aclarar
sin lugar a confusión,
y si pegué un tropezón
al ir tirando con rollos:
¡Cómo ustedes son bien criollos,
les voy a pedir perdón!

Versos de Juan Félix Oar