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sábado, 16 de junio de 2012

DÉCIMAS SUELTAS -2-

DESEMBUCHANDO

Al Cabo Ipuche, juró,
Zapata, ante mucha gente,
largárselo, frente a frente,
todo el odio que embuchó.
En eso aquel vino y dio
el grito de: “-¡Alto, Zapata!”,
pero al ver la enorme lata
que pelaba el Cabo Ipuche,
lo que tenía en el buche
le salió por la culata.

PA' OIR MEJOR

“-Con yuyos y agua caliente
le aliviaré la sordera”,
una vieja curandera
ansí le habló a Don Vicente.
“-Y en caso que no le siente
tengo entuavía algo, Don”.
Y él, por equivocación
de lo que dijo la vieja,
se enllenó una y otra oreja
con tapones de algodón.

UN BENEFATOR

N’el pago ande yo nací
los aficionao a hurcarse
tuvieron que acostumbrarse
a no morir más ansí.
Les vendía un gringo allí
unas sogas muy baratas,
medio comidas por ratas
que de nada les servían.
Al colgarse se rompían
antes de estirar las patas.

CUENTAS CLARAS

En mi carro alcé un vecino
que un día de sol rajante,
diba trepando jadiante
por la cuesta del camino.
Dispués de un rato, el ladino
que jue quietito y callando,
rompió su silencio cuando,
tirándome de la manga
dijo: “-Don, en esta changa,
¿cuánto es lo que voy ganando?”

Versos de Cupertino del Campo

domingo, 8 de mayo de 2011

DECIMAS SUELTAS

A LO MEJOR…

La viuda de Nicolás
consiguió, dispués de todo,
atrapar, ¡y de qué modo!
al chúcaro capataz.
Como lo hizo ansí nomás,
pobre, fiera y sin ayuda,
ya en el pago naides duda,
a ráiz d’este sucedido,
de que hasta al más alvertido
se le aparece la viuda.

COMO ÑANDÚ

Vido, un indio caturao,
nel fortín, una cuchara,
y algo como “¡cosa rara!”
dijo en su lengua, estrañao.
Por señas, a un enganchao
“¿Qué es eso?”, le preguntó.
El melico contestó
tamién -pa’ hacerse entender-
por señas: “Es pa’ comer”.
¡y el indio se la comió!

INSEPARABLES

Facón en mano, peliaron
Eleuterio y don Facundo,
por no caber en el mundo
los dos, sigún declararon.
Y áhi nomás tiesos quedaron
don Facundo y Eleuterio.
Dispués (y éste es un misterio
que solo compriende Dios)
cabieron muy bien los dos
en el mesmo cementerio.

CON ARMAS IGUALES

A Juan Fierro que al fortín
llevó preso el cabo Fuentes,
y que con uñas y dientes
se le resistió hasta el fin,
lo embistió un feroz mastín,
justo al salir del encierro;
hizo la pata ancha Fierro,
y jue tal la mordedura
que acabó en la sepoltura
ese mesmo día, el perro.

PA’ NO DESMENTIRSE

De defetos que tenía
Ponciano ya reventaba,
pero él siempre los negaba
y lo mesmo repetía.
Tanto se envició que un día
que alguien le dijo: “Parece
usté hombre honrao”, en sus trece
se mantuvo y en sus modos
y retrucó: “Tendré todos
los defetos, menos ese.”

Versos de Cupertino del Campo