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domingo, 23 de abril de 2017

LARGARON!!

Siguen llegando jinetes,
allá retumba el rebenque;
es domingo y el palenque
está repleto de fletes.
En la esquina “Los Tres Sietes”
hay carreras ese día.
Un paisano desafía,
le aceptan y muy confiado
dinero, manta y recado
a su “moro” le confía.

Van dos jinetes de menta
en dos pingos de esperanza
y suben a la balanza
para redondear sesenta.
Allí la suerte no  cuenta,
tan solo la furia impera,
van a soltar a bandera
y, según lo establecido,
corren todo lo carpido
que son, trescientos de afuera.

¡Largaron…! Un griterío
ensordecedor se escucha,
es titánica la lucha
que hace honor al desafío.
Un paisano grita: “Al mío
voy doble contra sencillo”,
por allá brilla un cuchillo,
queda una cara marcada
y el Juez, falla en la llegada:
“Señores: ganó el rosillo”.

Al del barbijo lo curan,
alguien le vendó la cara,
el que lo marco dispara
-tiene deudas que lo apuran-,
los comentarios no duran,
la emoción le pone un velo.
De nuevo retumba el suelo,
la fiesta campera canta
y el que se jugó la manta
en su “moro” sale en pelo.


Versos de José Alaiz

martes, 12 de marzo de 2013

TEMPORAL

Es tremendo el temporal,
noviembre parece invierno,
resulta aquello un infierno
como no se vio otro igual;
enloquecido un bagual
dispara rumbo a la estancia,
cae el agua en abundancia
lavando la espiga rubia
y el viento tira la lluvia
veinte metros de distancia.

Un arroyito crecido
va cargado de reptiles,
el agua cae a  barriles
sobre un suelo endurecido;
aquel cielo enloquecido
que no conoce adversario
desata su abecedario
desafiando al mismo Dios
y un rayo lo parte en dos
al ombú ya centenario.

Aquel temporal terrible
se ha salido de la vaina
y como el viento no amaina
avanzar se hace imposible;
aquello resulta horrible,
llueve y llueve sin cesar,
se ve en el bajo flotar
los gajos del viejo sauce
y el agua busca su cauce
para seguir rumbo al mar.

Mi encerado veterano
no permite que me moje,
sin que la tormenta afloje
se hace de noche temprano;
es una laguna el llano,
ya no se ve media vara
y al ver que la lluvia para
monto y sigo campo afuera
y en una pobre tapera
hago noche hasta que aclara.

Amanece, prendo fuego,
caliento el agua y mateo,
sin apuro churrasqueo
y un beso al porrón le pego;
después con un “hasta luego”
dejo la vieja tapera,
ningún problema me espera,
¡vamos!, me grita el camino…
Y como soy argentino
vengo y voy, por donde quiera.

Versos de José Alaiz

viernes, 14 de septiembre de 2012

AL QUE ENFRENEN...

1
Hay murmullos de cuadreras,
y de pingos imbatibles…
para mí no hay imposibles,
tratándose de carreras.
“Al que saquen las bajeras”
-pegó el grito Enrique Uzal-,
luego Nicasio hizo igual
con otro, tan manso y bueno,
que hasta les corría sin freno
con la rienda en el bozal.
2
Uno vino de La Pampa
ya listo para el apronte,
y el de la Guardia del Monte
es buenazo hasta en la estampa.
Don Nicasio, si hacen trampa,
los piensa sacar “sirviendo”;
a gritos me estoy riyendo
-amenazar a talero-
pero en fin, al “Dorreguero”
le van a ganar corriendo.
3
Corriendo me han de ganar,
siempre que haya quien acete.
Yo dispuesto al que me rete,
“pago!”, le voy a gritar;
no acostumbro a disparar
ni a quedarme en el pantano.
Tengo por si acaso un “ruano”
que siempre ha sido primero,
y si echan un tropillero
también tengo un “rabicano”.
4
A ese mentao “sangre ‘e toro”
y al “alazán” de Cirilo
soy capaz de darle kilos
con un potrillito “moro”.
No respeto a Uzal ni a Floro,
a Nicasio, ni a ninguno.
Pueden puntear de uno a uno
los de la marca Contreras,
porque, en cuestión de carreras,
mi crédito, es un “lobuno”.
5
Como ya no tiene contra
olvidó casi al galpón,
pero, así y todo, sueltón,
en un momento se apronta.
Este servidor lo monta
porque si llega a extrañar,
es capaz de corcovear
y a partir, loco, se niega,
pero al punto se sosiega
con solo verme llegar.
6
Los que se quieran probar
pueden nombrar el paraje,
fecha, cantidá y metraje,
y comiencen a varear.
Que yo pienso terminar
con “tordillos” y “tostados”,
y con todos los mentados
de la Esquina de “Las Latas”;
no han de llevarse mi plata
ni corriendo con dopados.
7
No se me vengan en fija
con unos deshechos gordos.
Si tienen y no son sordos,
echen mano a la verija,
aprieten bien la clavija
y afilen los animales.
los Nicasios, los Uzales,
los Contreras, los Cirilos,
no pido lonja ni kilos,
-¡Vamos de iguales a iguales!
8
Yo le doy pasto cortado;
también avena aventada.
La ración bien controlada
siempre por litros he dado.
Tuve un maestro a mi lado
y no le salí tan manco;
lo sé trabajar al tranco,
cuando hay alguno alocado;
también le doy máiz quebrado
marca “Pisingayo” blanco.
9
Bien levantadito el freno,
después de alguna partida,
le hago a fondo una tendida
y me lo traigo sereno.
Si el animal está bueno
en el desbaste se sabe;
no es señores que me alabe
pero la ocasión me obliga
y perdonen que les diga
que, cuidar es cosa grave.
10
Igual les corro a bandera,
a media vuelta o partiendo;
me parece estarlos viendo
saltándome la tranquera.
Pero, de cualquier manera
el desafío está hecho.
El que se crea con derecho
y pingo para medirse,
puede montar y venirse
que yo no aflojo ni un trecho.
11
Ya estando en este terreno
no puedo volverme atrás,
a no ser que esté de más
como rana en charco ajeno.
Enfrene el que tenga bueno
y si hay otros que lo sigan.
Si son muchos y me obligan,
también tengo dos nocheros.
Bueno, sin más caballeros,
será hasta que ustedes digan.

Versos de José Alaíz

sábado, 23 de abril de 2011

COPO

No me vengan con zonceras
ni amaguen por amagar
que yo para galopear
sé acomodar mis bajeras.
Hago noche en las taperas
y siempre alerta y dispuesto
vivo pegado a lo nuestro
y nada me hará cambiar
y si me pongo a tallar
es para doblar el resto.

Como nunca he sido manco
sé pecar de ganador,
baquiano y conocedor
en las oladas me enanco;
sin aflojar medio tranco
con el que obliga me topo
y aunque con caña me dopo
nunca me tumbó una tranca
y gustándome la banca
en el aire grito copo.

Nadie me cambia de idea,
nadie me indica el camino,
soy ante todo argentino
sin mordaza ni manea,
al que de sabio alardea
sin ser sabio le replico
y perdón si los salpico
al decir sin intención,
que ninguno sin razón
me pudo cerrar el pico.

Sin que saquen ventaja
me entrevero entre los buenos
y estando en pagos ajenos
desconfío del que ataja;
arisco con la baraja
jamás caigo en la volteada,
los puntos nunca ven nada
por más que miran y miran,
yo conozco ni bien tiran
si la taba está cargada.

Nunca me achata la mala
porque sé ser perdedor
y hecho en el duro rigor
soy como tronco de tala;
sé entonar una vidala
cuando el silencio me pesa
y si el pampero me besa
me siento más en lo mío,
del que reza no confío
y menos del que no reza.

Aprovechar la ocasión
sabe ser una ventaja
pero que se ate la faja
el hombre que erra el tirón;
al verme medio cortón
más de uno se fue de boca,
más sepa quien me provoca
que jamás he sido piche,
ni guitarra de boliche
“que cualquier mano la toca”.

Versos de José Alaiz

A BANDERA

Para correr ‘dos ochenta’
con el ‘Indio’ me arreglé,
lo que llevaba jugué
contra su moro de menta;
sacando la misma cuenta
él también se rejugó;
en dos caballos quedó
cifrada toda esperanza
y al subir a la balanza
en ‘sesenta’ me igualó.

Enseguida conocí
que el hombre tenía caballo
y buscándole algún fallo
dos veces punta le dí;
como riéndose de mí
él también punta me dio
y al ver que nada logró
me tanteó en una corrida;
lo convidé en tres partidas
y ninguna me aceptó.

Entre partir y partir
aquello empezó a cansarme,
él, tratando de sacarme,
yo, procurando salir;
de reojo lo vi venir
y me invitó en furia entera,
como si no lo sintiera
se gastó en esa tendida
y al errar otra partida
nos pusieron la bandera.

Para largar de parao
estaba todo dispuesto,
mi pingo lleno de resto
estaba bien alertao,
al indio lo vi avispao
esperando la carrera,
nos bajaron, ¡si usté viera!
aquello terrible fue…
Mi zaino no sé por que
…se me quedó en la bandera…

Versos de José Alaiz