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miércoles, 30 de agosto de 2023

EL MORENO

 Yo soy el canto señores

para todos los que escuchan

y llevo altiva la lucha

contra todos los rigores

cantando habrá mejores

con buena voz y con arte

pero solo es una parte

yo abarco hasta el infinito

porque mi voz es un grito

y mi palabra estandarte.

 

Cadena que hace cantora

al ave de la roldana

no me preocupa el mañana,

ni el ayer, solo el ahora.

En la suerte bienhechora

de ir cantando por el mundo

yo siento que me confundo

en su propia consistencia

es la ley de la experiencia

solo un destino errabundo.

 

Y aunque negro soy por fuera

bien blanca ha de ser mi alma

para que encuentre la calma

de esta vida pasajera.

Y todo aquel que me quiera

ha de tener mis favores

aunque sé de sinsabores

no de dejo de ser un niño:

porque me faltó cariño

me hice hombre con los rigores.

 

Arriba estará la luz

abajo la oscuridad

arriba está la verdad

abajo solo la cruz,

y con esa misma luz

que iluminó al Nazareno

canto lo malo y lo bueno

con la voz de lo profundo

aunque por fuera sea el mundo

negro, como este moreno.

 

Versos de Juan Cruz Barbosa

miércoles, 4 de mayo de 2011

EL PRIMER GALOPE

“Áhi tiene el potro ensiyao,
acomódese la faja
que nu’hay que darle ventaja
aunque lo vea regalao;
de las porras malcornao
yo se lo viá sostener
tapao, que no pueda ver
cuando se le siente encima
y en la primer tremolina
tenga ventaja al mover.

No se apure pa’ montar
y atiéndame bien, ¡caracho!,
no vaya a quedar pa’l tacho
el pingo que va a domar.
Yo se lo viá acomodar
pa’ que salga pa’delante,
cuando lo suelte, al istante,
mire el campo y priéndase,
no se atore, tenga fe
que’s su Tata el ayudante.

Pínchelo un poco m’hijito
y sáquelo campo ajuera,
tantee las estriberas
y después péguele un grito.
Verá que’l animalito
de asustao se desatina
y aunque lo tienten las clinas
no manotee ni jugando:
que’l hombre se hace peliando
y no en la falda ‘e las chinas!

Afluéjele si dispara
cuando se haiga desahogao,
que después de sosegao
verá que solo se para.
Enderiésele la cara
con dos o tres tacacitos,
y ansí, que güelva solito,
déjelo de rigorear,
lo que le quiera enseñar
tiene que ser de a poquito.

Después de algunos galopes
le viá’yudar a tirarlo
y le enseñaré a taquiarlo
como hacía el finao López:
donde comienza el cogote
contrita la carretiya.
En el pecho la presiya
y el cabresto entre las manos,
¡pucha que Viejo baquiano…!
Los sentaba en las raniyas.”
.............................
...y cuando el sol de la tarde
medio se entraba a caer
se vio a dos gauchos volver
despacito y sin alarde,
y aunque en ambos pechos arde
una pasión tan campera,
el silencio de la esfera
los escucha conversar
y se ve al Viejo pasar
con el hijo a la’sidera.