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jueves, 5 de marzo de 2026

LINDESAS

 Aunque viejo y medio gacho

por los años qu’he pasao,

n’olvido por descontao

de cuando yo era muchacho.

Las mañas, pa’ que caracho,

voy a dejarlas atrás:

soy como sorro sagás,

y pa’l amor, sin recelo;

porque’l sorro cambia el pelo

pero las mañas jamás.

 

Por eso es que’n la ucasión

y sin andar con empacho,

voy como calandrio macho

a brindar a la reunión.

Pa’ decirle lo que son

este rodeo ‘e güenas mosas

a cual d’eyas más hermosa,

quen este pago he’ncontrao;

por eso es que sin cuidao

les viá decir cualquier cosa.

 

Esa es linda floripón

de los jardines de un crioyo;

esa es retama en cogoyo,

por su porte sedutor;

esa otra, malva de olor,

por su templanza y finura;

esa otra criatura,

es espiniyo y verano,

y pa’ este viejo paisano

son un jardín d’hermosura.

 

A la hija’el dueño ‘e casa

no debo dejarl’atrás,

que forma, con las demás,

un ramo de lo más puro,

y al patrón yo le asiguro

que supo con gran primor

elegir tan linda flor,

que’s reina de primavera,

y una dicha placentera

le deseo pa’ los dos.

 

Ya me debo de dejar

de tuitas estas lindesas,

porque las canas empiezan

a mostrarme su rigor;

ya voy perdiendo el valor

porque la edad ya me mata;

de morir naides s’escapa,

tanto el flojo como el juerte,

porque siento que la muerte

m’está tirando una pata-

 

Versos de Delfor B. Méndez

Nota: estas 5 décimas forman parte de la novela "Silvano Ponce", donde aparecen sin título.

domingo, 24 de abril de 2011

RANCHO

Rancho pampa, rincón crioyo,
maneador de mi destino,
vos sos igual que un pimpollo
en el ojal del camino.

Como chambergo cantor
en la nuca de la loma,
te requintás pa’l amor
con arruyos de paloma.

Vos sos el nido de hornero
con un abrazo de horcón,
que a la sombra del alero
bordoneás la tradición.

Como un alón de avestruz
cobijás al corazón,
y sos el lazo de luz
que engualicha la ilusión.

Vos sabés ser corajudo
como zarpazo de puma,
pero siempre tu saludo
tiene virolas de espuma.

Y sos poncho, sos guarida,
sos querencia y sos fogón,
y a veces, agua florida
pa’l ensueño cimarrón.

Versos de Délfor B. Méndez