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lunes, 26 de septiembre de 2022

PRENDA GAUCHA

Entre las pilchas que guardo

de mi oficio de resero,

tengo un recado campero

que supe lucir gallardo.

Hoy tiene un aspecto pardo

por su uso permanente,

y al mirarlo reverente

ante su añeja existencia,

se me ocurre su presencia

una reliquia viviente.

 

Prenda gaucha; mi recado,

me acaricia su recuerdo,

y late en mi lado izquierdo

un nostálgico pasado.

En arreos de ganado

sobre el lomo de un rosillo,

fue complemento sencillo

cuando al sereno acampaba,

y en las noches descansaba

con el ‘cric cric’ de algún grillo.

 

Hoy en un rincón lo veo

en obligado letargo,

y en el sorbo de un amargo

una lágrima guapeo.

Como pieza de museo

bastos, caronas, bajera,

estribos, cincha, encimera,

cojinillo, sobrepuesto,

y el poncho en un criollo arresto

cubre la escena campera.

 

Bastos que fueron almohada

al hacer alto en las huellas,

cobijado por estrellas

en la pampa dilatada.

Resuello en cada parada

y en el cojinillo blando,

me recostaba soñando

alcanzar mejores horas,

y el clarín de aves canoras

me daba voces de mando.

 

Sin adornos de metal

se mantiene perdurable.

Por su servicio apreciable

tiene valor proverbial.

Parte de cada jornal

para sostén de mi vida,

su función ya fue cumplida

y está como un atavío,

y lo tendré cerca de mí

hasta que Dios lo decida.

 

Versos de Juan Carlos Pirali


lunes, 19 de septiembre de 2011

MI PONCHO

De un nostálgico pasao
acoyarao al presente
como reliquia viviente
conservo un poncho rayao.
En la urdimbre y el tramao
ronda aborigen esencia,
y su íntima presencia
con fidelidad de amigo,
ha sido cálido abrigo
pa’ cobijar mi existencia.

Al final de un largo arreo
al pago chivilcoyano,
se lo compré a un artesano
descendiente ‘e Coliqueo;
el tiempo en su traqueteo
en el cuerpo le abrió heridas,
prolijamente zurcidas
por las manos de mi prienda,
viejo poncho y gaucha ofrenda
de rayas descoloridas.

Al contemplarlo recuerdo
la niñez de mis gurises,
hoy que mis cabeyos grises
me marcan el tiempo lerdo:
lo yevo en el hombro izquierdo
pa’ lucir sus condiciones,
y un relieve de festones
que imita flores de cardo,
resalta en su fondo pardo
listas bayas y marrones.

En el arrorró temprano
fue caricia arruyadora,
y fue musa inspiradora
en mis sueños de paisano;
fue como escudo en mi mano
en una acción no buscada,
fue bandera improvisada
pa’ largar una cuadrera,
y hoy es reliquia campera
de una época pasada.

Mi poncho fue tibio manto
cuando en el recao tendido,
campeaba un sueño perdido
mojao por nocturno yanto;
su boca se abrió en un canto
de paz, de amor, de armonía,
y hoy su grata compañía
de mi vida en el repecho,
tiene ganao por derecho
el honor de una poesía.

Versos de Juan Carlos Pirali