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jueves, 12 de diciembre de 2024

PAGO

 Emparvado de trinos, hasta rayar el cielo,

mi pago fue un rastrojo llovido de canciones;

se floreaba de chinas cada tranquera suya

y eran lujo de cintas las guitarras más pobres.

 

Las mozas más gallardas y los gauchos más diestros,

nacieron a proeza de pericón y lazo.

¡Caritas de sus mozas, afelpadas de lunas,

tostaditas a penas por los soles más bravos!

 

Sus pocas pulperías, barajadas de trucos,

hendían de banderas primorosas, el aire;

que en las ramadas frescas era todo canción

y en los vasos culones todo ginebra “Llave”.

 

Nunca hubieron cuadreras más bravas que las suyas

y era cancha aparente cualesquiera camino.

Para tirar la taba, buenazo hasta el zanjón…

(Y hasta se dice de alguien que la clavó en el río).

 

Corrida sortijera le fue todo galope;

hasta capar un gato se enfiestaba de yerra;

25 de Mayo cada domingo suyo

y esquila populosa cerceñar una oveja.

 

Payada eran los gritos para arriar a la hacienda;

eran en cada día, banquetones sus locros.

Y para que a mi pago no igualara ninguno,

¡macachines los yuyos, y hasta los perros, gordos!

 

(No digo de la china bizarra de mi rancho,

con dos noches pampeanas desbordando en los ojos).

                                                             (anterior a 1929)

 Versos de Diego Novillo Quiroga

lunes, 3 de septiembre de 2012

AUSENCIA


(triste)
Como listas’e poncho se me jueron los días,
qui’arrimao a sus ojos ramonié su querencia.
Jué un’alfalfa tiernita su presenci’a mi gusto
y el hayarla era fácil, como agüita di’acequia.

Alboriaba su encuentro mirasol d’entusiasmo,
golondrina di’ocaso m’enlutaba su ausencia:
peru’había en su pago trebolar d’esperansa,
q’encontrarl’a otro día me verdiaba promesas.
  
Floreció’e vidalitas su camino de siempre
-mi guitarra en canciones mojonaba su güeya-
y hoy me güelv’el camino lamentao’e los tristes:
la vidala es un triste cuando busca y nu’encuentra.
  
Su ricuerdu’es el sol que me arrea las noches,
el reparu’y reposo de suestadas y leguas,
la defens’a los áhugos, contra mal tan grandote,
pans’arriba, a sarpasos, como gatu’en la leña.
  
And’está l’arroyito que mojaba mi sé,
and’el sauce yorón que sombriaba mi siesta?
¡La Chiquita es agatas un siñuelu’engañoso,
y yo soy un guachito que le bala a su pena!
  
Floreció’e vidalitas su camino de siempre
-mi guitarra en canciones mojonaba su güeya-
y hoy me güelv’el camino lamentao’e los tristes:
¡la vidala es un triste cuando busca y nu’encuentra!
  
Versos de Diego Novillo Quiroga
Música de Magaldi-Noda

domingo, 24 de abril de 2011

GUALICHO DI'AMOR

El amor es un corral
cerrao y de palo a pique;
y el hombre, por más q’embique
-a lu’indio- contra’l portal:
cabrestea, si es bagual,
cuando es chucaro, si’amansa…
Y qué pial no me lu’alcansa
p’hacerlo sonar, ansina:
¡comu’a cerco’e sina-sina,
cuandu’es pampero’l qui’avansa!

Porque, si ech’amor un pial,
floriar de más nu’encarece:
con un volcao, me parece
que tiene un tiro cabal.
Si el amor los pega mal,
los trasjorma tuíto en trampas:
pa’ juirle nu’alcansan pampas,
cualquier yuyal es chusaso…
¡y le basta un cimbronaso
p’hacerlos clavar las guampas!

Qué valdrá dotoreriar
con saberío’e puebleros:
si al sol no tapan arneros,
al ñudo si’hace’l porfiar.
Cuando s’entra el bicho a criar,
d’espantarlo ya nu’hay caso:
al terne más enteraso
le va mermando enteriesa…
¡y lu’hace blando‘e tristesa
comu’a tiento sobadaso!

Con gualichos, el amor
acosa’a tuíto cristiano;
se ve chambón al baquiano,
por él empiora el mejor:
porq’es yama su quemor
que v’ardiendo pu’ande quiera…
jué pucha, custión más fiera
nu’han tráido los sinsabores:
qui’andar, por males di’amores…
¡errando la comedera!

Versos de Diego Novillo Quiroga
Música estilo de Carlos V. G. Flores