Con el galope cortito
sin trompiezo desde el fondo
viene atento, muy orondo
con un chiflido “El Bonito”.
Bien formao el oscurito,
hay varios que lo envidean,
otros, comprarlo desean
por el pelo y la figura,
pero a más de su lindura
se destaca en la tarea.
Domao, con mucho empeño
a campo con mucha hacienda,
ligero, de buena rienda,
que gustazo ser el dueño
de un pingo que ni en mis sueños
pensé que una vez tendría,
no se si mejor habría
que mi criollito gauchón,
si con tanta condición
nada más le pediría.
Hoy agradezco y no olvido
al que respeto se gana,
con mucho saber se afana
en el oficio aprendido;
no solo es potro elegido,
porque el mérito mayor
será del buen domador
y no por clase o estampa.
será un criollo de mi pampa
el que entrega un pingo flor.
Versos de Héctor Daniel Ricciardi