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martes, 27 de octubre de 2015

CARTA CAMPERA

Tomo la pluma en la mano
y es pa’ escribirle, Cirilo,
desiando que esté tranquilo
y con güeña salú, hermano.
Yo, de este punto lejano
te escribo lleno de afeto,
lleno de salú, perfeto
como cuando era potrillo.
Te diré que está Astudillo
con el hermano Anacleto.

Ayer estuvo tu suegra
acompañada de Luisa,
contenta está la petisa
con la compaña que integra;
porque dio cría “La Negra”:
otro rosillito overo;
y la hija del puestero
se le jue con un borracho,
y aura aquí está el muchacho
de la estancia, de boyero.

También te diré: un “ciclón”
le llevó el rancho a Ner,
y se le jue la mujer
a Serapio, “el narigón”.
Del caballo de Simón
ni una noticia he tenido;
la que quedó sin marido
jue la vecina de al lao
porque lo tragó el Salao
por querer cruzar crecido.

La que se casó jue Ercilia
con el hermano de Armando
aquel que andaba noviando
con la grandota Cecilia;
y la que tuvo familia
jue la mujer de tu amigo
que sigue así como digo
“a dos velas y un candil”,
yo la acompañé al Civil
a servirle de testigo.

También te diré: Alcaraz
ya dio el último suspiro
porque se mató de un tiro
mandao por su voluntá.
La que vino’e la ciudá
es la hermana de Enriqueta
y aura anda de más paqueta
y no saluda pa’ nada…
negra de pata rajada
quien te viera tan coqueta.

Para el domingo hay cuadrera:
corre “El Tordillo” grandote
y se habla de que hay garrote
asegún charla de ajuera;
yo creo que es con “La Overa”
que tiene Narciso Cruz
que corriendo un avestruz
se le mancó del encuentro
y dicen que en tres de adentro
“El Tordillo” le da luz.

El gringo aquel de “Los Talas”
que sabía andar cantando,
la otra noche, preludiando,
lo asustó una luz mala,
del susto perdió la pala
y el gancho con los antiojo’,
yo creo jue en el rastrojo
a donde juntaba máiz,
áhi donde “El Vasco” Garay
le hizo retozar los piojos.

Güeno, ya aquí me despido
y como amigo que soy
más noticias no te doy
porque tiempo no he tenido.
Güeno, mi amigo querido
va mi abrazo y mi caricia
siendo pa’ mi una delicia
que vos mi memoria tengas.
Espero que pronto vengas
y he de darte más noticias.


Versos de Ángel San Esteban

miércoles, 1 de junio de 2011

EL RODEO

Desde temprano en la estancia
se oyen sonar los cencerros,
balidos y grito ‘e perros
se escuchan en la distancia
donde pinta la arrogancia
el sol de rojo copete,
donde la hacienda arremete
pa’ pegar la disparada
hasta quedar sujetada
por gritos, ponchos y fletes.

Cuando el rodeo ha parao,
se corta un montón chicuelo,
que le llamamos “siñuelo”
los que hablamos del pasao,
éste debe estar plantao
pa’l lao de que viene el viento
donde salen de un intento
cada res a los bufidos,
porque las sacan prendidos
con la cola como tiento.

Mayordomo o capataz
cuando a rodeo va a entrar
éste siempre ha de llevar
dos paisano por detrás,
los que esperarán nomás
que le apunte con el dedo
los que quedan sin enriedo
que la res quede oriyada
para sacarla calzada
en los encuentros, sin miedo.

A veces solo se escucha
una voz que ha convidao
cuando la sacan calzao
dos caballo’en la marucha,
y el vacuno en esa lucha
se va derecho al “siñuelo”,
como no pisando el suelo
va cortando la gramilla,
porque sintió en las costillas
dos raspones contra el pelo.

Cosas que quedaron viejas
de los campo’ y sus labores,
hoy se ven garrotiadores
que ni el caballo manejan;
de lo nuestro que se aleja,
hombre pa’ campo y hacienda
y sin que nadie se ofenda
yo he visto gauchos de empleo,
entrar de a uno al rodeo
llevando largas las riendas.

Lujo del campo argentino
sacando por el de Uropa,
de campero ni la ropa
usan nuestros campesinos.
Cosas que llevó el destino
y lo nuestro ni se nuembra,
parece que hasta se siembra
naciones con otras voces,
hay quien manda y no conoce
ni al macho, ni cual es hembra.

Versos de Ángel San Esteban