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miércoles, 15 de enero de 2025

DOMADOR Y RESERO

 Quise volver al pasau

a través de la distancia

para recordar la estancia

y los potros qu’he domau.

¡La pucha si he zamarriau

brutos de todo pelaje!

No olvido cuando en los viajes

que me tocaba rondar

cuántas veces jinetiar

emponchau entre’l vacaje.

 

Hoy, sentau bajo el alero

en la distancia me miro

con la madrina de tiro

y un manso como carguero.

Si habré elegido potreros

en esos viajes cansinos!,

que hubiera aguada o molino

o algún monte de reparo,

y atar la yegua en un claro

no muy lejos del camino.

 

Me recuerdo acomodando

cabrestos, riendas, bozaless,

maneas, pa’ los baguales,

porque con frío, ensillando,

siempre hay que andarse cuidando

de un arisco o patiador;

yo a veces el maniador

le echaba, pa’ asegurarme

que no fuera a quitarme

al cometer un error.

 

Si habré maniao el cencerro

de noche en campos ajenos

y si habré trabau el freno

pa’ que no me oigan los perros.

Y como lo dijo Fierro

contemplando las estrellas

que hasta parecen más bellas

cuando uno es más desgraciau,

me acostaba en el recau

siempre al costau de la huella.

 

Si habré aguantau chaparrones

andando por los caminos

en este suelo argentino

por diferentes regiones,

con vientos y cerrazones

cuidando en la cabecera

que ninguno se perdiera

o se quede en el camino,

así, al llegar a destino

entregar la tropa entera.

 

Si habré soportau calores

de los soles de verano,

y si habré cruzau pantanos

en inviernos heladores.

Cuántas veces los rigores

de un arisco o de un macaco,

otras veces de un bellaco

que me sacaba apurau

a dos manos agarrau

más ligero que un guanaco.

 

Versos de Hugo Pino

lunes, 13 de febrero de 2017

RECORDANDO LO PASAU

Hoy se me dio por pensar
en las cosas del pasau
mientras me hayaba sentau
y comenzaba a matiar,
cuando empezó a castigar
lluvia y viento sobre’l rancho,
y a lo largo y a lo ancho
se tupía el aguacero,
mientras gritaban los tero’
peliando con un carancho.

Y se vinieron cayau
los recuerdos en tropel
y me ví en el tiempo aquel
en los clinudo’ sentau;
me vi en más de un reservau
en una fiesta campera,
con los basto y la encimera
y lo imaginé al que anima
anotando pa’ las clina’
o pa’ la grupa surera.

Me vi entre la polvadera
de potros en el corral
con maneas y bozal,
desvasador y tijera,
pa’ voltiarles la clinera
y después de bien soguiau’
acomodar el recau,
atarlos corto en el palo
y asegurar -si son malo’-
cincha, estribos y bocau.

Recordé la madrugada
cuando el trote del nochero
salía por el potrero
mientras blanquiaba la helada,
con las manos escarchada’
hasta juntar las lechera’,
desfilaban las overa’
derecho al farol nochero
entre un balar de ternero
empujando la tranquera.

Y recordé esa mañana
-mientras seguía el aguacero-
hasta ‘el turco’ de los cuero’
que son su chata liviana
compraba cerdas y lana
y algún encargue traía,
que más de una vez le hacía
la gente de aquel paraje
y así se ahorraban el viaje
de galopiar medio día.

Y como no tiene freno
ni mordaza el pensamiento
dejé que lo lleve el viento
esperando el tiempo bueno.
Hasta que por áhi un trueno
me hizo volver del pasau…
y al ver el mate chorriau
lo imaginé en contrapunto
lagrimiando los dos junto
recordando lo pasau.

Versos de Hugo Pino

viernes, 9 de mayo de 2014

A UN AMIGO QUE SE FUE

Con que tristeza y dolor
la noticia recibí
que’n el istante sentí
por dentro mío un calor;
aunque soy aguantador
pa’ los golpes de la vida,
y aunque a veces, las heridas,
el tiempo las cicatriza
o las convierte en cenizas
y con los años se olvida…

Pero esta vez el chuzazo
fue más profundo y certero,
¡que a nuestro ambiente campero
le está doliendo el puntazo!
La parca tiró el zarpazo
con sus garras colosales
filosas como puñales,
de las sombras escondidas,
para cortarte la vida
a vos, “Gallego” González.

Como el indio que cayó
abrazao a su tacuara
el “Centro” de Punta Lara
tal vez… lo mismo sintió;
el monte se estremeció
y lloraron los sauzales,
las calandrias y zorzales
sus trinos enmudecieron,
cuando la noticia oyeron:
¡partió el “Gallego” González!

Con lágrimas de rocío
te lloran cardos y yuyos
y en tu homenaje el mangrullo
le pidió su canto al río;
quedó en el “Centro” un vacío
de dolor y de congoja,
los cencerros y coscojas
enmudecen los baguales
y te lloran los ceibales
lágrimas de flores rojas.

Yo también, enmudecido
por el dolor y la pena
si hasta sentí que en mis venas
la sangre habían detenido;
detuvo el chajá el volido,
quedó en silencio en la altura,
y cuando ya tu figura
sea recuerdo en un fogón,
llorará mi corazón
en tu gaucha sepultura.

Si algún relincho cortao
lanza un bagual en el llano,
es de homenaje al paisano
que pa’ siempre se ha marchao,
y al irse a mi me ha dejao
dentro del pecho una herida,
y al apagarse mi vida
pido a Dios seguir tus pasos
¡pa’ estrecharte en el abrazo
que no te di en tu partida!


Versos de Hugo Pino

viernes, 14 de octubre de 2011

CUANDO ME VAYA

Cuando al camino del cielo
lo empiece a tranquear despacio,
cuando ya deje el espacio
que hoy ocupo en este suelo,
quiero llevar de consuelo
a mi última morada
dos cosas que son sagradas
para cualquier gaucho altivo:
¡el rebenque y los estribos
que usaba en las jineteadas!

De mortaja, el poncho fino
que me pongan al marcharme,
pa’ cuando esté frío taparme
en ese largo camino;
quisiera como argentino
cuando se apague mi vida,
me diera la despedida
con un verso, un payador,
y de algún yuyo, una flor
me acompañe mi partida.

Me sentiré muy contento
si al llegar a esos lugares
me lo encuentro al Indio Bares,
Ayrala, al Pampa Barrientos,
soltando versos al viento
como en la tierra lo hicieron
en los pagos que anduvieron
con muchas amanecidas,
en su paso por la vida
junto a tantos que se fueron.

Y si hago ‘un alto en la güella’
por áhi lo hallo a Miguel Franco
pa’ después seguir al tranco
alumbrao por las estrellas,
y entre tantas cosas bellas
en el pago celestial,
zamarriando algún bagual
por áhi lo encuentro a Bilbao,
en un bruto bien sentao
de riendas y sin bozal.

Si alguna noche de farra
me lo encuentro a Alberto Danza
no pierdo las esperanza’
que han de llorar las guitarras,
siempre le sobraron garra
si canta como un jilguero,
y si está Domingo Berho
cerquita me via’rrimar,
seguro se va a largar
con algún verso campero.

Y si pa’ los versos nuestros
allá en el cielo hay escuela
pa’ mi Wenceslao Varela
seguro está de maestro;
yo viá a ver si les demuestro
lo poquito que aprendí,
en tanto que recorrí
en desfiles, jineteadas,
en peñas y guitarreadas
en el tiempo que viví.

Si hay jineteada y destreza
áhi la cuento como robo
si anima el Gringo de Lobos
y ‘el viejo’ Julio Cabezas,
también tengo la certeza
que en la rueda de cantores
estarán los payadores
de Uruguay y de Argentina:
Casquero, Lagos, Molina,
floriando a los montadores.

Que la hagan con las tropillas
de Labayén y Melón,
“El Penacho” de Zenón,
pelau de oreja a ranillas;
que hagan temblar las gramillas
lujos del gaucho nativo
y a aquellos que queden vivos
les pido de corazón:
¡ponganmén en el cajón
el rebenque y los estribos!

Versos de Hugo Pino

domingo, 24 de abril de 2011

COSAS VIEJAS

Viejo galpón que áhi estás
como añorando el ayer
hoy de cerca vuelvo a ver
todo lo que vos guardás;
¡cuántas cosas que jamás
saldrán de nuevo a la vida!
allí están, como dormidas
cada una en su lugar…
Y hoy las quise recordar
pa’ que no queden perdidas.

Allí, junto a unos aperos
hay colgau un arriador,
tal vez fue el lujo mayor
en las manos de un carrero;
unos bastos de ladero
con los juncos casi afuera;
colgada de la asidera
y con la argolla ovalada
una encimera gastada
con la cincha de alpillera.

Allí, junto a unos bozales,
unas riendas de domar,
finitas de tironiar
quién sabe cuantos baguales;
un lazo con dos peguales
hay en un gancho colgau,
y por los años gastau
un par de estribos de suela
junto a unas viejas espuela’,
dos argollas y un bocau.

Prendido a una cogotera
hay un cencerro cuadrau
con el badajo osidau
junto con una coyera;
unos suecos de madera
hechos con cuero de chancho,
y más atrás, en un gancho,
como pa’ aliviar un mal,
el rollo de unto sin sal
que nunca falta en un rancho.

En un rincón, un recau
que sobre su caballete
parece que fuera un flete
que vuelve desde el pasau;
un viejo poncho encerau
y en una caña colgada
una maleta gastada
que ya no se ve arrastrar,
y la áuja pa’ deschalar
está en un clavo enganchada.

Se ven unos atadores
mellau de las asentadas,
frenos, rienda’ y cabezadas
están con los maniadores;
hay leznas y caladores
que hoy el herrumbre los baña,
y… como haciendo una hazaña
oservo que a todo eso
¡pa’ salvarlo del progreso
lo cubren telas de araña!

Versos de Hugo Pino