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miércoles, 25 de enero de 2017

VAMOS A LA JINETIADA

1
Vieja, poné la audición,
la de Jorge Soccodato,
que entre relato y relato
nos va a dar la información;
hay un poco’e cerrazón
pero pienso v’a aclarar,
y ande dentrés a escuchar
que se hace la corcoviada,
despertá a la muchachada
que te comience a’yudar.
2
La tropilla voy a echar
así el carro voy atando,
vos andate acomodando
no me dentrés a lerdiar,
son dos leguas que hay que andar
pa’ estar en la jinetiada,
yo no me olvido de nada
y “el Socco” dijo otra vez
de que justito a la diez
va a empezar con la cliniada.
3
Yo ya tengo el carro atao,
los cojinillo’están puesto’,
levantaré el soprepuesto
que me quedó en el tinglao.
Alzá el banco colorao,
el de las patas bajitas,
el poncho con la mantita,
alguna gruesa frazada,
la fuente con empanadas
y el tarro con torta frita.
4
Acordate del papel
del cumple de la Leonor,
que’n “La Hora del Payador”
le dedique un tema él.
Yo sacaré agua’el jagüel
aunque está medio revuelto
y al Juan, que es más desenvuelto,
que ate “El Falucho” y “El Peón”,
a ver si viene el patrón
y encuentra los galgos sueltos.
5
En la mesa, el lechón
está listo pa’ embolsar,
no te me vas a olvida
pa’l “Socco”, bajé un jamón;
el pan está en el cajón
al costao de la cocina,
y pa’l Gordo Malaspina
-ya que asumí el compromiso-
bajá una ristra de chorizo,
los de la chancha barcina.
6
Al guacho, no viá apartar,
lo dejaré que aproveche,
total… con tan poca leche
pienso, no se va a empachar;
doble ración le viá a echar;
a los chanchos del chiquero
de pasada al gallinero
te le tiro unos tarritos
y la sopa a los pavitos
la dejo en el comedero.
7
Embolsá la damajuana
con una bolsa’arpillera,
así la gente pueblera
no anda charlando macanas;
tranca todas las ventanas
por si hay algún ventarrón,
yo le eché llave al galpón
y viá buscar el nochero
que ya tiene el comedero
completo con la ración.
8
‘Ta todo listo mi Vieja,
vamos a la jinetiada,
que la gente amontonada
‘tará parando la oreja;
no escucharás ni una queja
y a eso prestale atención,
y me darás la razón
cuando escuches el relato
que donde esté Soccodato
se respira tradición.


Versos de Paisano Mireya

domingo, 15 de enero de 2017

EL PALENQUERO

En toda fiesta campera
se nombra al animador,
al paisano acarriador,
al basto y a la encimera,
al que pialó puerta afuera,
al que sacó con el cuero,
al que por ser muy campero
hoy de las clinas montó,
…pero nadie le cantó
al gaucho que es palenquero.

En el palenque todo hombre
debe de estar muy atento
y no vaya a creer que es cuento,
espero nadie se asombre;
es justo que yo los nombre
porque soy su defensor
del gaucho, de su valor,
de su costumbre campera
y al palo no va cualquiera,
le aclaro al espectador.

Cuantas veces un manotón
recibiste por confiao,
como al poner el bocao
te dieron un mordiscón,
otras vece’un pisotón
te llevastes de regalo
de algún reservao muy malo,
baquiano y tironiador,
cuando corrió el atador
te peló el dedo en el palo.

Que tuvistes un descuido,
que al hombre hiciste apretar,
que no le debías largar,
que no te lo había pedido,
que pa’ qué te habrás metido
si vos no sos muy campero,
que le dejás flojo el cuero
y corrida la encimera,
y yo opino que de afuera
es fácil sacar el cuero!

Si es tradición un arreo,
una tropilla, un rebenque,
si es tradición un palenque,
una milonga, un punteo,
si es tradición un floreo,
un rancho, un pial, un fogón,
si es tradición un horcón,
un domador, un soguero…
¡Yo opino que el palenquero
honra nuestra tradición!


Versos de El Paisano Mireya

sábado, 11 de febrero de 2012

PATRÓN DE ANTES

-Muy buenos días, Ponciano,
una alegría encontrarlo.
-No salí por esperarlo
de mañana bien temprano.
-En el escritorio a mano
me ha dejao el escribiente
una nota muy prudente
la que he leído al pasar
y me dispuse a llegar
por si anda en inconveniente.

-Yo le agradezco, patrón,
de que al puesto haya llegao.
-‘Te Ponciano sin cuidao
es esa mi obligación.
-Lo llamé en esta ocasión
no pa’ ponerle un pretesto
sino pa’ decirle esto
que mi voluntá no merma:
tengo mi patrona enferma
y le viá entregar el puesto.

-Medio tiradón me hallo,
los remedios son muy caros
y no he de poner reparos
pa’ negociar mis caballos,
el tobiano, el ruano, el bayo
me los va a comprar Medina,
el azulejo Lencina
que’s una persona seria,
y el resto llevo a la feria
junto a la yegua madrina.

-Ponciano, no se me apure,
lleve a Carmen pa’l poblao,
dele todos sus cuidao
no hay mal que cien años dure;
de atenderla bien procure,
yo hablaré con Don Mansilla,
una persona sencilla,
de confianza, por supuesto,
que venga, le atienda el puesto
y le cuide la tropilla.

-Yo le agradezco, patrón,
pero espero que me’ntienda,
al ‘tar enferma mi prienda,
no ha quedao un patacón.
-Es esa mi obligación,
usté jamás me ha fallao,
fue franco, sincero, honrao,
un hombre sano, notorio,
arrimese al escritorio,
pida plata sin cuidao.

-Con que pagarle, patrón
esta tremenda alegría.
-Veinte año’es la garantía
usté cumplió como pión,
váyase tranquilo, don,
que todo irá mejorando,
y siga a Carmen cuidando,
atienda a su compañera
y vuelva aquí cuando quiera
que’l puesto estará esperando.

Versos del Paisano Mireya

DE VUELTA AL PUESTO

-Muy buenos días, patrón,
¿no sabe con cuantas ansias
he regresao a la estancia
después del trance durón!;
‘toy a su disposición
pa’ lo que guste mandar,
no me voy a resignar
es mi costumbre campera,
y junto a mi compañera
vuelvo dispuesto a luchar.

Ni bien el sol asomaba
coloriando el horizonte
y sus rayos tras el monte
por el campo desplegaba,
la zaina grande bufaba,
ya l’había atao al charré,
tabaco, galleta alcé,
un churrasco por supuesto
y pa’ regresar al puesto
a Carmen la convidé.

La zaina venía trotiando
como quien va con urgencia,
claro, a ella la querencia
como a mi, la iba llamando;
pasé el puesto de Servando
y cuando llegué a la esquina
del campo de Don Molina
y divisé el callejón,
se me’scapó un lagrimón
y me abracé con mi china.

Ni bien bandié’l primer cerro
me relinchó la azuleja,
y parando las orejas
hacía sonar el cencerro,
ya sentí toriar los perros,
se enderezó la majada,
el chajá en su clarinada
puso el campo en atención
y el tero siempre gauchón
anunciaba mi llegada.

Me había comentao Mansilla
-al que ví en dos ocasiones-
hallé los perros tristones
y sumida la tropilla;
se me vino la gramilla
del puesto hasta los corrales,
hay dos grandes matorrales
que me han rodiao el palenque
y en el galpón, al rebenque
lo hallé junto a los bozales.

Mas no importa, Don Ramón,
comienza una nueva vida
y como en mi pecho anida
un gauchazo corazón,
le traigo una invitación
ansí se va preparando,
después le sigo contando,
hay mucho más por supuesto,
pero ahura arrímese al puesto
que Carmen ‘ta cocinando.

Versos del Paisano Mireya

miércoles, 4 de mayo de 2011

DE VUELTA CON LOS OVEROS

Hoy hace un año Cisneros
que lo vine a visitar
y me llevé pa’ domar
esta tropilla de overos;
recorriendo los potreros
de su estancia “Las Dos Dagas”
esto decirle me halaga
porque lo noté gauchón
y en corta conversación
pronto arreglamos la paga.

Debo decirle paisano
que tienen camino andao,
que están prolijo’ domao
y la yegua para a mano;
de que son pingos baquianos
se lo puedo asegurar,
cualquiera puede enfrenar
y ensillarlo sin un miedo
y si se mete en el ruedo
vergüenza no va a pasar.

Le viá pintar en reflejos
a su tropilla de overos:
hay dos pingos tesoneros
vivarachos y parejos,
son esos dos azulejos
que vienen haciendo punta,
siempre trotean en yunta,
que lujo pa’ sus mensuales,
y de trabajos rurales
hágale cualquier pregunta.

Aquel overo rosao
tranquea de sobrepaso
es regular para el lazo,
pingo pa’ mi acreditao,
como el overo tostao
un poquito alto de alzada,
anda de orejas paradas
cual si fuera un redomón
y montao en él, patrón,
me lucí en las resereadas.

El lunar, ese gatiao,
es toda una garantía,
pingo de andar noche y día
como el overo tiznao;
el overo colorao,
el que olfatea el pantano,
es vivaracho, liviano,
escarceador, coscojero,
se lo aseguro Cisneros
que es de escupir en la mano.

Le nombraré a dos caballos,
ansí no queda ninguno:
está el overo lobuno
y aquel overito bayo;
en decirle yo me esplayo,
préstele atención paisano,
se lo advierto de antemano,
da trabajo pa’ enfrenar,
porque se suele sarnear
ni bien despunta el verano.

Usté le va a repartir
los pingo’ a la mensualada,
yo sé que es gente avezada
pero algo le viá decir:
no se vaya a resentir,
no crea que’s estravagancia,
quiero salvar la distancia
porque conozco el sendero:
¡domador y cocinero
son criticao’en la estancia!

Versos de El Paisano Mireya