viernes, 13 de marzo de 2026

PA' LA RUEDA DEL FOGÓN

 Le iré tirando el recao

al flete del sentimiento

pa’ ensillarlo muy contento

y no sacarlo apurao,

rienda arriba, y preparao

pa’ dentrar en el pasao.

de allí  ya traigo enancao

una verso pa’ la  reunión

que hace rueda en el fogón

ya que permiso me han dao.

 

Yo soy el tiro certero

que acollara las dos manos

de un bagual siendo orejano

en el medio de un potrero;

Soy ese lazo  campero

herramienta de un paisano,

soy ese montao baqueano

 pa’ guapear  a la sidera.

También  milonga surera

que va recorriendo el llano.

 

Soy  la tapera olvidada

hoy tapada por lo yuyos

en tiempos de antes, orgullo,

hoy… tan solo abandonada;

soy varilla bien maneada 

mojón, tranquera, esquinero.

Yo soy  chillido sincero

del molino cabresteando

al ventarrón,  y  girando

suelta  su chorro certero.


Yo soy relincho de potro

retozando allí en la pampa

y soy del gaucho, la estampa

al igual que muchos otros.

Yo soy la bota de potro

que se calza en el garrón,

soy el poncho y el  facón

pa’ rechazar lo importao,

y palenque bien plantao

pa’ ir aguantando el cimbrón.

 

Yo soy tañido ‘e cencerro

bien prendido a la madrina,

y costumbres campesina

de las que habló Martin Fierro.

Soy la nobleza  del perro

pa’ servir a su patrón;

la pava, el mate, el fogón,

yo soy la esencia más pura

y paciencia que perdura,

pa’ enfrenar un redomón.

 

Soy el jinete mentao

que usa el brazo de visera

sentao  sobre la encimera

con  los estribos calzaos

esperando al reservao

pa’ enfrentar  a la pelea;

soy coraje que se emplea

aguantándolo  al rigor,

ser vencido, vencedor

…o que sea lo que sea.

 

Disculpen si en la ocasión

le solté mis pensamientos,

yo soy libre como el viento

pa’ versiar en un fogón.

Les vuelvo a pedir perdón

si no comparten mi  trino,

por humilde campesino

el sentimiento se aferra,

¡porque hablando de mi tierra

remonto al gaucho argentino!


Versos de Jonatan Lencina

jueves, 5 de marzo de 2026

LINDESAS

 Aunque viejo y medio gacho

por los años qu’he pasao,

n’olvido por descontao

de cuando yo era muchacho.

Las mañas, pa’ que caracho,

voy a dejarlas atrás:

soy como sorro sagás,

y pa’l amor, sin recelo;

porque’l sorro cambia el pelo

pero las mañas jamás.

 

Por eso es que’n la ucasión

y sin andar con empacho,

voy como calandrio macho

a brindar a la reunión.

Pa’ decirle lo que son

este rodeo ‘e güenas mosas

a cual d’eyas más hermosa,

quen este pago he’ncontrao;

por eso es que sin cuidao

les viá decir cualquier cosa.

 

Esa es linda floripón

de los jardines de un crioyo;

esa es retama en cogoyo,

por su porte sedutor;

esa otra, malva de olor,

por su templanza y finura;

esa otra criatura,

es espiniyo y verano,

y pa’ este viejo paisano

son un jardín d’hermosura.

 

A la hija’el dueño ‘e casa

no debo dejarl’atrás,

que forma, con las demás,

un ramo de lo más puro,

y al patrón yo le asiguro

que supo con gran primor

elegir tan linda flor,

que’s reina de primavera,

y una dicha placentera

le deseo pa’ los dos.

 

Ya me debo de dejar

de tuitas estas lindesas,

porque las canas empiezan

a mostrarme su rigor;

ya voy perdiendo el valor

porque la edad ya me mata;

de morir naides s’escapa,

tanto el flojo como el juerte,

porque siento que la muerte

m’está tirando una pata-

 

Versos de Delfor B. Méndez

Nota: estas 5 décimas forman parte de la novela "Silvano Ponce", donde aparecen sin título.