jueves, 9 de enero de 2025

TU MOÑO DE SEDA ROSA

 Aleteaba tu pañuelo

como ave presa en tu mano

y tu pie, breve y liviano

rozaba apenas el suelo.

Despertaste así mi anhelo

en una zamba armoniosa

en que fingías, donosa,

rehuir el asedio mío

y lucía en tu atavío

un moño de seda rosa.

 

Ignoro que hechicería

o porque extraño motivo

de un moño el simple atractivo

exalta mi fantasía.

Veo en la noche sombría

de tu crencha relumbrosa

la aurora, que ruborosa

anticipa la mañana,

cada vez que la engalana

tu moño de seda rosa.

 

Más que tu boca encendida,

que es brasa donde se quema

y explota el ansia suprema

de mi pasión contenida,

a mi recuerdo prendida

llevo la cinta vistosa

que trocaste habilidosa

en ave que intenta el vuelo,

en adorno de tu pelo

y en moño de seda rosa.

 

Se apaga en mi pensamiento

tu talle airoso que emula

al trigal, cuando lo ondula

el blando peine del viento,

pero fracaso en mi intento

de olvidar la mariposa

que en tus cabellos se posa

abriendo en ellos sus alas,

cuando corona tus galas

el moño de seda rosa.

 

Ni tus brazos bien torneados,

cárcel de gloria en que preso

gusto el néctar de tu beso

en tus labios codiciados;

ni tus ojazos rasgados

de caricia luminosa,

son obsesión que me acosa

en los sueños y en la ausencia,

con la tenaz persistencia

del moño de seda rosa.

                           (Anterior a 1947)

Versos de Salvador Riese

viernes, 20 de diciembre de 2024

NACIDO EN LA TROPA

 Hace un mes largo de viaje

Que solo atrás de la tropa,

Se escucha un ronco “opa opa”

Como el único mensaje.

El mugido del vacaje

Le tira al viento un floreo;

Y entre gritos y escarseo

En caminos desolaos,

Va un pampita colorao

Que ha nacido en pleno arreo.

 

 Ernesto Andreoli es quien soy

“Hilarion” pa’ los camperos,

Y mi oficio es ser resero

A cada lugar que voy;

Como siempre arreando estoy

Por decisión sin querella,

Que de tanto andar la huella

Entre tumbos y lonjazos

Es mi único cielo raso 

Un poncho lleno de estrellas.

 

Un tiempo fui peón puntero

En un puesto aquerenciao,

Pero el perro aunque esté atao

No deja e’ ser callejero;

Amadrinao al sendero

Habré de seguir tropeando,

Tiempos idos recordando

En cuentos que desilacho;

De mis años de muchacho

En qué supe andar domando.

 

Y aura que viejo y mañero,

Quejumbroso en cuanto arranco,

Viajo tranquilón y al tranco

Como matungo carguero;

De la feria al matadero

Ando al sonar del candao,

De un pobre chuzo gateao

Que ya ni empuja en la manga

Hasta que quede una changa

O se me gaste el recao….

 

Versos de Lucas Aguirre

jueves, 19 de diciembre de 2024

EL SALTO DE LA MAROMA

 De mis tiempos de chicuelo,

recuerdo más de una hazaña

y sobre un potro de maña,

salir montao dende’l suelo;

hacía de vincha, el pañuelo,

como el bagual, coloro,

que puertiando al descampao

dende’l corral palo a pique,

iba el gaucho a lo cacique

castigando al reservao.

 

Me acuerdo, de un ternejal,

que’n un concurso de doma,

se largó de la maroma

sobre’l lomo de un bagual;

que poste, horcón o puntal,

eran lo mesmo pa’l caso;

dos o tres vueltas de lazo

a cierta altura y tirante,

quedaba el hombre colgante

balanceándose en lo raso.

 

Gusto daba la fagina

viendo a los apartadores,

y a los potros cociadores

alborotando la clina;

cuando una yunta ladina,

obedeciendo un mandao

lo trásiban como entubao

paletiando en la reyerta

en dirección a la puerta,

a un lobuno entrecruzao…

 

se dio vuelta, y de un vistsazo,

el que estaba suspendido,

apenas el potro vido

hizo juerza sobre’l lazo,

esperó el encontronazo,

y ni bien le vido el tuz,

como un relámpago’e luz

se rafaló en el sotreta

y a lo gaucho, hecho una horqueta

quedó entre’l lomo y la cruz.

 

La zurda sobre los tuses

y la guacha castigando.,

iba el bagual corcoviando

entre las últimas luces;

por ´áhi, en uno ‘e los cruces

enfilando unos pantanos,

el potro se alzó de manos

y al boliarse quebrantao,

el hombre cayó parao

con la guacha entre las manos.

 

Por áhi se agrandó la rueda

porque otro, a cual más ladino!

de la ramazón de un pino

se colgó como una seda:

era el quilmeño Tejada

que’n el concurso no entró;

pero el hombre demostró

su habilidá en esa doma

al largarse’esa maroma

sobre un zaino que enfilo…

 

Viejo y todo como está,

si alguno apuesta unos pesos,

le largó un paisano de’sos

pa’ mostrar su habilidá;

y aunque lo nieguen acá,

o por allá por la loma,

estas hazañas de doma

yo afirmo como Echenique,

y en corral de palo a pique,

“el salto de la maroma”…


 (bastante anterior al año 1941)


Versos de Bartolomé Rodolfo Aprile

martes, 17 de diciembre de 2024

PA' MI EMPRENDAO

En una seca tremenda

cayó a la aguada un bagual,

como pidiendo un bozal,

cabresto, bocao y rienda.

Era más bien una ofrenda

despertando mis antojos;

clinudo, tapao de abrojos,

asustao de cualquier cosa,

con una estampa asombrosa

y un desconfiar en los ojos.

 

Era un oscuro tapao

que merece ponderarlo,

y ahí nomás al contemplarlo

ya me sentí enamorao.

Recordando a mi emprendao

me venció la tentación,

y a pesar del apurón

en disparar de la aguada

vino a quedar en la armada

por arisco y cimarrón.

 

Cuando le puse los cueros

una mañana en el puesto,

campo afuera, echando el resto

hicimos gritar los teros.

Pasé unos trances muy fieros

pues me tuvo a maltraer;

la vincha me hizo perder

beyaquiando el vivaracho,

¡pero cuando uno es muchacho

el peligro es un placer!

 

Hoy tan cuidao y mimoso

su pelo es un solo brillo

y únicamente lo ensillo

con mi emprendao relumbroso.

Desconfiao, ágil, fogoso

coscojero y juguetón,

y entre tanta admiración

en é, luciemndo mis prendas,

no le envideo las haciendas

ni el capital al patrón.

 

Versos de Pedro Risso


jueves, 12 de diciembre de 2024

PAGO

 Emparvado de trinos, hasta rayar el cielo,

mi pago fue un rastrojo llovido de canciones;

se floreaba de chinas cada tranquera suya

y eran lujo de cintas las guitarras más pobres.

 

Las mozas más gallardas y los gauchos más diestros,

nacieron a proeza de pericón y lazo.

¡Caritas de sus mozas, afelpadas de lunas,

tostaditas a penas por los soles más bravos!

 

Sus pocas pulperías, barajadas de trucos,

hendían de banderas primorosas, el aire;

que en las ramadas frescas era todo canción

y en los vasos culones todo ginebra “Llave”.

 

Nunca hubieron cuadreras más bravas que las suyas

y era cancha aparente cualesquiera camino.

Para tirar la taba, buenazo hasta el zanjón…

(Y hasta se dice de alguien que la clavó en el río).

 

Corrida sortijera le fue todo galope;

hasta capar un gato se enfiestaba de yerra;

25 de Mayo cada domingo suyo

y esquila populosa cerceñar una oveja.

 

Payada eran los gritos para arriar a la hacienda;

eran en cada día, banquetones sus locros.

Y para que a mi pago no igualara ninguno,

¡macachines los yuyos, y hasta los perros, gordos!

 

(No digo de la china bizarra de mi rancho,

con dos noches pampeanas desbordando en los ojos).

                                                             (anterior a 1929)

 Versos de Diego Novillo Quiroga

viernes, 15 de noviembre de 2024

LOS HERMANOS BALTAZAR

 “Los Hermanos Baltazar”

se criaron por “El Remanso”

y al gustarles el descanso

no quisieron trabajar,

pero se iban a ingeniar

pa’ poder sobrevivir,

cuando dejó de existir

su padre por borrachera

y su madre, curandera,

también se vino a morir.

 

El mayor era Severo,

muy cazador de perdices,

y como el nombre lo dice

serión, y mal compañero,

dañino, muy buen nutriero

y por demás atrevido;

para otro pago se ha ido

al descubrirse su maña:

que trampiaba en la espadaña

estando el lugar prohibido.

 

La que sigue es Robustiana,

mujer de “Chiquito” Aldao,

y no sé porque entripao

lo augó, en la palangana;

era melliza con Juana

que soltera se mostraba,

a las yerras se llegaba

para pialar puerta afuera;

y le ganaba a cualquiera

pisando ella la taba.

 

Cuarto venía Sabino,

muy hábil para carnear

y en eso de bolichiar

de tiro largo pa’l vino;

por haragán y ladino

una vez en lo’e Rosales,

se puso a robar bozales

de los caballos atau

pero cuando fue alertau

huyó por los pastizales.

 

Buena monta en las cuadrera’

era “El Petizo” Sotero

pero también muy tonguero

corriera pa’ quien corriera;

una vez en la bandera

se quedó chanta, parau,

estaba de más jugau

el caballo que él corría

y gracia’a la policía

no fue esa tarde finau.

 

Donde había mucha oveja

Clementino se llegaba

y un cacho de púa ataba

en una tacuara vieja;

en el puesto de Juan Ceja

una noche lo encontraron.

Dos corderos desataron

que ya los tenía maniau,

pero él, ha disparau…

ni con perros lo alcanzaron!

 

Otro era, Isabelo,

muy seguro pa’ boliar

y al no tener pa’ ensillar

montaba un picazo en pelo;

fue muy grande el revuelo

en la Estancia del “Dorao”,

traía un ñandú cortao

que iba abriendo los alones

y al ver una carga’e piones

saltó el pingo el alambrado.

 

No era pa’ darle ventaja

a la “Negra” Saturnina,

charlatana y muy cretina

pa’ jugar a la baraja,

usaba cuchillo y faja

y la fueron a acusar

que se estaba por cartiar

jugando por mucha plata

y en un patio quedó en pata

desafiando pa’ peliar.

 

Francisco, muy mal llevau

junao como “El Tuerto Pancho”,

para el ciervo y para el chancho

era un perro encarnizau;

una vez en un bañau

quisieron arrinconarlo,

dos hombres, sin respetarlo

lo trataron de cuatrero

y pelando el caronero

tuvo a los dos que matarlos.

 

El último, Sinforoso,

siempre se hacía el dormido

pero despierto había sido

y en la pasa, habilidoso;

en un juego ostentoso

buscaba al más quedau

y en el momento indicau

los dos ‘chivos’ le alcanzaba…

el quedau, manos echaba

y él, a buena había jugau.

 

Historia de cada humano

con una vida jugada,

estando la suerte echada

apuesta cualquier paisano;

ni por malo, ni por sano

se puede aquí sentenciar,

no les gustó trabajar

y fue a voluntá su empeño,

como diez almas sin dueño:

“Los Hermanos Baltazar”.

 

Versos de Carlos Daniel Líneas

miércoles, 25 de septiembre de 2024

PELUSAS

 Yo traigo de la campaña

cositas qu’he ido oservando

y aprendí a voltIar golpiando

como corte de guadaña.

Soy igual que trago ‘e caña

suave y áspero a la vez,

Nunca he mostrao el revés

porque mi rumbo es derecho.

A todo le pongo el  pecho

y la conciencia es mi juez.

 

Al que le cuesta boliar

la pata al yegar arriba

inconciéntemente estriba

largo del lao de montar.

Acostumbro al ensiyar

revisar bien la bajera,

oservar que la encimera

no tenga marcas ni tajo…

aunque’l recao de trabajo

se gasta en la cabecera.

 

Siempre he sido consecuente

cuándo me hayo entre camperos,

si aprendí en los entreveros

a escuchar y ser prudente;

No es cuestión de hincarle’l diente

pecando de atropeyao,

ni han de verme arrodiyao

aunque ya esté blanco en cana

por qué no pierdo las lana

cómo cuero agusanao.

 

Es importante el trabajo

pa’ andar derecho en la vida,

la falta de él es herida

sin sangre, marcas ni tajo.

No hay remedio pa’l de abajo

que luchar y arremangarse;

la cosa es no acobardarse

aunque te sientas cansao

porque’l barro pisotiao

tarda menos en oriarse. 

 

El que presta atención crece

viendo el mundo de otro modo

y aprende a saber, que todo

no siempre es lo que parece.

Ya me ha pasao muchas veces

curando algún abichao,

teniendo un tiento cortao

mezquinarle’l cimbronazo

y por sorpresa que’l lazo

se cortará en otro lao.

 

Traigo de’se tiempo de ante

costumbres de’ste terreno

como de colgar el freno

siempre’n el cuarto menguante.

Quien la falta envido cante

debe plantarse a lo macho,

y aprendí desde muchacho

entre viejos camperones

de que enfrenar redomones

no es solo voltear penachos.

 

Y estas pocas cualidades

quizás sirven pa’ un consejo

no solo en boca de viejo

es donde se oyen verdades.

Frente a las adversidades

es donde se ve un entero.

Nunca pequé de mañero,

sé mandar y obedecer

y lo importante es saber

¡hasta donde nos da el cuero!


Versos de Lucas Aguirre