Aunque viejo y medio gacho
por los años qu’he
pasao,
n’olvido por descontao
de cuando yo era
muchacho.
Las mañas, pa’ que
caracho,
voy a dejarlas atrás:
soy como sorro sagás,
y pa’l amor, sin recelo;
porque’l sorro cambia
el pelo
pero las mañas jamás.
Por eso es que’n la ucasión
y sin andar con
empacho,
voy como calandrio
macho
a brindar a la reunión.
Pa’ decirle lo que son
este rodeo ‘e güenas mosas
a cual d’eyas más
hermosa,
quen este pago he’ncontrao;
por eso es que sin
cuidao
les viá decir
cualquier cosa.
Esa es linda floripón
de los jardines de un
crioyo;
esa es retama en
cogoyo,
por su porte sedutor;
esa otra, malva de
olor,
por su templanza y
finura;
esa otra criatura,
es espiniyo y verano,
y pa’ este viejo
paisano
son un jardín d’hermosura.
A la hija’el dueño ‘e
casa
no debo dejarl’atrás,
que forma, con las
demás,
un ramo de lo más puro,
y al patrón yo le
asiguro
que supo con gran
primor
elegir tan linda flor,
que’s reina de
primavera,
y una dicha placentera
le deseo pa’ los dos.
Ya me debo de dejar
de tuitas estas
lindesas,
porque las canas empiezan
a mostrarme su rigor;
ya voy perdiendo el
valor
porque la edad ya me
mata;
de morir naides s’escapa,
tanto el flojo como el
juerte,
porque siento que la
muerte
m’está tirando una
pata-
Versos de Delfor
B. Méndez
Nota: estas 5 décimas forman parte de la novela "Silvano Ponce", donde aparecen sin título.
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