viernes, 30 de octubre de 2026

POR DESARRUGAR LOS BRAZOS

(romance)

La cosa jue por jugar,

unos tiritos livianos

como pa’ probar las vistas

y desarrugar los brazos.

La comenzaron sonriendo

dentro una rueda’e paisanos

en el patio de un boliche

que jué de “Los Dos Hermanos”.

Los dos eran muchachones,

pisarían los veinte años,

pero los dos pretendían

echar fama de baquianos.

Hicieron unas salidas

con los facones cruzados,

y a la voz de ¡aura!, se abrieron

dejando un pie adelantado.

Eleuterio con un poncho

sobre la zurda enrollado,

y Sabino unas bajeras

que manotió de un recado.

Comenzaron a girar

como si fueran dos gallos,

uno tiraba de punta

y otro tiraba de hachazo,

Eleuterio por lujoso

se anotó el primer planazo,

que se alargó por las risas

de la rueda de paisanos.

Y el vino que estaba quieto

por la sangre fue montando,

y fue fácil colegir

que no se andaría jugando.

Por áhi se escuchó una ¡pun… tiada!

como remedio pa’ un tajo

y unas gotas coloriaron

el gris antiguo del patio.

“¡Basta!”, gritaron algunos

con ánimo de calmarlos,

pero el grito llegó tarde,

la muerte ya había copado.

Después… lo de siempre:

varios rostros preocupados,

uno camino a la noche,

otro que se fue marcado

por esas cosas del hombre

que ninguno me ha explicado,

que tiene finales tristes

aunque comiencen… jugando.

 

Versos de Osvaldo Andino Álvarez

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